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Stefanía Cora: “Esta crisis no la pueden seguir pagando los sectores populares”

En las elecciones nacionales del próximo domingo 27 de octubre, además de la decisión de nuevo Presidente, los entrerrianos definirán bancas en la legislatura nacional. Stefanía Cora se postula para una de ellas.

Y en el marco de la visita a la ciudad para formar parte de diversos encuentros y de una charla abierta junto al economista Santiago Fraschina -Director de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de Avellaneda-, la postulante a ocupar una banca en el senado nacional, Stefanía Cora, visitó la redacción de LA CALLE donde dialogó sobre la militancia, las mujeres y su crecimiento en participación, su futuro rol como senadora nacional, Alberto Fernández, Mauricio Macri y la necesidad de construir un modelo de país y de dirigencia política.

Charlas y presentaciones

¿Cómo fueron las actividades en esta visita a la ciudad?

“En el marco de la campaña, es la segunda vez que vengo a la ciudad y la tercera al departamento Uruguay; hace poco estuvimos en Basavilbaso. En esta oportunidad llegué para acompañar a un compañero, economista e historiador, Santiago Fraschina, con quien compartimos una charla en la tarde-noche. El objetivo político del encuentro fue no solo dar la discusión desde la economía y las problemáticas que tenemos, sino cómo culturalmente logramos que nuestras sociedades comprendan las complejidades de corte económico y las tomas de decisiones a mediano o largo plazo. No sólo para la etapa que viene, con Alberto Fernández y Cristina Fernández, que estamos seguros que va a ser así, sino también en esta discusión de qué modelo de país queremos y necesitamos los pueblos, los trabajadores y los desocupados.

¿Y el Encuentro con Mujeres?

Un rato antes de este debate, estuvimos en un encuentro con mujeres; acompañando los procesos de construcción de los ciudadanos de Concepción del Uruguay y planificando la agenda colectiva que vendrá después del 10 de diciembre. Estamos convencidas que en la construcción y la organización podemos dar nuestro debate; de una manera más saludable para nuestro pueblo y más justa para la vida de las mujeres y las disidencias.

Política

Venís de muchos años en la militancia, ¿observas un avance de la mujer en el sentido de la participación en la política real?

Sí. Tuvimos una etapa de construcción política para el derecho de las mujeres, que fue sobre todo durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner como presidenta. Luego de 2015, observamos un retroceso en materia de derechos en general para nuestro pueblo y en particular para las mujeres. En ese sentido, la feminización de la pobreza fue una de las denuncias más fuertes que hicimos el colectivo de mujeres y que irrumpe hace cuatro años con el ‘Ni una menos’, que visibilizó la violencia de género como un problema de la sociedad, donde todos los sectores nos teníamos que hacer cargo: la política, la justicia, sectores sociales y espacios sindicales. En el fondo, lo que las mujeres entendimos que perjudica a nuestros pueblos, las mujeres y las disidencias; es la cultura de la violencia permanente como práctica cotidiana, política y sindical. Estas son expresiones que atraviesan toda nuestra democracia.

¿Hay un modelo a seguir?

Quizás, al calor del sentimiento de muchas compañeras, vemos en Cristina Fernández de Kirchner una representación sólida; ya que evidenciamos que se puede ser mujer, presidenta y tener una gestión exitosa en favor de los sectores populares; con los matices que obviamente se pueden hacer luego de ocho años de gestión.

En este sentido que venimos hablando ¿Cómo describirías la gestión de Cristina?

No podemos decir que la gestión de Cristina no fue a favor de las mujeres, las minorías y las disidencias. Matrimonio igualitario, identidad de género y jubilaciones para amas de casa; son leyes que expresan de alguna manera un acompañamiento a este tipo de políticas. Creo que para la etapa que viene, debemos organizar qué políticas públicas necesitamos desde el Estado para la eliminación de la violencia de género y la construcción de justicia en esta materia. Desde el feminismo popular decimos que si Evita fue junto a Perón la bandera de la construcción de la justicia social, nuestra responsabilidad histórica es la construcción de la justicia de género.

Estás ante la eventualidad de ser la senadora nacional por Entre Ríos más joven de la historia. ¿En qué momento de tu vida te llega esta posibilidad y cuáles son las expectativas de ocupar ese cargo?

Es un proceso de construcción colectiva de más de diez años en la provincia de Entre Ríos y un poco más en la ciudad de Paraná, donde ya discutíamos qué tipo de país necesitábamos. En cuanto a lo personal no me gusta hablar, pero atravieso un momento de mucha tranquilidad de cara a los desafíos; porque primero hay un colectivo detrás y segundo creo que las y los jóvenes hemos pasado por toda una etapa de visibilizar cuáles son las prioridades para el destino de la Patria, en esto que los peronistas planteamos como: primero la patria, después el movimiento y luego los hombres y las mujeres.

