Por Susy Quinteros. –
Ellos merecen este homenaje. Nos dejaron enseñanzas de entrega, amor al prójimo y solidario corazón. Fueron seres esforzados que transitaron nuestras calles y las enriquecieron desde diferentes profesiones y quehaceres. Los traemos a nuestro presente para ofrendarles respeto y admiración desde estas páginas.
Pascual Liberatore
Nació en La Paz, provincia de Entre Ríos, el 19 de marzo de 1892. Sus padres fueron Domingo Liberatore, italiano, y Lucía Pascualini,argentina.
Desde pequeño mostró una facilidad excepcional para la música y esas cualidades fueron favorecidas por su padre, quien lo inició en los primeros conocimientos. A los nueve años dio un concierto de saxofón.
En La Paz cursó la escuela primaria y completó sus estudios secundarios en la escuela particular del maestro Fernando Torres Vilchez.
Fue maestro de música en la ciudad de Federación y su vocación musical lo llevó a formar orquestas y coros y una banda musical para animar las fiestas patrias. Se casó con Fernanda Harrington y tuvieron siete hijos.
En 1923 obtuvo el traslado docente a nuestra ciudad y se desempeñó en las escuelas Nicolás Avellaneda, Juan José Viamonte y Justo José de Urquiza. Posteriormente formó parte del cuerpo de profesores del histórico Colegio Nacional en donde formó la orquesta y el coro que lo hicieron trascender. Fue el autor de la Marcha del Colegio y de la Fraternidad.
La banda y orquesta del Colegio Nacional Justo José de Urquiza
La banda del colegio fue creada en 1851 durante el rectorado de Erausquin. Su primer director fue el español Doroteo Larrauri. Con sesenta ejecutantes llegó a ser una de las más importantes de esta zona. La música fue también una preocupación de los que siguieron a ese rector y juntamente con el coro y en oportunidad del centenario del colegio en 1949, la renovada agrupación musical animó a cargo del profesor Liberatore actuó con 120 integrantes.
El doctor Delio Panizza, uno de sus ex alumno, mediante una ordenza municipal logró conseguir los fondos necesarios para la adquisición de un piano. Entre otros conceptos expresaba lo siguiente: “ ningún otro colegio nacional ofrece un esfuerzo tan noble habiendo merecido el elogio y el aplauso de más de un ilustre visitante que ha quedado maravillado al escucharla”.
En 1942, al cumplirse el 93ª aniversario de su fundación y festejando el retorno del alumnado al colegio reconstruido el profesor Liberatore compuso su marcha con letra de la profesora Margarita Artusi de Cherot.
Un justo reconocimiento
En 1958, con motivo de su jubilación docente, el profesor Rigamonti, fue el encargado de escribir las palabras de despedida, expresando así de sentida manera lo que fue para todos el maestro Don Pascual Liberatore. “ Como el viento, como las aves que en raudo vuelo cruzan el espacio fugaces y ligeras, los días y los años, lo hemos visto inquieto, emprendedor, idealista, repartiendo su tarea entre el aula, el jardín, la huerta y la sala de música poniendo la nota de alegría para los jóvenes y para el colegio, cumpliendo siempre con una eficiente labor reconocida por todos los que hemos sido sus compañeros. Al oir las notas de un piano lo recordaremos de pie frente al teclado dirigiendo la orquesta de sus amores y desvelos, con la misma energía y sentimiento que puso siempre.”