García Marquez en la cena de gala de la entrega del Premio Nobel.
Por Jorge Hector Bonvín –
Todos los años, cuando en octubre se da a conocer los premios Nobel de Literatura surgen desde todo el mundo críticas a la designación. Este es el premio donde más impera la subjetividad. Es difícil poder analizar a los escritores de todo el mundo con la diversidad de lenguajes en que están escritas las obras. Además está claro que muchas veces más que la calidad de la escritura prima que sus ideas políticas coincidan con la idea política de los países escandinavos. Los llamados “países nórdicos” – Suecia, Dinamarca, Noruega, Finlandia e Islandia- comparten una identidad, cultura y valores muy parecidos pero también un sistema político al que han denominado “socialismo democrático”.
El premio sufrió desde 1901 y a lo largo de los años algunas interrupciones por distintos motivos. La primera de ellas ocurrió en 1914 producto de la primera guerra mundial. Sin embargo en 1915, 1916 y 1917 el premio volvió a la normalidad, suspendiéndose nuevamente en el año 1918.
En 1935 no se entregó sin conocerse el motivo.- Se volvió a suspender entre los años 1940 y 1943 producto de la segunda guerra mundial y finalmente el año pasado, 2018, por estar envueltos integrantes de la Academia en problemas sexuales. Parece que Jean-Claude Arnault, gestor cultural francés y esposo de la ahora ex jurado Katarina Frostenson, mientras la señora leía los libros de los candidatos al premio, el corría atrás de rubias suecas y para empeorarla adelantaba los resultados del premio. Ante esta situación se decidió no entregarlo, habrá que ver si este año se entrega duplicado, lo que hasta la fecha se desconoce.
Solamente en tres años el premio se entregó en forma compartida. En 1904 ganaron el francés Fréderic Mistral y el español José Echegaray; en 1917 dos dinamarqueses lo compartieron Karl Gjellerup y Henry Pontoppidan y en 1974 los suecos Eyvind Johson y Harry Martinson.-
De los escritores premiados, el idioma que predomina es el inglés con 28 premios, luego lo sigue el francés con 15 premios, el alemán con 12 y en cuarto lugar se ubica el español con 11 premios nobeles.- A lo largo de la vida del premio se han entregado distinciones a escritores de 26 idiomas donde hay que destacar algunas rarezas. Que Suecia tenga 7 ganadores se explica solamente en su condición de local. El francés Fréderic Mistral con su obra Mieio ganó en 1904 escribiendo en Occitano, una lengua romance del sur de Francia, compartido con el español José Echegaray.- Otro que ganó utilizando un idioma raro para nosotros fue Isaac Bashevis Singer, nacido en Polonia quien escribía en yiddish, idioma que hablaba la comunidad judía del centro y del este europeo, conocido también como judeoaleman.-
Once de los ganadores, un poco menos del 10%, ganaron el premio escribiendo en idioma español. Cinco de ellos fueron españoles, José Echegaray (1904), Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Giménez (1956), quien no recuerda de sus años de escuela “Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos”; Vicente Aleixandre (1977) y Camilo José Cela (1989). Chile en nuestro continente tiene dos premios Nobel, Gabriela Mistral (1945) y Pablo Neruda (1971), Guatemala uno, al autor de “El Señor Presidente”, Miguel Angel Asturias (1967), Octavio Paz de México (1990), Gabriel García Márquez de Colombia en 1982 y el último el peruano Mario Vargas Llosa en 2010.- El idioma portugués extrañamente tiene un solo ganador, José Saramago en 1998.-
Dos acontecimientos que conmovieron los premios de literatura fueron los dos escritores que rechazaron el premio. En 1970 gana el premio Aleksander Solzhenitsyn de la Unión Soviética quien aceptó primero el premio pero luego lo rechazó por el peligro de persecución que podría sufrir en su patria. Claro que la jugada de la Academia Sueca de ponerlo a consideración del mundo era puramente política, ya que Solzhenitsyn se caracterizaba por ser un gran crítico y pese a la censura del gobierno de su país y había escrito El Archipiélago Gulag, profunda crítica al sistema de trabajo forzado al que eran sometidos quienes se oponían en la Unión Soviética. El rechazo de este premio no impidió que cuatro años después tuviera que exilarse hasta 1994, en que pudo regresar a su país.
El otro rechazo lo produjo Jean-Paul Sartre en 1964, pero esa vez las razones fueron distintas. Sartre fue un filósofo francés, uno de los máximos exponentes del existencialismo y del marxismo humanista, autor entre otros éxitos de “La Náusea” y “El Ser y la Nada”, que formó una famosa pareja con la filósofa Simone de Beauvoir.- Cuando empezó a circular su nombre como candidato al premio se dirigió a la Academia aclarando que “por razones que me son personales y por otras que son más objetivas, no quiero figurar en la lista de posibles laureados y ni puedo ni quiero, ni en 1964 ni después, aceptar esta distinción honorífica”. La academia no hizo caso a la solicitud y de cualquier manera se lo entregó, lo que lo llevó a escribir una nueva carta en “Le Figaro” en la que expresa y explica su filosofía de vida, aclarando que siempre ha rechazado condecoraciones oficiales, como la Legión de Honor, en su condición de combatiente de la segunda guerra mundial. Después agregar: “Un escritor que adopte posiciones políticas, sociales o literarias debe actuar solo con sus propios medios, esto es, el mundo escrito. Todos los honores que pueda recibir exponen a sus lectores a una presión que no considero deseable”.-
Otro hecho destacable por lo singular ocurre en 1953 cuando la Academia Sueca entrega el premio Nobel de ese año a Winston Churchill por sus Memorias. En este caso no se premió la calidad literaria sino que era la persona más conocida del mundo, por haber conducido a Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial y sobre todo por sus manejos políticos que llevó a cabo para poder balancear la disputa de la Unión Soviética y Estados Unidos.
