Por Juan Martín Garay. – Abogado y Concejal –
La decisión de no abrir este año el Profesorado de Filosofía de la Escuela Normal Superior “Mariano Moreno” de Concepción del Uruguay no es un hecho menor. No se trata simplemente de una carrera más dentro de la oferta educativa: estamos hablando del único profesorado público de Filosofía en toda la región del río Uruguay.
Cerrar o dejar de abrir esta carrera implica mucho más que una reorganización administrativa. Significa debilitar un espacio de formación intelectual que durante décadas fue parte de la identidad educativa de nuestra ciudad.
Pero también significa algo más: sumar una nueva pérdida para Concepción del Uruguay en un tiempo en el que la ciudad viene acumulando retrocesos y oportunidades que se van apagando.
UNA HISTORIA QUE NO EMPEZÓ AYER
El profesorado tiene una larga tradición en la Escuela Normal. Durante años formó docentes con reconocimiento académico y prestigio regional, impulsando además iniciativas culturales y espacios de producción intelectual que trascendieron la ciudad.
Entre ellos, la recordada revista SER, que fue durante mucho tiempo un ámbito de reflexión filosófica y debate académico impulsado desde la institución.
Cuando hace 25 años se creó la UADER sobre la base de los profesorados de la Normal, la carrera fue cerrada. Aquella decisión significó la pérdida del único profesorado público de Filosofía de la región.
Recién en 2009, luego de múltiples gestiones, la institución recuperó el nivel superior y con él volvió a abrirse el Profesorado de Filosofía, con Lina Bosch como primera secretaria académica.
Desde entonces la carrera volvió a generar actividad académica, formación docente y espacios de reflexión. Entre ellos, las Jornadas de Filosofía organizadas junto con la Municipalidad, que se convirtieron en un ámbito de encuentro entre estudiantes, docentes y la comunidad.
LA EXPLICACION OFICIAL Y SUS LÍMITES
El argumento que ahora se esgrime para no abrir la carrera es la baja matrícula y el reducido número de egresados.
Sin embargo, esa explicación no puede analizarse sin considerar un dato central: durante casi dos décadas las carreras del nivel superior de la Normal funcionaron en condiciones de precariedad institucional, sostenidas “a término fijo”. Esa inestabilidad afectó proyectos académicos, planificación y desarrollo.
No parece razonable que después de años de sostener un espacio educativo en esas condiciones, la respuesta sea cerrarlo en lugar de fortalecerlo.
Más aún cuando, según trascendió desde la propia institución, la inscripción para este año rondaba las cuarenta personas.
LO QUE REALMENTE ESTA EN JUEGO
Cuando se cierra un profesorado de Filosofía no solo se reduce una oferta educativa.
Se pierde un espacio dedicado a la formación del pensamiento crítico, a la discusión de ideas, a la reflexión sobre la sociedad y la democracia.
La filosofía enseña a preguntar, a argumentar y a pensar. Y esas capacidades son esenciales para cualquier sociedad que aspire a ser verdaderamente democrática.
UNA CIUDAD QUE NO PUEDE SEGUIR PERDIENDO
Concepción del Uruguay tiene una profunda tradición educativa. Durante generaciones fue una ciudad que formó docentes, produjo pensamiento y sostuvo instituciones que marcaron la vida cultural de toda la región.
Por eso duele especialmente que hoy debamos discutir, otra vez, la posibilidad de perder un espacio educativo y cultural tan significativo.
Cada institución que se debilita, cada carrera que se cierra, cada proyecto que desaparece, va dejando a la ciudad un poco más chica.
UNA PREGUNTA PARA LA COMUNIDAD
Frente a esta situación, la pregunta es inevitable.
¿Vamos a aceptar en silencio que se cierre el único profesorado público de Filosofía de toda la región del río Uruguay?
¿O habrá una reacción de estudiantes, docentes, egresados y ciudadanos que reclamen que esta carrera continúe?
Las decisiones políticas pueden revisarse. Pero para que eso ocurra, la comunidad tiene que hacer oír su voz.
Porque defender la filosofía no es un gesto nostálgico.
Es defender la capacidad de una sociedad de pensar su propio futuro.