Por Matías Dalmazzo y Mario Bonnot –
La intención del área es tener un registro fidedigno en pocos meses para comenzar a ordenar la difícil política medioambiental. Reconoció que se debe avanzar hacia un relleno sanitario de mayor calidad y la necesidad de colaboración del vecino.
El Coordinador de Políticas de Salud Ambiental, Francisco Savoy, visitó la redacción de LA CALLE para dialogar sobre los primeros días al frente de la gestión, cómo piensan ordenar las problemáticas de la ciudad y qué pretenden del vecino uruguayense para mejorar la calidad de vida en general.
En esta primera parte de una extensa entrevista, Savoy habló también sobre la necesidad de contar una nueva planta de tratamiento de residuos de mejores condiciones y prestaciones, así como tercerizar el tratamiento de los patológicos y mejorar el control de los residuos peligrosos, además de continuar con el control de las empresas y pensar en actividades que incluyan al vecino en el cuidado del medio ambiente.
¿Con qué se encontraron cuando asumieron el área?
“Hay dos divisiones con buenos profesionales y funcionan muy bien: Control de Industria y Control de Vectores. Sí encontramos un montón de aspectos que son roles de la provincia y nosotros pretendemos que también intervenga el municipio, sobre todo lo que tiene que ver específicamente con el control de las industrias. Hay una ley provincial que regula los efluentes de todas las industrias y por lo tanto el monitoreo lo hizo siempre la provincia. En un momento hubo un arreglo con la Municipalidad para que haya un acuerdo de colaboración y podamos monitorear conjuntamente, pero ese convenio estaba caído durante la gestión anterior: si bien la Municipalidad monitoreaba, no era tan fácil ingresar a una industria, tomar una muestra y realizar un control más local. Ahora apostamos a que eso lo vuelva a tomar la Municipalidad, por lo cual se redactó un convenio que espera el aval de la provincia que hasta el momento no tiene firma para eso. Creemos que se debe cambiar el esquema de monitoreo de industrias, el municipio debe tener más incidencia. Podemos monitorear o ver los estudios de impacto ambientales, ya que hay una ordenanza bastante avanzada y desde ahí podemos hacer algunos controles, pero específicamente los efluentes.
¿El impacto de la ordenanza alcanza solamente al nuevo emprendedor?
Depende el tipo de industria que quieras hacer. Si vos ponés una fábrica y decís que vas a hacer determinada actividad, desde el municipio hacemos el estudio de impacto ambiental, realizamos algunas recomendaciones y luego arranca a funcionar la fábrica. Después hay que ir renovando este procedimiento cada tres años y hacer una auditoría. Todo ese período del monitoreo sí lo podemos hacer desde el municipio, pero lo que está más relegado a la provincia son los parámetros establecidos por ley que permite funcionar o no a una industria. Si bien la municipalidad podía ir a tomar muestras de los líquidos vertidos, era algo más de la órbita provincial. La intención es que el municipio tenga la potestad de controlar los afluentes desde marzo de este año.
Más allá de los parámetros establecidos ¿Qué nivel de compromiso tiene la industria local con respecto al vertimiento de afluentes?
Algunas vuelcan dentro de los parámetros y otras no. Sí vemos que hubo momentos de inversión; Tres Arroyos por ejemplo hizo una inversión al comprar Beccar y Súper, pero tampoco tengo tantos resultados todavía como para poder afirmarles que están todas bien o todas mal. Cuento con algunos análisis que pude ver, pero por el momento no me puedo aventurar a ser categórico en las definiciones: sí hay industrias que están volcando fuera del parámetro y otras que no. Beccar tiene un cronograma para finalizar obras en agosto de este año y si lo llegan a cumplir, estarían funcionando correctamente, pero esto no quiere decir que ahora estén trabajando fuera del marco de la legalidad. La idea es llegar a fines de 2020 con todas las industrias de la ciudad dentro de los parámetros establecidos. Recién ahí vamos a poder monitorear todo el año y a mitad del año que viene, si se cumplen con todos los plazos, vamos a tener un diagnóstico para determinar quién vuelca afluentes dentro de los parámetros y quienes no lo hacen.
¿Cómo se procedería una vez que tengan los parámetros permitidos?
Ahí habrá que hacer cumplir la ley, no hay mucha vuelta. Si llegamos a firmar el convenio con provincia que ya está redactado, tendremos las herramientas para optimizar los controles. Después dependerá de la justicia, ya que la ley especifica un esquema de multas para quienes no cumplan. Una vez que las empresas cumplan con los parámetros y tengamos los seis meses de diagnósticos, la justicia deberá hacer su trabajo con quienes no cumplan lo establecido. Necesitamos tomarnos esos seis meses de diagnóstico.
