Por Rodolfo Oscar Negri –
Me llega la información pero no quiero creerlo. A las 3,30 -me escriben- se nos fue Miguel Pepe. Necesito chequearlo, no pude ser cierto… pero lo es.
Es difícil escribir cuando uno está demasiado involucrado y este es el caso. Miguel Pepe era una persona a quien consideraba un amigo, alguien a quien admiraba profundamente. Me acabo de enterar y el dolor es mas fuerte que el “profesionalismo”.
Ïcono del Cooperativismo, del socialismo; pero –sobre todo- hombre comprometido por la causa de los que mas necesitan y por la construcción de un mundo mejor, mas igualitario, mas justo.
Libertad, justicia social y lucha contra el capitalismo; los conceptos que dejaba siempre en el diálogo.
Su preocupación estuvo en la difusión de las ideas cooperativistas y solidarias, viéndolas como “la solución a los problemas que originaba el capitalismo”.
Estos valores asociaban la justicia social y la libertad, principios que repetía y rescataba permanentemente.
Miguel sostenía ser socialista, democrático y cristiano.
Un hombre coherente en su forma de vida y de pensar.
Cuando todavía trabajaba en Rio Uruguay Seguros (Miguel fue miembro del Consejo de Administración de RUS durante varios años), hicimos decenas de viajes juntos a encuentros cooperativistas y en ellos me relataba todo sobre su vida. Casi que me adelantó lo que fue después su libro “Historias de un Caminante”.
Con el tiempo, dejamos de viajar, no obstante me distinguia todas las semanas con el privilegio de su visita. Eran quince o veinte minutos maravillosos. Yo dejaba todo y me dedicaba solamente a él, durante el tiempo que compartíamos. Era una alegría contar con su presencia y disfrutar de su amena charla, siempre -siempre- aprendiendo algo…
Hoy para mí es un día de tremenda tristeza. Partió un amigo.
HABLA MIGUEL
El 25 de enero de 2018, La Ciudad publicaba un reportaje realizado por el periodista investigador Ricardo Cesar Bazan.
En su mensaje Miguel Pepe dijo entre otras cosas:
“Creo que me eligieron por ser el más viejo de toda esta reunión, es una cuestión exclusivamente de edad y de suerte de haber llegado a los 83 años todavía con ganas de conversar (…)
“La cooperación me dio…, las cooperativas me dieron, me enriquecieron con una cantidad de amigos que están acá presentes y otros a los cuales quiero recordar como pioneros del movimiento en Concepción del Uruguay. Y me acuerdo de Don Juan Balcechi que fue el que nos acompañó para la organización de hace 50 años de la cooperativa C.O.P.U.L. (Cooperativa de Obras Públicas Uruguay Limitada) y que también intervino en la creación de Río Uruguay. Es una figura que doblemente debe ser recordada por nosotros. Recuerdo también a Roberto Uncal, que fue un hombre que se fue muy joven y que hubiera hecho una carrera maravillosa dentro de la cooperación. Lo recuerdo a Fernández Canavesi con gran cariño porque fue un gran amigo que me enriqueció mi vida, y mi vida fue enriquecida por todos los camaradas, todos los compañeros que he tenido en toda la provincia en este movimiento que es un movimiento maravilloso, el movimiento de la solidaridad, el movimiento que nace con la fuerza con que nacen las hermosas ideas, es una idea como la del cristianismo la que nos une a todos, la que no hace diferencia entre los hombres (…).”
La entrevista
RB ¿Cuándo nació Miguel?
MP: Yo nací el 10 de agosto de 1925 bajo la presidencia de Marcelo T. de Alvear.
RB ¿Cuándo se acerca al cooperativismo?
MP: Me acerqué al cooperativismo en el año ‘48 en La Plata. Yo estudiaba en la Facultad de Humanidades, y en el ‘48 me afilié al Partido Socialista y teníamos un centro donde venían oradores como Carlos Sánchez Viamonte, Alfredo Palacios, Mario Bravo, una cantidad de gente con una cultura enorme, y todos planteaban que la solución ante el capitalismo era la de la cooperativa, donde nos explicaban que la cooperativa trata no solamente del problema de la justicia social sino de la libertad, de las dos cosas juntas que son tan difíciles de unir. Hay países que parece que hubieran logrado la justicia como fue la Unión Soviética o como fue Cuba, pero no tienen libertad, y hay otros países con gran libertad que no tienen justicia social.
RB ¿Y cómo es que funda C.O.P.U.L.?
