El Presidente piensa descargar los problemas en las Provincias, tirando del mantel para potenciar su capacidad negociadora ante los gobernadores, con la fuerza que le dieron los votos de octubre. En el entorno del mandamás de Cambiemos, subrayan que en las Provincias deben bajar el déficit fiscal y disminuir la presión tributaria para supuestamente estimular el desarrollo productivo y así se impulsaría la generación de empleo. Con ese ánimo, el Ejecutivo nacional exige fuertes recortes del gasto público en las provincias para achicar el déficit.
Mauricio Macri ha enunciado una batalla que recién comienza. El plan de reformas neoliberales informadas está lejísimo de ser la base de un país nuevo. Es el típico programa de la derecha argentina, reacondicionado para el siglo XXI, donde le agregan algunos enunciados de buenas intenciones, como mayor equidad para todos.
La batalla que se avecina entre el Gobierno y su plan de reformas, por un lado, y los sectores perjudicados, si hablamos de las provincias, de jubilados, trabajadores o las economías regionales, según los macristas debería tener un correlato de parte del propio Estado que ahora impulsa este cambio radical en distintas áreas.
Y esto tiene que ver con la decisión de achicar el gasto público, tanto el nacional como los provinciales, en especial por la conjeturada superpoblación de agentes estatales que serian absolutamente improductivos, miles de los cuales ingresaron a partir del 10 de diciembre de 2015 de la mano del gobierno de Cambiemos.
El Presidente piensa descargar los problemas en las Provincias, tirando del mantel para potenciar su capacidad negociadora ante los gobernadores, con la fuerza que le dieron los votos de octubre. María Eugenia Vidal ya comenzó atacando a las provincias con su planteo ante la Corte Suprema por la restitución del Fondo del Conurbano.
En el entorno del mandamás de Cambiemos, subrayan que en las Provincias deben bajar el déficit fiscal y disminuir la presión tributaria para supuestamente estimular el desarrollo productivo y así se impulsaría la generación de empleo. Con ese ánimo, Macri exige fuertes recortes del gasto público para achicar el déficit.
Los gobernadores, por su parte, tienen su propia agenda de temas urgentes. Apuntan a conseguir una salida política al judicializado Fondo del Conurbano Bonaerense antes de que se pronuncie la Corte Suprema, un reparto menos arbitrario de los Aportes del Tesoro Nacional, y la continuidad del financiamiento a las 13 cajas jubilatorias no transferidas a Anses, entre otros reclamos.
Macri recibirá a los gobernadores con la firme intención de imponer la discusión sobre una baja general del impuesto a los Ingresos Brutos, impuesto provincial emblema, que por lejos es el tributo que más aporta a las arcas de los gobiernos provinciales.
El régimen previsional es otro punto de conflicto con el gobierno de Macri que reclama armonizar a la baja las condiciones en todas las provincias, bajo amenaza de cortar el envío de fondos que ayudan a sostener los déficits en los sistemas jubilatorios.
Gremios estatales y de docentes, como ATE y Agmer en la provincia, se movilizan contra ambos planteos, para evitar el ajuste y el cambio de condiciones en las jubilaciones (como la quita del el 82% móvil) y cualquier intento de transferencia de las cajas previsionales a la Nación.
(fuente: La Opinión Popular)