¿En qué etapa de ese proceso se está?

Sabemos que las diferencias entre compañeros pueden aflorar mediante diversos matices, pero en el fondo tenemos una idea común de país. Cuando no llegamos a un acuerdo sufre el pueblo y puede ganar el neoliberalismo de corte financiero, como ocurrió en 2015, expresado hoy en Mauricio Macri. Atravesamos una etapa de construcción de consenso y estamos a disposición de construir una patria justa, libre y soberana.

¿Cuál es la principal tranquilidad como espacio?

Saber que formamos parte de una construcción política colectiva, donde hay muchos compañeros y compañeras con los cuales construimos constantemente. Se trata de una discusión general sobre los destinos que pretendemos para el país, la provincia y cada una de las localidades. Estamos convencidos que el hombre que hoy expresa esto es Alberto Fernández.

¿En qué se basan para esa confianza?

Además de haber acompañado a Néstor en 2003 y darnos estrategias colectivas para salir de la crisis, también es un hombre que expresa la construcción de acuerdos y consensos que en este momento son fundamentales. Una de las temáticas que venimos a trabajar a Concepción tuvo que ver justamente con eso: cómo los sectores que trabajan, investigan y generan arte, nos ponemos de acuerdo en un proyecto de país. Otros países han resuelto el modelo de país con guerras durante el siglo 19, nosotros todavía pareciera que no hemos acordado si queremos un proyecto de desarrollo con inclusión social, justicia y derechos para los trabajadores; o queremos un país chiquito, que tome deuda, que fugue capitales y que signifique menos salud, recortes en educación y disminuyan las posibilidades laborales. Creemos que debemos agregar valor a la producción y no generar la bicicleta financiera tan perjudicial para el común de la sociedad.

¿Cómo sería eso?

La deuda adquirida por Argentina en el último año refleja más pobreza, exclusión, menos posibilidades de comer y la cruda realidad de que nuestros gurises se alimentan cuando pueden en algún comedor comunitario. Este contexto, de mínima, debería sensibilizar y generar conciencia, más allá del partido político que exprese cada uno de los candidatos. Esta semana vimos en el debate presidencial que aún existen candidatos hablando del curro de los derechos humanos, sin denunciar que el principal flagelo que tenemos es el hambre y la pobreza. Roberto Lavagna fue uno de los que afirmó esto y lo remarcó, ya que es parte de la conducción política de nuestro país que va en ese sentido. Cuando hablamos de derechos humanos, tenemos que denunciar que Mauricio Macri y el Fondo Monetario Internacional son los principales responsables del hambre en Argentina.

¿Sentís que faltó oposición en los últimos cuatro años?

No. Ellos tenían un proyecto a largo plazo, que de mínima necesitaba ocho años; pero no lo van a poder llevar adelante por haber existido una oposición sólida. Quizás no fue una clásica oposición de los partidos políticos, pero sí existió un freno impuesto desde la ciudadanía. Cristina Fernández había adelantado que dejaba un país fácil para la gente y difícil para los dirigentes. Esto se vio reflejado por las diversas luchas que presentaron distintos actores sociales ante cada recorte implementado por el oficialismo nacional. Universitarios y docentes salieron a las calles, quizás sin el acompañamiento de las cabezas sindicales que es lo que nos hubiese gustado, pero eso no contrastó que el pueblo salga a luchar. Si hacemos memoria de corto plazo, hubo mucha organización popular en función de los derechos que se vienen perdiendo. En Paraná hubo semanas con tres o cuatro marchas por semana, diversas ollas populares y tomas de universidades en todo el país, ante el recorte presupuestario en educación. Esta actualidad frena la intención de Macri de tener un país chiquito y sumiso a los intereses del Fondo Monetario Internacional.

Desde tu postura de militante ¿cuáles serían los límites que le pondrías a una potencial presidencia de Alberto Fernández?

Tenemos muy en claro que el primer límite es Mauricio Macri. En ese sentido, la construcción de la unidad no sólo es en la campaña. La unidad tiene que ser a futuro y no solamente de los dirigentes, sino que de un pueblo que entienda que todos debemos acompañar al futuro presidente en las diversas acciones de gobierno, que seguramente apuntarán a la transferencia de recursos a sectores populares. Es fundamental entender que si acordamos que Alberto Fernández sea el conductor de una Presidencia, entre todos debemos fortalecerlo. El poder real de un presidente en este mundo multiglobalizado es del 30 por ciento, un ejemplo de ello es la ley de medios que nunca se pudo aplicar debido a las permanentes cautelares que fueron presentando en el ámbito judicial y las multinacionales pidiendo cada vez más a su favor en contra de los derechos de los trabajadores.