Muchas veces se pone el ojo en las industrias grandes, pero también existen cuestiones más chicas o medianas en la ciudad ¿Cómo se hace para estar sobre ellas también?
Empezamos por generar un registro de todo lo que produce residuos peligrosos que no son industrias: talleres, generadores de aceite y emprendimientos de este tipo. La intención es generar un registro, sin salir a matar a nadie, pero es necesario tener un panorama general. No es tan difícil solucionar determinados aspectos desde lo técnico. Hay muchas personas que por su cuenta pagan para que les pasen a buscar el aceite que desechan, pero pretendemos contar con una base de datos de todos.
¿Cómo se trata actualmente el tema de los residuos patológicos?
El sistema de recolección, tratamiento y disposición lo realiza la municipalidad. El plan de acá a un año es que el municipio haga la recolección, pero tratar de abandonar el tratamiento y la disposición. Para la ley, el responsable es el generador de estos residuos y el municipio se hace cargo como un servicio y de hecho la tasa está bastante desactualizada: 7,5 pesos por kilo, lo cual es inviable.
El horno no está funcionando…
No, pero el horno lo que te achica es volumen, lo ideal es hacer la recolección, pero el tratamiento y disposición lo debería hacer una empresa especializada como ocurre en otros municipios. A esto me gustaría llegar en seis meses, no me gustaría esperar más de ese período de tiempo.
Con el tema de los residuos generales ¿se está buscando terreno por el conflicto con Hosifa?
Por el momento se sigue haciendo la disposición de residuos en el lugar de siempre. Más allá de los aspectos judiciales con el dueño del predio, los espacios destinados para rellenos tienen una vida útil. La intención para el futuro es que sólo lleguen residuos domiciliarios urbanos, abandonar el actual esquema de tratamiento para colocar en otro lugar los residuos patológicos. Necesitamos un relleno de residuos urbanos con una planta de separación en otras condiciones, con un predio más digno.
¿Tienen algún terreno en vista?
Sí, hay uno o dos espacios en vista.
¿Dónde, qué condiciones debe tener el terreno?
Las de la ley, se requiere una distancia a la primer napa y tiene que estar en el área rural. Si vos miras el ejido de Concepción del Uruguay hay un montón de área rural, pasa que está loteada. La idea es que el nuevo relleno tenga una planta de tratamiento de afluentes que ahora no tiene. La idea es contar con un relleno, con planta de tratamiento, otra planta de separación y achicar el volumen con una separación en origen que más tardar en abril la vamos a estar iniciando en dos barrios de la ciudad a manera de prueba. A la vez, más allá de lo ambiental, la cooperativa de 44 personas que se dedican a separar recibirá el residuo más limpio y de esta manera tendrá más facilidades de venderlo. Por otro lado, la intención es avanzar durante este año en un centro de entrega voluntaria de residuos, que van a ser unos puntos donde podés llevar los residuos separados. Queremos generar un lugar para que los vecinos que necesiten tirar escombros, ramas, un pedazo de heladera o un neumático viejo puedan hacerlo en una zona apropiada, evitando que lo hagan en cualquier descampado. Apuntamos a la creación de tres puntos medianamente cercanos, donde el vecino pueda ir a tirar los residuos en un volquete y de ahí sería trasladado a la planta de separación. Este es un proyecto que debería salir en 2020 sí o sí.
¿Crees que el uruguayense tiene conciencia ambiental, sanitaria o de tratamiento de residuos?
Yo creo que está. Si les das las posibilidades e insistís a las personas puede funcionar, la gente en algún lado debe tirar la basura y queremos hacer bien las cosas. Vos ves a diario en la calle a muchos ciudadanos caminando con la basura hasta los contenedores para tirarla. Si brindamos las herramientas a la población, esto va a andar bien. Creo que esto puede funcionar; pero hay que organizar una campaña con educación ambiental, ir domicilio por domicilio para tocar timbre y explicar al vecino que un día va a salir el camión a juntar el húmedo y al otro día el seco, que eso beneficia a una población que está viviendo de los residuos y que generemos condiciones más dignas, le generas un punto limpio en la plaza más cercana y un centro de entrega voluntaria de residuos donde se informe al ciudadano cómo hay que desechar una poda, un balde y un neumático, con ese esquema se puede andar bien. De esta manera se estarían dando todas las condiciones necesarias y de no cumplirse con esto habría que apuntar a un esquema de premios y castigos.
