Por Ana María Gonzalez –
El sábado 24, a partir de las 18 hs. Se realizó la segunda peña de este ciclo en Agmer y esta vez los artistas le cantaron a Concepción. Se leyeron textos de autores locales como Luisa Baggio, Natacha Matzkin y Damián Ríos además se hicieron presentes los escritores Ivan Hirschhorn, Rodolfo Oscar Negri, Viviana Poggiolini y Juan Antonio Izaguirre. En cuanto a lo musical el Dúo Ale Ciancio y Fede Viana y el grupo Confluencia acompañaron con sus canciones las vísperas del aniversario de la Histórica.
El evento comenzó con una sorpresa, tras la bienvenida y haciendo alusión al origen mestizo de nuestra ciudad las coordinadoras Diana Benítez y Ana María González leyeron la bellísima Oración al sol que se reza en ocasión de la fiesta del Inti Rayni en las zonas andinas en fecha del solsticio de invierno, coincidiendo con la fecha fundacional, fiesta heredada de las antiguas culturas andinas (incaicas, calchaquíes y mapuches). Este ceremonial además de plegarias incluye canciones Inti llay (OH mi sol), la ceremonia de amarre al sol, Inti watana para devolverle abrigo al sol, pedirle que retorne y así estabilizar el ser con el cosmos; sería un retornar al orden primigenio. Creemos, dijeron, que como afirmó Katia Gibaja, antropóloga del Museo de la Alta Montaña (Salta), estos rituales son muy apropiados para los momentos presentes donde hemos desorganizado nuestras vidas en sociedades que han olvidado el mensaje cósmico de vivir en armonía con la naturaleza y los demás seres, es decir un llamado a vivir comunitariamente bien. Con cierta presunción chamánica Diana y Ana María intentaron transmitir la magia ancestral andina y así reponer fuerzas, purificar y alimentarnos tanto personal como socialmente.
Oración al sol
Que él te traiga nueva energía cada día/
que la luna restaure tu ser suavemente por la noche/
que la lluvia te limpie de preocupaciones/
que la brisa sople nuevas fuerzas en tu ser/
que camines tranquilo por el mundo/
y aprecies su belleza todos los días de tu vida.
A continuación, la Peña se orientó al objeto de la convocatoria, homenajear a nuestra querida Concepción. Diana Benítez leyó Soy de allá de Natacha Matzkin quien envió un saludo a los entrañables amigos de su padre Cacho, ex militante de Agmer, a él le dedica este texto porque según afirma gracias a él la quieren aquí, una vivencia que escribió hace seis años, como casi todo lo que escribe, a su decir, a los apurones, sin una debida corrección, alternando con su vida familiar y profesional (abogada) solo por placer y por añoranza. Es un texto deleitoso, lleno de humor y profundidad donde rescata cierta idiosincrasia de pueblo chico que aún conservamos.
Soy de allá
Ser de allá es especial. No es fácil. Algunos lo llevan con orgullo, otros con resignación y otros, a veces, tendemos a querer olvidar nuestro origen. Incluso se reportan casos de gente que pretende negarlo, borrarlo de los registros, solicitar judicialmente un cambio en el DNI, en las partidas de nacimiento, en los padrones electorales. Es inútil. Forma parte de nuestra identidad y es una condición que nos acompaña hasta la muerte, e incluso más allá. (…)
Allá el tiempo corre a otro ritmo, y no pretende como en otros sitios, curar ni borrar nada. Viejos rencores, amores, amistades, deudas y anécdotas que en otro lugar se hubieran disuelto en el olvido, quedan inmortalizados en absurdos monolitos que esperan nuestra visita y nos recuerdan quiénes fuimos.
Ser de allá implica estar unido por un cordón elástico, amarrado en el corazón de cada uno. Muchos nos alejamos, creyendo despegarnos, pero llega el punto donde se resiste, tironea y duele y nos vuelve a atraer hacia el origen, para mostrarnos que nunca ha sido posible irse del todo.
Para seguir se invitó a Rodolfo Negri quien tiene asegurado el humor y leyó su esperado relato La caza (con zeta), un cuento pícaro donde el narrador acompaña las andanzas de una viuda en una cacería de pareja adecuada, el marco, como no podía ser de otro modo fue Concepción del Uruguay…
Luego fueron leídos dos textos Fundación 1 y Fundación 2, de la Prof. Luisa Baggio que nos había acompañado el año pasado y que por razones de fuerza mayor no pudo estar presente. Bellos profundos versos, llenos de lirismo, con maestría Luisa refleja en Fundación 1 el choque de mundos mientras que Fundación 2 encuentra una salida una síntesis en el mestizaje para la crueldad instituida.