¿Cómo es ese fortalecimiento?

Con esto quiero decir que la primera responsabilidad de un militante político, de un ciudadano, de una ciudadana que quiere una patria justa, libre y soberana, es acompañar al Presidente. Los trabajadores y movimientos sociales debemos fortalecer al presidente, no podemos pretender y exigir de Alberto Fernández en tres días lo que se le exigía a Mauricio Macri. Tenemos que acompañar esta transición política de cuatro años que tiene el objetivo político de desendeudarnos, luego generar recursos y finalmente redistribuirlos. Esta crisis no la pueden seguir pagando los sectores populares, la tienen que afrontar los que decidieron ser parte de la toma de deuda soberana de un país para luego fugarla. Entonces creo que la construcción de unidad es a largo plazo porque en eso se nos va el destino de la Patria. Y en ese mismo sentido con Gustavo Bordet.

Respecto a la Provincia, que asume más organizada en ese sentido. ¿Cómo fue tu convocatoria a ocupar este cargo a la senaduría y si han charlado sobre cómo tiene que ser tu desempeño?

Fue el mismo día del cierre de listas, se comunicaron un par de compañeros, nos encontramos a charlar, me hicieron la propuesta y siempre digo que somos militantes políticos con circunstanciales responsabilidades de Estado. Esto es que hasta el día que me muera voy a ser militante y si toca una responsabilidad asumirla desde ese lugar. Y con Gustavo Bordet la verdad que ha sido un compañero muy generoso con las generaciones jóvenes. La primera vez que nos encontramos para dialogar sobre las responsabilidades que vamos a tener fue en la oficina de Alberto Fernández en San Telmo y se puso en discusión cuál es la agenda de la provincia y cuál va a ser nuestro rol en la defensa de los derechos de la provincia de Entre Ríos como legisladores en sintonía con un proyecto de país.

Ahora habrá sintonía…

Sí, una de las variables que veíamos era esa. Es mucho más fácil que delineemos las estrategias a futuro. Además hemos podido plantearle a través del Gobernador problemáticas como por ejemplo la energía y los dividendos de Salto Grande, de CTM y la participación de la provincia y Alberto Fernández ha tomado nota de cada uno de estos puntos. Lo mismo la necesidad de inversión que tenemos en los puertos de Ibicuy, Diamante y Concepción, y son temáticas que han sido tomadas con muchísima responsabilidad.

¿Qué perdió la provincia por esta falta de sintonía en los últimos cuatro años?

Fundamentalmente perdimos mucho trabajo. Perdimos condiciones de empleo, perdimos potencialidades como provincia en la proyección nacional y eso es un desafío para la etapa que viene. También nuestras pymes, productores y empresarios han perdido mercado y por lo tanto lastimosamente han tenido que recortar, ajustar, vender o quebrar. La recuperación del empleo formal con las garantías para los trabajadores y posibilidades y resultados favorables para los empresarios es un trabajo que se tiene que organizar desde el 11 de diciembre.

Política para la gente

¿Se analiza puertas adentro el temor de muchos peronistas del retorno de dirigentes políticos y sindicales que no hicieron bien las cosas durante los doce años de gestión kirchnerista?

Creo que se ha podido construir una unidad que el pueblo necesita en este momento.

Pero no se rompió del todo y eso es lo que genera temor…

No, pero por eso digo que se ha logrado construir una unidad que es el reflejo de lo que la sociedad necesitaba en este momento por cuanto tuvimos los resultados que tuvimos en términos electorales, que fue bien recibido. Y después creo que hay matices en las discusiones respecto a qué compañeros se demoniza o estigmatiza en determinados momentos porque tocaron algunos intereses. Nosotros tenemos presos políticos en la República Argentina.

¿Cómo por ejemplo?

Amado Boudou es un preso político. Milagros Sala es una presa política. Y no hay un debido proceso ni hay casas firmes. En vez de poner el ojo en tal cual persona, el desafío hoy es construir una generación política que entienda a la política como una herramienta de transformación y ahí a estos compañeros se nos va la vida en construir personas que entiendan la política como una herramienta de transformación social y no como un negocio, y no como un lugar donde esconderse y no como un lugar donde lavarse la cara. Nuestro objetivo es debatir el status quo donde lamentablemente se genera opresión. En esa construcción hay de todo, más allá de la responsabilidad que a nosotros nos compete que es construir cuadros técnicos políticos que se formen con un objetivo que es la política como herramienta de transformación. Si no sirve para eso, ‘bueno compañero muchas gracias, al costado’ y ahí vamos a estar para denunciarlos”, concluyó señalando la candidata a senadora nacional por la provincia, Stefanía Cora.

Por Mario Bonnot – Matías Dalmazzo

 (fuente: La Calle)