CulturaEducaciónHistoriaLocalesSocialesSociedad

Se recordaron las seis décadas de presencia salesiana en la Histórica

Especial para La Calle: padre Jorge Tournour. 

El 28 de octubre de 1931, siendo párroco de la Inmaculada Concepción el presbítero Andrés Zaninetti y el obispo de la Diócesis, monseñor Julián Pedro Martínez, un grupo de pobladoras decidió crear una nueva ‘congregación’ en honor a Santa Teresita del Niño Jesús.

La asociación se dedicaría al apostolado y a la beneficencia. Se instaló en el norte de la ciudad, en un humilde barrio llamado entonces San Clemente. El lugar es el ubicado actualmente entre las calles Santa Teresita, bulevar 12 de Octubre, Juan José Millán y Chacabuco, terreno de Cantalicia E. de Allende. Esto que fue a título de donación perseguía el objetivo de fundar en ese lugar una capilla en honor a Santa Teresita y además un colegio y/o talleres para la educación de los jóvenes de la zona.

Según testimonios de la época
Hacia 1930 sólo existían en el lugar de cinco a 10 familias bien dispersas, entre ellas: los Marcolín, los Bonnet y los Tanga. Los terrenos estaban cubiertos de cinacina, una gran fila de eucaliptus que estaban ubicados de norte a sur; una zanja de un brazo del arroyo Molino que dividía en dos el sector y rodeados de descampados llenos de maleza»(testimonio de Ana Anud, integrante de las primeras comisiones de capilla). En 1931, el señor Alessio dirigió la construcción del llamado Rancho Grande, que, luego de muchos años, sería la base del jardín de infantes Semillitas. En 1932 se dio inicio a la construcción de la primera capilla, que fue terminada al año siguiente. Ese mismo año se realizó la misa de primeras comuniones, recibiendo el sacramento cinco niñas y dos niños, acompañados por Silva y Ana Elvira Ratto. La capilla fue bendecida al año siguiente, en 1933, el 4 de noviembre, por el obispo auxiliar de Paraná, monseñor Nicolás De Carlo. Y en 1939 fue terminada en su totalidad, tal como se la conoce, convertida actualmente en salón parroquial. De apoco fue creciendo y se dictaron talleres de hilado, tejido, bordados, corte y confección para mujeres, esterillado, mimbrería y carpintería para varones. En 1938 ya se contaba con una biblioteca. Fue quedando chico el terreno donado. Y la Pía Unión pretendía comprar predios aledaños y nuevamente Cantalicia E. de Allende les vendió la mitad y donó la otra del terreno deseado. Tanto la escuela taller como el barrio crecían en población y entonces llegó el momento en que la Pía Unión decidió entregar la capilla al Obispado de Paraná, cuyo padre obispo, Zenobio Guilland, erigió una vicaría bajo titularidad de Santa Teresita, el 24 de noviembre de 1947. En 1957, Gualeguaychú se convirtió en sede de una nueva Diócesis de Entre Ríos. Concepción del Uruguay quedó en esa nueva jurisdicción eclesiástica. El primer obispo fue monseñor Jorge Chalup, gran amigo de los salesianos.

Antecedentes más inmediatos
El decreto de erección canónica de la presencia salesiana en Concepción del Uruguay tiene como fecha el 6 de diciembre de 1957 y fue dado a conocer el 21 de diciembre del mismo año. O sea tres años antes de la llegada oficial de los salesianos. El vicario del rector mayor Renato Ziggiotti, en esos tiempos don Fedrigotti, fue el que rubricó el documento de la Congregación. Ese mismo año, la señorita Piloni, presidenta de la cooperadora de la Escuela Taller, impulsada por el padre José Clemente Silva (sdb), comenzó a gestionar la presencia de los salesianos en la ciudad y en esa barriada. Se veía la necesidad de fundar una escuela primaria y otra secundaria para los niños y adolescentes del lugar, además de una presencia religiosa más estable al cuidado de la Vicaría Santa Teresita. Y fue la congregación salesiana la más oportuna para que brindara este servicio. El 1 de febrero de 1960, el padre inspector de la Inspectoría Nuestra Señora del Rosario, don Luis Ramasso, notificó a la comunidad inspectorial que el 8 de mayo se abriría una nueva presencia salesiana en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos. Los dos hermanos elegidos para fundar dicha presencia fueron los sacerdotes salesianos Pablo Scéliga y Juan Bautista Rolando. Durante los meses previos, el padre Scéliga sería director de la Escuela Agrícola Pascual Gentilini y el padre Rolando predicaría ejercicios en las comunidades de Ferré y San Nicolás. Según consta en las actas de la casa el 12 de abril ambos sacerdotes llegaron a Entre Ríos para realizar diversas actividades pastorales: Scéliga en la Vicaría Santa Teresita y Rolando en la catedral de Gualeguaychú. El lunes 18 de abril el padre Scéliga viajó a la hermana República Oriental del Uruguay para hacer las invitaciones a los salesianos y exalumnos de esas presencias, de tal modo que puedan hacerse presentes en el momento de la fundación. El 19 de abril, ambos hermanos volvieron a Rosario para ultimar detalles, entre los cuales conseguir los instrumentos de banda, comprados a la comunidad de San Nicolás. El 7 de mayo llegaron en tren a Concepción del Uruguay. a las 16:30, los RR.PP. Luis Ramasso, Pablo Scéliga y Juan Rolando. Fueron recibidos en la estación de ferrocarril por los presbíteros José Clemente Silva (primer salesiano de la localidad) y Dionisio Varela Zapata (vicario de Santa Teresita) junto a José Baucero, su hija, Julia B. De Podestá y Orlindo Luis Dominutti. Cenaron en casa de la familia del presbítero José Silva, acompañados por los padres Juan Fiorotto (párroco de la Inmaculada Concepción y Varela.