MP: Bueno, C.O.P.U.L. se funda porque acá en Concepción del Uruguay el Intendente en ese momento que era el Dr. (Juan) Lacava se encontró que la municipalidad no estaba en condiciones de hacer obras públicas, entonces no tenían dinero tampoco para llamar a licitaciones para agua potable, cloacas y pavimento y se conectó con un dirigente sindical que era Don Juan Balcechi con el cual teníamos contacto nosotros.
RB ¿El manco Balcechi?
MP: El manco Balcechi, que nos ayudó y dijo aquí lo que hay que formar es una cooperativa y se llamó al Dr. Roberto Uncal que era un teórico, un abogado joven, que tenía mucho conocimiento del movimiento cooperativo.
Sobre Miguel Pepe
Es agrimensor, docente, y destacado cooperativista; es socio fundador y ex consejero de C.O.P.U.L. Cooperativa de Obras Públicas Uruguay Ltda., y fue consejero de Río Uruguay Cooperativa de Seguros Ltda. hasta 2005.
Ejerció la docencia a nivel Universitario hasta 1987 y fue Decano de la Universidad Tecnológica Delegación Concepción del Uruguay hasta 1987.
PARQUE SUR: “YO ERA UN ENAMORADO DEL CLUB”
En setiembre del año pasado (2020) Marcelo Sgalia, encargado de prensa del club Parque Sur, junto a Jorge Pepillo Ibáñez y Gerardo Iglesias y en ocasión del 47 aniversario del Club del Sur uruguayense) le realizó este reportaje que lo muestra en su total dimensión y que La Ciudad publicó el 11/9/2020.
Parque Sur, el club que unió a División y Pescadores en 1973. Su primer presidente fue -justamente-, Miguel Angel Pepe.
Miguel fue agrimensor, arqueólogo, docente, decano de la UTN, escritor, dirigente cooperativista, político socialista y candidato a Intendente. Fue uno de los partícipes del nacimiento de la empresa COPUL. Fue el primer presidente del club sureño. Un domingo de invierno de mayo del ’81, fue a festejar a Parque Sur el triunfo de Mitterrand como presidente de Francia. La vida le guardó dos cosas para un 8 de setiembre: la fundación de un club (1973) y el adiós a su esposa (2014). El domingo nos abrió el living de su casa para conversar con nosotros y viajar casi 50 años en la historia.
Mientras el domingo juega con la tarde, Pepe está sentado en su silla de ruedas en el corazón del living. El sol acaricia las ventanas de la esquina de su casa, a una cuadra de la plaza San Martín. Amablemente y cómo habíamos arreglado en la semana, nos estaba esperando para charlar. Rodeado de fotos, piedras, libros, pinturas, cuadros y reconocimientos, nos repetirá varias veces: “Yo tuve una vida muy linda, hermosa, estuve casado con una gran mujer, pero se está haciendo muy larga”. Se lamenta de algunos achaques de los 95 años, cumplidos el 10 de agosto. Y nos confiesa: “El médico me dice Miguel sus problemas son los 95”. Pese a su falta de movilidad, la artrosis y dificultades para oír, su sentido del humor fluye varias veces. Se lo ve a gusto, con ganas de charlar.
Mientras espera a uno de sus hijos, el teléfono fijo no para de sonar. Jorge Ibáñez, actual presidente sureño, participa del diálogo y empiezan a aparecer nombres de aquellos primeros años. “Cómo no me voy a acordar de Mario Chiozza, más conocido que las cucarachas”, se ríe Miguel.
-¿Qué recuerda de la fundación de Parque Sur, de aquellos primeros años?
-Me acuerdo, cómo no. Hablábamos siempre en el Rectorado qué cómo iba a existir un club que se llamara División cuando todos eran Unión. Y la idea del barrio y de lo que vivíamos todos los días ahí era de amistad. Entonces no se podía llamar División. Fue una gran alegría cuando se fundó el club. El Payo Paolazzi andaba allí y tanta gente querida…
-¿Usted era más de Pescadores o de División?
-Iba a Pescadores. Yo empecé a ir con el Mono Bastrelli. Me acuerdo que un día había recibido una partida grande de vino para la cantina y pasamos a los pocos días y estaba vacía. Entonces le digo: “Qué lindo te fue, qué venta bárbara has tenido”. Se habían tomado todo ellos.
Miguel Angel Pepe fue presidente de Parque Sur durante poco tiempo. “Yo les decía que tenía que ser presidente alguno que conociera y estuviera más metido. Andaban los Leturia también en esa época”, relata.
-¿Qué deportes practicó o le gustaban?