Pero además de las herramientas le estás dando un enfoque a la problemática de la basura. Muchas veces no hay un norte hacia dónde se quiere ir con eso.
Hay que pensar la basura de forma integral: en todos los tipos de residuos. Una parte se puede recuperar en la planta social para que se venda, la poda se puede chipear para generar biomasa, están los residuos especiales que se van a tratar de manera diferenciada y nosotros los patológicos no queremos que el municipio los trate, pero para eso se está pensando en una empresa que haga bien ese trabajo y que los privados lo puedan costear y que se trate fuera de la ciudad. De esta manera estamos presentando un plan determinado, que debe estar en conocimiento de la población y así tendremos más chances de que pueda ser implementado de forma correcta. Es importante entender que hay gente separando los residuos, para transformarlos en mercancía y eso cobra un valor para determinadas personas. Así se puede empezar a crear conciencia.
Hay municipios que reciclan y venden basura.
Acá se hace, lo hacen las cooperativas. Pero hay una fantasía de que con la basura te llenas de plata. Se puede hacer dinero de la basura, sí.
Pero si le preguntas a un cooperativista si preferiría tener un sueldo o vender su basura, hay muchas posiciones. No hay un idea clara al respecto: ‘si yo saco tantos kilos voy a tener tanto’. Hoy los vecinos al sacar todo junto eso llega muy sucio. Se moja, se embarra, tenés yogurt mezclado con plástico y un pañal. Quizás en un esquema de muy buena separación en origen y que llegue todo limpio, sería más rentable. Tampoco todos los materiales se pueden vender fácil y los fletes son muy caros. Yo creo que si llegas empatado ya estas. Vos tenés que tratar de enterrar lo menos posible por una cuestión ambiental. Y después si obtenes una ganancia con eso, buenísimo. Pero es como otro fin.
¿Cómo es la actualidad del reciclador?
Hoy no tenés una tercera generación de recuperadores de cuarenta personas. Más allá de que se intensificó en el 2001 y que el año pasado apareció como una revitalización, vos tenes afuera cartoneros desde hace cien años. Pasa que hay períodos que los ves más y a esa persona tampoco la tenés trabajando de eso y deberían estar con mejores condiciones.
¿Pensas medioambientalmente la ciudad cuando la recorres?
¿Te muestro el teléfono? (Risas). Está lleno de fotos, anotaciones, me hice una aplicación que vos podés marcar un punto donde ves algo, le agregas imagen y audio y lo que quiero hacer para el Día del Ambiente es un mapa social que es mapa de la ciudad en una plaza y la gente va marcando. Es un mapa de la percepción ambiental. Pero tenes que tomarte seis meses para tener un diagnóstico. Porque por más que la gestión no cambió, en realidad cambió. Yo no estaba, no estaba el director de Ambiente, Pablo Guillaume, no estaba Leticia Haudemand en la Isla del Puerto y Miguel Toledo en Salud.
¿Te sorprende alguna cuestión de la ciudad que desconocías?
No, yo estoy en esto hace años. Desde la Facultad nosotros estamos haciendo constantemente mucho trabajo de campo. De hecho a Martín Oliva lo conocí en la Facultad. Nos conocimos porque él tenía un proyecto de financiar una investigación de un observatorio socio sanitario de Concepción del Uruguay, que ahí hicimos un mapa de condición de vida de la ciudad con índices basados en problemas de salud y la condición sanitaria. O sea que esto lo teníamos ya relevado hace unos años. Y de los privados nosotros tenemos que tomar muestras de todas las cañadas y los arroyos.
¿Hay desigualdad en la condición de vida de los uruguayenses?
No, está bastante desagregado. No es que vos tenés el centro en mejores condiciones de vida. Pensando en las condiciones de vida tomando controles de salud y acceso a algunos servicios está bastante desagregado. Puede que tenga mejores condiciones el centro que algún barrio humilde, pero no es que tenés un patrón grosero. De hecho si miras el de calidad de vida del Conicet. Tampoco nos da diferente y vos tenés una burbuja en la plaza y el resto está explotado. Pero como sorpresa es que todavía hay cosas que desconocemos y quizás dentro de seis meses te digo esto era un desastre y no sabíamos”, concluyó señalando Francisco Savoy en esta primera parte de la entrevista brindada a LA CALLE.
(fuente: La Calle)