El día esperado
El día comenzó temprano para los fundadores. El padre inspector presidió la Eucaristía de las 7:00 de la Basílica Inmaculada Concepción; el padre Rolando la Eucaristía de las 6:30 en capilla Santa Teresita y el padre Scéliga la Eucaristía de las 7:30 en la misma capilla. Fue un día de bendición, ya que llovió casi toda la jornada después de varios meses de intensa sequía. En el puerto local esperaron a los salesianos y exalumnos venidos desde la hermana República de Uruguay. Estaban ahí todas las autoridades municipales, civiles y religiosas. Bajo una torrencial lluvia se desplazaron hacia la iglesia parroquial y, desde ahí, hacia la capilla Santa Teresita, donde ya esperaba el obispo y el intendente. En el interior de la capilla, el obispo prestó juramento de fe al nuevo capellán de Santa Teresita, el presbítero Pablo Scéliga, y a su vicario, el presbítero Juan Rolando. Monseñor Chalup dijo en esa oportunidad: «Hoy es un día de gran triunfo para nosotros, porque, venciendo generosamente todas las dificultades, llegan a esta próspera ciudad los padres salesianos, hijos de aquel gran educador del siglo XX, San Juan Bosco. Yo entrego al padre inspector esta obra para que los padres salesianos la desarrollen y completen como saben muy bien hacerlo, según las enseñanzas de su fundador y padre» (crónicas de la casa). En el vino de honor, realizado posteriormente, Elvira del Prado también dirigió palabras de entrega de la obra, por ellas comenzadas, a los salesianos: «Hoy, al entrar en lo que llamaríamos su tercera etapa, la definitiva, la Pía Unión de Santa Teresita del Niño Jesús transfiere gratuitamente su edificio de la Escuela Taller, con aprobación de la asamblea extraordinaria realizada el 18 de noviembre de 1959, a la Sociedad Salesiana, que instala hoy su casa en nuestra ciudad, como una bendición de Dios… Señor superior salesiano, en nombre de la Pía Unión de Santa Teresita del Niño Jesús os pongo en posesión de este edificio, que fue la concreción de amor por el bien; en vuestras manos éste se irradiará como luz de faro perenne, para esparcirlo. Llegáis a tierra preparada, los frutos que recogeréis serán seguros. Os auguro mucho éxito; la misericordia de Dios seguirá protegiendo esta obra. Quedáis en vuestra casa.» En otras palabras, pero esta vez de exalumnos venidos de diferentes presencias, se destacó la figura del padre José Clemente Silva, salesiano, cuya influencia y la de su familia facilitó mucho la llegada de los salesianos a tierras uruguayenses. Luego de almorzar un buen asado a la entrerriana y de distintas representaciones artísticas, la jornada terminó con una inmensa gratitud a Dios por haber permitido la llegada de estos hermanos a la ciudad. Como dato de color los tres hermanos salesianos descansarían esa noche en las tres camas con colchones Pulman, obsequiados por la Comisión Pro-Templo. Junto a la obra de Santa Teresita, los salesianos también recibieron el encargo de acompañar dos comunidades un poco más alejadas: Colonia Perfección y Quinto Ensanche de Mayo, con sus respectivas capillas que, luego, serían construidas en honor a Santa Lucía y María Auxiliadora, respectivamente.

Fuente: lacalle.com.ar

Related Articles

CulturaEducaciónHistoriaInterés General

El 4 de enero de 1831 se firma el Pacto Federal

  ¿Qué fue el Pacto Federal? El Pacto Federal fue un acuerdo...

CuriosidadesEducaciónFamiliaHistoriaInterés GeneralOtros

Malinche: entre lo sabido y lo imaginado

    Malintzin, Marina, Malinche. Tres nombres para una misma mujer que...

CulturaEducaciónHistoriaInterés GeneralNacionalesPolíticaSociedad

Los orígenes de un término que hizo historia: Descamisados

“Los descamisados” por Eduardo Wilde, publicado en el diario «La República», 12 de...