-Hice rugby cuando estuve en La Plata estudiando. Me gustaba pero era malo (se ríe). Y escuchaba siempre fútbol. Pero el rugby siempre me gustó. Y antes a Pescadores iba más a pasear o a tomar algo con los amigos. Yo tuve la suerte que me designaran Decano de la UTN y estuve dos o tres años. Pero luego ellos preferían que el Decano sea Ingeniero y yo era Agrimensor. Hice buenas migas.
Coca –la señora que trabaja en su casa hace 40 años y que acompaña la soledad de sus días desde el fallecimiento de María, su mujer–, observa desde un costado, cuidándolo y atenta para cualquier consulta. “En el Puerto Viejo no se toma agua, se toma vino”, bromea ante la copa que ella le trae para hacer una pausa en el medio del diálogo. Coca se suma un momento y cuenta: “El hizo de todo y tuvo una vida siempre muy sociable, esta casa vivía llena de gente”. Miguel la invita. “Hice muchas cosas sí, pero todas mal”. Vuelve a reír.
Volviendo a principios de la década del ’70, Pepe recuerda que estuvo en la Asamblea donde nació Parque Sur, en esa fusión de Pescadores y División y en la que él fue elegido presidente. “Era como un candidato intermedio porque yo surgí más porque veía los problemas del club desde la Facultad. Si me acuerdo que teníamos muchos proyectos, había gente muy macanuda en la UTN”.
Miguel confiesa que “teníamos el sueño, inclusive teníamos el dinero, de poder comprar la cantina de Racing y hacer un Comedor Universitario, era un predio hermoso, pero no se dio”.
Cuando Pepe era Decano en la UTN comenzó el fútbol en Parque Sur. Pepillo Ibáñez recuerda: “El tejido de la cancha perimetral lo puso la UTN. Iban a jugar al club con la camiseta verde. Al fútbol con el Payo Paolazzi y al vóley con el profe Varela. Luego nació el fútbol de Parque Sur”.
“Yo era un enamorado del club y de la UTN”, se emociona Miguel transportando su memoria casi cinco décadas atrás. Y agrega: “Yo el vínculo con el Puerto Viejo la tengo de chico, es decir hace casi un siglo, con la familia Labriola. Había una chica que trabajaba en casa, de apellido Labriola, que me enseñó a leer y escribir.
-De aquellos primeros años de Parque Sur ¿qué era lo que más le gustaba?
-Lo que más me gustaba era que parecía una familia, amistad. Llegabás y ya todos te cargaban. Se pasaban momentos muy lindos. Tengo muy buenos recuerdos, que lamentablemente ahora se me van perdiendo…
Miguel habla de frente a la ventana, esa que trata de dejar abierta “porque siempre alguno pasa y conversamos un rato”. Es padre de Miguel –también agrimensor-, Inés –arquitecta-, Eduardo –que vive en Mendoza- y una cuarta hija que falleció.
Contó sus experiencias de vida, su militancia, sus viajes y su amor en tres libros: Vivir Entre Ríos, Memorias del Caminante y Ausencia de María. Antes de despedirnos, nos autografía y nos regala el segundo de ellos: “Para tres amigos de Parque Sur, con cariño”.
La noche del 10 de mayo de 1981 proclamó al candidato socialista Francois Mitterrand como presidente de Francia. Al otro día lo primero que hizo fue disolver el Parlamento. Nadie sabía que se quedaría 14 años en ese lugar. Uno de los que festejó aquel resultado fue Miguel Pepe, que siguió los comicios por televisión. En Memorias del Caminante, Miguel contó aquel día pero no encontró ningún eco para su alegría. “Llegué a mi casa y le dije a María: ¿Con quién puedo festejar este acontecimiento? No tengo donde ir, los milicos han deshecho todo intento de democracia en el país, la gente no quiere ni oír hablar de política, me siento horriblemente solo…”. Miguel reaccionó: “Me voy a Parque Sur, en el club me tomo un vino con mis amigos y festejo. Cuando llegué a la cantina de mi viejo club de la ribera, estaban los de siempre en ese frío domingo de invierno y yo exultante: -Una vuelta para todos, yo pago porque quiero festejar el triunfo de… No pude terminar, el petiso Tarico, con un gesto de hombre acostumbrado a escuchar falsas expresiones me dijo: -¡Ah, claro, ahora todos son de River!.
Miguel recuerda: “Volví a mi hogar, derrotado el día del gran triunfo. Me tomé un vino y me acosté”.
Parque Sur podrá recordar en sus historias que su primer presidente intentó festejar en la cantina aquel triunfo de Mitterrand en Francia.