El discurso ante la Academia Sueca, fue leído por su esposa Lady Churchill, el 10 de diciembre de 1953, ya que Churchill, uno de los estadistas más grandes del siglo XX, tenía 79 años y algunos achaques, aunque vivió hasta los 90 años. En ese discurso demuestra que su notable percepción está intacta, ya que no pasa desapercibido para él esta cuestión al afirmar que “el juicio de la Academia Sueca es aceptado como imparcial, autoritario y sincero a través de todo el mundo civilizado. Yo estoy orgulloso, pero también, debo admitir, pasmado por su decisión de incluirme. Espero estén en lo correcto. Siento que ambos corremos un considerable riesgo y ese es que no lo merezco. Pero no tendré recelos si ustedes no tienen ninguno”.
¿Es importante el premio?
Por ejemplo en 1901 el premio fue de 30.160 coronas, al cambio de hoy unos 3.100 dólares. Desde 1012 el premio se ha mantenido en unas 8 millones de coronas suecas, lo que equivale a unos 820.000 dólares.
A los argentinos siempre nos “bombean”
Cinco argentinos son ganadores del Premio Nobel, pero ninguna en Literatura. En 1936 Carlos Saavedra Lamas fue ganador del premio Nobel de la Paz. Había inspirado el Pacto antibélico Saavedra Lamas que habían firmado 21 naciones y había participado como mediador al finalizar la guerra del Chaco entre Paraguay.
En 1947 lo recibe el científico Bernardo Alberto Houssay en Medicina por su descubrimiento sobre el papel de las hormonas pituitarias en la regulación de la cantidad de azúcar en sangre.
En 1970 es premio Nobel de Química, el Dr. Luis Federico Leloir galardón que recibe por sus investigaciones sobre los nucleóticos de azúcar y la función que cumplen en la fabricación de hidratos de carbono.
En 1980 Argentina vuelve a tener otro Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, él único vivo de los premios Nobel argentinos, hoy tiene 87 años. Su premio lo recibió por la defensa de los derechos humanos y la democracia a través de la no violencia y enfrentando a la dictadura militar de nuestro país.
El último premio Nobel argentino fue en 1984 el doctor César Milstein. En realidad es nacido en Bahía Blanca y nacionalizado británico, en donde estaba trabajando cuando fue premiado por su trabajo con los anticuerpos monoclonales.
Sin embargo nuestro país varias veces estuvo cerca de ser Premio Nobel de literatura con Jorge Luis Borges. Era un clásico que cuando se acercaba el fin de año, que empezara a trascender el nombre de Borges con la decepción posterior de todos, sobre todo de los que nunca lo había leído, de cómo no se le había dado el premio.
Si bien los suecos son bastante reservados, se comenta que en 1976 Borges ya estaba designado para ganar el premio Nobel cuando visita Chile y en una audiencia solemne le dice al dictador Pinochet que “es un honor inmerecido ser recibido por usted, señor presidente”, para agregar que “en Argentina, Chile y Uruguay se están salvando la libertad y el orden, ello ocurre en un continente anarquizado y socavado por el comunismo”. En una de sus notas periodísticas que publicara el 8 de octubre de 1980, Gabriel García Márquez intenta una defensa señalando que “era fácil pensar que tantas barbaridades sucesivas sólo eran posibles para tomarle el pelo a Pinochet. Pero los suecos no entienden el sentido de humor porteño. Desde entonces Borges ha desparecido de los pronósticos”. Conociendo el pensamiento de Borges, que expresó durante toda su vida, es más fácil creer, como lo hicieron los suecos, que no se trataba de una tomada de pelo, sino de un verdadero elogio.
Pero para que los argentinos no se depriman, no fue solo Borges el escritor destacado que nunca recibió este premio. Hay una larga lista, arrancando por Rubén Darío, el líder de la corriente modernista. El nicaragüense falleció en 1916, así que tuvieron tiempo de premiarlo. Tampoco fueron premiados el extraordinario Leon Tolstoi (el autor de quizás la mejor novela que se haya escrito “la Guerra y la Paz” murió nueve años de que se empezaran a entregar los premios), Marcel Proust, Frank Kafka, Julio Cortázar, Henry James, Emile Zola, Rainer María Rilke, Henrik Ibser y seguramente habrá muchos otros. Agregue Ud. Lector a su gusto.
Ahora nos queda esperar al próximo 10 de diciembre, aunque pareciera lejana la posibilidad de hoy un argentino gane este premio por primera vez.
