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Murió Chunchuna Villafañe: Adiós a la muñeca comprometida

Fue arquitecta y modelo publicitaria, pero brilló como actriz de cine, teatro y televisión. Trabajó codo a codo con el Padre Carlos Mugica en la Villa 31 y tras el golpe cívico-militar, se exilió junto a su pareja de entonces, el recordado Fernando “Pino” Solanas.

En una publicación de Instagram, una de sus hijas, la cantante, música y actriz Juana Molina -de su matrimonio con Horacio Molina-, escribió: “Queridos amigos murió mi querida mamita. Era algo que esperaba y temía. Sucedió esta madrugada. Es un cocktail de sensaciones, cuando volví a su casa y vi su cama vacía me di cuenta de que la voy a extrañar mucho. Esa ausencia inmensa. Ir a su casa a conversar era algo que hacía muy a menudo y sería incapaz de recordar alguna de esas conversaciones que duraban horas. No sé de qué hablábamos, pero hablábamos mucho. Creo que ahora quiero estar con mi hijita bien juntitas las dos”.

Elba Chunchuna Villafañe nació en Buenos Aires el 9 de abril de 1934. La historia indica que fue bisnieta del político y gobernador de provincia Benjamín Villafañe, y su padre César Villafañe fue jinete internacional. Chunchuna era sobrina de la artista Elba Villafañe, una multipremiada dibujante, escultora y pintora argentina. Viajó y vivió con su familia en diversas provincias. Cuando se mudaron a Buenos Aires, Chunchuna estudió en el Colegio del Sagrado Corazón y luego en la Facultad de Arquitectura de la UBA. Tras recibirse, al mismo tiempo que se dedicaba a la arquitectura, comenzó a trabajar como modelo realizando desfiles y numerosas publicidades. Fue la cara visible de productos que iban desde televisores hasta bancos o bebidas alcohólicas.

Pero el comienzo de esta nota hablaba del compromiso, y en la década del ’70 su vida cobró otra dimensión: empezó a trabajar con el Padre Carlos Mugica en la Villa 31. A principios de noviembre de 1972, hubo una carta que la sorprendió: contenía una invitación muy especial. Era una de las figuras elegidas para acompañar a Juan Domingo Perón en el vuelo de regreso al país, desde Italia, luego de 17 años de exilio en España. El viaje incluyó a 154 personas, casi todos hombres: sindicalistas, futbolistas y cantantes. Entre ellos, estaba la modelo más importante del país. En 1976, luego del golpe, ella y su pareja de entonces, el recordado realizador y político Fernando “Pino” Solanas, fueron amenazados de muerte y tuvieron que abandonar la Argentina, comenzando su exilio primero en Madrid, para luego establecerse por varios años en París.

El retorno de la democracia vino con alto impacto, pero esta vez artístico, aunque no menos comprometido: Chunchuna -que había estudiado con Agustín Alezzo-, fue elegida para trabajar como actriz de reparto en La historia oficial, ganadora del Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa en 1986. La periodista Virginia Mejía reconstruyó en su libro Chunchuna, confesiones de un ícono pop, cómo surgió su participación en la obra cumbre de Puenzo. Chunchuna iba caminando por la calle Florida, a la altura de Paraguay, y se topó ahí nomás con el director. “Me dijo ‘Ay, yo te quería hablar’, y pensé ‘¡Qué pesado! Seguramente me va a pedir que haga el papel de una tipa sexy, como todos los que vengo haciendo’. Estaba cansada de decir que no quería ser una mujer fatal, divina, donde lo único importante era mostrar el traste. Me dijo: ‘Quiero que encarnes el papel de una mujer en la primera película que yo hago profesionalmente’. El ya había hecho mucha publicidad y era conocido, así que yo pensé ‘Ma’ sí, lo hago’. Le dije que sí. Continué mi camino, y más tarde me llamó y me envió el libreto”, recordaba la actriz.

Su rol era el de una exiliada que retorna a la Argentina en 1983 y se reencuentra con su amiga Alicia, interpretada por Norma Aleandro. Ambas construyeron una de las escenas más impactantes y recordadas de la historia del cine argentino. Tras una cena en la casa de Alicia junto a su marido (Héctor Alterio), un hombre vinculado a los militares, cuando quedan solas, ríen, lloran y beben. Y su personaje le confiesa al de Norma cómo terminó por exiliarse: antes había sido secuestrada, torturada y violada debido a su relación con un hombre marcado por los milicos como “subversivo”, aunque ella había dejado de verlo dos años antes. Ingenuamente, Alicia le dijo que debía haberlos denunciado, lo que despertó respuestas irónicas de su amiga.

Otros de los hitos de Chunchuna es que formó parte del elenco de Un guapo del 900, de Lautaro Murúa, y de numerosos ciclos televisivos y obras teatrales. Más allá de sus valores artísticos, queda el ejemplo de su compromiso social que vale la pena resaltarlo una vez más, ahora, en esta época en que el individualismo parece ganarle la batalla a quienes tienen sensibilidad por los que padecen. Se la extrañará y mucho. Fue un ser necesario en el país del No me acuerdo.

(fuente: Pagina 12)

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