Un 8 de setiembre nació Parque Sur. Miguel estuvo ahí, en aquel 1973. En 2014, María Saravia, su compañera de toda la vida, esa mirada en la portada del libro que nos abrió la puerta de su living el domingo, y que Miguel sumó a la ronda varias veces, se fue un 8 de setiembre. Demasiadas casualidades domingueras. Parque Sur, Miguel y María, volvieron a estar ahí. Alumbrados por ese sol en la ventana que va cerrando la tarde. “Usted está equivocado, el agradecido soy yo”, nos dice al decir adiós.
CONCEPCIÓN DEL URUGUAY RECONOCIÓ SU LABOR Y LO NOMBRÓ VECINO DESTACADO
Esta es la crónica que publicamos en La Ciudad en aquel momento (7/9/2020) y que repetimos desde la nostalgia y el dolor:
Se lo distinguió a Miguel Angel Pepe como “Vecino Destacado” de la Ciudad de Concepción del Uruguay. El presidente municipal Martín Oliva y el ex Intendente José Eduardo Lauritto entregaron en su domicilio particular un Diploma y el Decreto Nº 26.038.
“Siempre he sentido un atractivo especial por los relatos de mi pago chico. Quizás ese de pintar la propia aldea, o el pensar que el mundo está aquí, a mi lado y que cada vida es una experiencia irrepetible, ha hecho que todo lo que me rodea, sea trascendente o no, me demora y me produce ese placer que ocultan las pequeñas cosas cotidianas”.
Así se expresa Miguel Ángel Pepe en “Sin caballo y en Montiel”, cuento originado en la anécdota sobre un tal Héctor Roberto Chavero, tipógrafo del periódico uruguayense “Tribuna”, quien pasaría a la inmortalidad con el nombre de “Atahualpa Yupanqui”, una figura central de la cultura popular argentina.
Con todo merecimiento, quien le diera valor literario a aquella historia fue declarado el año pasado como “Vecino Destacado” de Concepción del Uruguay. Durante el reconocimiento, también participaron el concejal Rodolfo Negri y el Director de Derechos Humanos Darío Baron.
En sus fundamentos, la norma destaca la permanente actitud de servicio y solidaridad que Miguel Ángel Pepe brindara a la comunidad uruguayense, que lo tuvo como activo organizador de instituciones que han perdurado en el tiempo.
Agrimensor de profesión, fue un impulsor de las ideas e iniciativas cooperativistas junto a otras figuras señeras como Juan Balsechi, Roberto Uncal y Carlos Fernández Canavessi.
Entre ellas, quizá la más visible, haya sido la creación de COPUL, a instancias del entonces intendente Juan Egidio Lacava, junto a un grupo de visionarios; y su participación en el consejo de administración de Río Uruguay Cooperativa de Seguros, donde se desempeñó hasta el año 2005.
Otro aspecto saliente de su paso por la vida comunitaria queda reseñado en su preocupación por los valores de la educación, que lo llevaron a desempeñarse en el rectorado de la UTN, independientemente del prestigio que brindara al Profesorado de la Escuela Normal, a cargo de los cursos de Matemáticas y Física.
Muchas de sus experiencias de vida y su rico anecdotario han sido volcadas en dos libros “Memorias del Caminante” y “Vivir Entre Ríos”.
Los funcionarios se trasladaron el viernes por la tarde hasta su casa de calle Belgrano, a pocas cuadras de la Plaza Ramírez,y pudieron intercambiar sendas anécdotas de sus logros, conocimientos e intercambio con otras personalidades, vecinos destacados de una ciudad histórica y pujante como pocas otras en el país.
“Pero, invariablemente, Miguel Ángel Pepe es recordado, en los diversos ámbitos de su intensa vida pública donde actuó, como un vecino que dedicó sus esfuerzos en beneficio de la ciudad” y eso no se lo puede negar. Sobre todo, ese esfuerzo es el que nos lleva a reconocer en Don Pepe, pero también en tantos otros vecinos uruguayenses, su rol y compromiso para con esta ciudad, porque como decimos siempre e incansablemente: A esta bella Concepción del Uruguay, la construimos entre todos” exclamó Oliva al retirarse del domicilio de la familia Pepe.
LOS LIBROS DE MIGUEL
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Querido Miguel, te adelantaste en el camino sin retorno; pero ya nos encontraremos y –seguramente- me seguirás deleitando con tus cuentos y tu amena charla, con tus conceptos y tus principios, con tus ideas y tu siempre inconmensurable amor por esa notable María que se te adelantó en el camino.
Miguel, descansa en paz.