Fundación 1
(…) Indígena, paciente y artesana,
en la oquedad silenciosa de la urna
recogió los frutos, recibió la muerte.
Castellana, aventurera, y codiciosa,
tintineó con las monedas de plata.
Evangélica y trágica,
se estremeció
junto a la síntesis de los maderos en cruz.
Fundación 2
(…)
Detrás de la memoria instituida
reconocí las voces escondidas en la piel mestiza,
los pasos que se van y que no vuelven (…)
También se leyeron poemas de Damián Ríos extraídos de su última antología Hace mucho tiempo(2017). El autor es nacido en nuestra ciudad, poeta y codirector de la editorial Blatt & Ríos autor de La pasión del novelista (1998), De costado (2000).Poemas perros (2004) Habrá que poner luz, (2013) entre otros. Su lírica evoca la ciudad que ahora se vuelve mítica para él, como en sueños emerge Concepción del Uruguay, pareciera entre brumas, imprecisa pero sus lugares nos son bien fáciles de identificar,items que lo remiten a su infancia feliz, de juegos y río, de una vida familiar intensa y de sus muertos, que quedaron acá.
Como siempre la peña ofrece su espacio musical, coordinado por el Prof. Lisandro González, esta vez hizo su presentación el grupo Confluencia integrado por Silvana León, Daniel Leturia, Lisandro González y Carlos María Arrizabalaga. Este grupo deleitó con la fusión musical de melodías logradas con instrumentos universales y autóctonos y por la selección de canciones, donde como contaron sus integrantes son seleccionadas porque justamente confluyen el mensaje musical y el lingüístico en perfecta armonía. Interpretaron La música de mis días (Chamarrita de Ibarrola). Camalotal (Chamamé de Gustavo Santaolaya). Parte del aire (en tiempo de Chamamé canción de Fito Páez) El limonero real (Rasguido doble de Fandermole, basado en la obra del mismo nombre de Juan Jose Saer) y Cuando van mis pasos (Galopa letra y música de Silvana León)
Le siguió la participación de Ivan Hirschhorn joven escritor local quien leyó el cuento El cuchillero, que forma parte de su primer libro de relatos El mundo extraño en el que vivimos, publicado por la Editorial Tinta China. Su autor lo denominó un western, es un relato que podría amigarse con los de compadritos de Borges, donde abundan las disputas de matones de pueblo, cuchillos y violencia, sino que en este caso el escenario es nuestra ciudad y regiones aledañas.
El último bloque literario estuvo protagonizado por la escritora Viviana Poggiolini y Juan Antonio Izaguirre. Estos dos maestros una en lo literario y el otro en el ámbito comunicacional emocionaron con sus textos vibrantes, llenos de lirismo en el caso de la autora inspirados por figuras como La Delfina y de ternura y sabor a tierra en el caso de Izaguirre. Este último leyó poemas de su reciente publicación Umbrales, comentó la génesis de varios de ellos surgidos al calor de amigos, chamarritas y viajes, uno de ellos musicalizado por Omar León quien se hallaba presente, (escuchando a su hija Silvana) y al decir de Juan Antonio, un Concepcionero, botija de ojos claros. Leyó entre otros Madrugada verdeazul dedicado a Omar Scolamieri Berthet, Recuerdos de hachero viejo y Ha llegado Valentina.
Madrugada Verdeazul
(…)Despierta Yei Porá en el recuerdo
de la tormenta vespertina.
Por ahí anda Juanjo en busca de colores
Para la paleta entretenida
Entre los sauces…
Como fue una tarde de enorme riqueza también se hicieron presentes el Duo de Ale CIancio y Federico Viana quienes interpretaron canciones de Ramón Ayala como Retrato de un pescador, Pan del Agua y El cosechero en la voz de Fede. Ale cantó Para Chaco y Corrientes y Rio Gris de Coqui Ortiz gran compositor chaqueño. El dúo se encargó de cerrar el encuentro con Calle Angosta de J. Zabala .
La noche acariciaba con su veranillo y las melodías se fueron callando junto a los poemas…Se adormilaba la ciudad mestiza junto con los que de esta manera quisieron cantarle. Los organizadores agradecieron a los escritores y músicos que comprendieron la convocatoria y entregaron todo su talento generosamente y al público presente, todo confluyó para un final feliz entre la magia del nuevo aniversario y del ritual ancestral, perfumados por el sahumerio de la suplicante (símbolo antropomorfo femenino calchaquí) que nos había purificado para nutrirnos. Parecía que el rezo inicial había hecho su efecto.

















