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Murió Piero, una de las voces más emblemáticas de la canción social argentina

El cantante y compositor Piero de Benedictis murió este miércoles 7 de octubre a los 81 años. El reconocido artista se encontraba internado en el Hospital Italiano y su fallecimiento se produjo durante la mañana, según fue comunicado a través de sus cuentas oficiales.

Con una trayectoria de más de seis décadas, Piero dejó una huella profunda en la música popular argentina y se convirtió en una de las voces más reconocibles de la canción de contenido social. Su repertorio atravesó distintas generaciones con composiciones como “Mi viejo”, “Para el pueblo lo que es del pueblo” y “Soy pan, soy paz, soy más”.

Nacido como Piero Antonio Franco De Benedictis Scigliuzzo el 19 de abril de 1945 en Galípoli, Italia, llegó a la Argentina junto con su familia cuando tenía apenas tres años. Durante su juventud vivió en distintos puntos del país y llegó incluso a ingresar al Seminario de Devoto con la intención de convertirse en sacerdote.

Sin embargo, la música terminó marcando definitivamente su camino. En 1964 realizó una grabación durante su estadía en el seminario y poco después comenzó a participar de espacios musicales y programas de televisión. En aquellos primeros años compartió circuito con figuras como Leo Dan, Palito Ortega, Chico Novarro y otras importantes voces de la música popular.

Una sociedad artística que marcó su carrera

En 1968 conoció al escritor José Tcherkaski, con quien construyó una de las duplas creativas más importantes de su carrera. De esa sociedad surgieron varias de las canciones que definirían su identidad artística.

“Mi viejo” fue uno de los grandes éxitos de aquella primera etapa. Un año después, Piero obtuvo el primer premio en el Tercer Festival de la Canción de Buenos Aires con “Cómo somos”.

Durante la década de 1970 profundizó su perfil de cantor comprometido con la realidad social. Temas como “Pedro Nadie”, “Juan Boliche”, “Las cosas que pasan” y “Para el pueblo lo que es del pueblo” se transformaron en expresiones de una época atravesada por fuertes conflictos políticos y sociales.

En 1970 obtuvo el primer puesto del Festival Internacional da Canção de Río de Janeiro con “Pedro Nadie”, convirtiéndose en el primer argentino en alcanzar ese reconocimiento.

El exilio y el regreso

Su actividad artística y el contenido de sus canciones lo convirtieron en una figura incómoda para las autoridades de aquellos años. Durante la última dictadura militar argentina debió exiliarse y permaneció fuera del país entre 1976 y 1981, principalmente en España.

A su regreso continuó desarrollando una obra vinculada con las problemáticas sociales, aunque con una mirada que incorporó nuevas preocupaciones. En la década de 1980, canciones y discos como “Hombre común” reflejaron el interés del artista por las historias de la gente común y por distintas problemáticas que atravesaban al país.

También desarrolló una etapa ligada al rock a través de Prema, agrupación por la que pasaron destacados músicos argentinos. Piero encontró allí una nueva forma de presentar sus canciones ante un público que, con el retorno de la democracia, volvía a ocupar masivamente los escenarios.

Uno de los momentos más recordados de aquellos años ocurrió en 1983, cuando actuó en el microestadio de Atlanta, pocas semanas después de la recuperación democrática. Allí volvió a interpretar “Para el pueblo lo que es del pueblo”, una de las canciones que habían quedado asociadas a su historia artística y política.

Una carrera ligada a la paz, los derechos y el ambiente

Con el paso de los años, Piero amplió el campo de sus preocupaciones. Su trabajo comenzó a vincularse también con la defensa de los derechos de los niños, el cuidado del ambiente y la construcción de una cultura de paz.

En la década de 1990 impulsó iniciativas relacionadas con la agricultura y las huertas orgánicas, además de desarrollar proyectos vinculados con el Estado. También produjo un trabajo discográfico dedicado a los derechos de los niños en el que participaron artistas internacionales y argentinos.

Su vínculo con América Latina se profundizó especialmente a través de sus actividades en Colombia, país que terminó otorgándole la ciudadanía.

Piero también tuvo participación en la función pública argentina: fue secretario de Cultura de la provincia de Buenos Aires durante la gestión del gobernador Eduardo Duhalde.

Una familia vinculada al arte

En el plano personal, Piero fue padre de cuatro hijos. Del matrimonio con María Laura Lampreabe nació Mariano, quien falleció a los pocos días de vida, y Juan de Benedictis, músico y actor.

Posteriormente, junto a Mariana Schettini, tuvo a Fiorella y Giuliano.

A los 81 años, Piero deja una extensa obra y un repertorio que trascendió las modas y las generaciones. Su voz quedó asociada a una etapa fundamental de la música popular argentina y, especialmente, a canciones que utilizaron la música como vehículo para hablar de la vida cotidiana, las desigualdades, la libertad, la paz y las esperanzas de una sociedad.
(Fuente: Muro de Abel Moscatelli)

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