por Pablo Stein   –

Cuando el 25 de mayo de 1810 fue destituido el virrey Cisneros dando inicio a la revolución de independencia, se pusieron en marcha dos procesos históricos, que, pese al tiempo transcurrido, aún permanecen.
El primero tiene que ver con los deseos de independencia, que curiosamente no eran solo deseados por los criollos, sino que también supo tener partidarios de nacionalidad española que vieron la posibilidad de acrecentar sus negocios y bienestar económico.
El segundo además deseaba la transformación democrática de una sociedad nacida de un colonialismo feudal ya en retroceso o desaparecido en las principales potencias europeas.
Es por ello que el que se formase un frente antiespañol o independentista en el cual participaron todas las clases sociales del virreinato, no significó que todos luchasen por iguales fines ya que algunos solo querían sacarse de encima el monopolio de la corona y les bastaba con conseguir la independencia y lograda esta, seguir manteniendo el statu quo que los ubicaba como clase privilegiada.
No alcanza con la independencia
Lejos de las imágenes idílicas que nos mostraba una sociedad dividida en clases, pero sin conflictos que nos entregó una historia oficial deformada y falsa al servicio de los sectores de poder, hacia 1810 se sufría la dependencia colonial impuesta por la corona española.
Pero las grandes mayorías formadas por, los pueblos originarios, los negros, mulatos, esclavos, mestizos y blancos pobres que también los había, soportaban no solo la carga impuesta por España, sino las de un sistema feudal que incluía como forma agravada y retrógrada la explotación y la esclavitud del negro.
Siempre los ingleses
A quienes no escapaban estas condiciones era a los ingleses, siempre dispuestos a sacar partido en beneficio propio de cualquier acontecimiento en cualquier parte del mundo, para ello tenían la flota naval más importante de su tiempo.
“Amo viejo o ningún amo” diría Manuel Belgrano y Mariano Moreno, Castelli, Monteagudo, Castelli o Artigas como Protector de los Pueblos Libres, serían los que además de por la independencia, lucharon por la igualdad en este proceso histórico, pero ¿qué ocurría en Entre Ríos?
Urquiza y sus intereses de clase
A quienes no se sometieron a la explotación oligárquica, Urquiza los llamo “vagos y mal entretenidos” y ejerció una persecución terrorista con el objetivo de obtener mano de obra barata para sus explotaciones empresariales y comerciales.
La entrega del triunfo a Mitre en la batalla de Pavón, significo el ascenso de este a un gobierno que, en los hechos manejaron siempre los ingleses.
Bajo la conducción de Mitre se va a imponer a sangre y fuego el modelo liberal-conservador, arrasando con las artesanías provinciales, asesinando a los líderes populares como el Chacho Peñaloza y llevando la guerra de exterminio a la hermana Republica del Paraguay.
Con la entrega de Pavón, se inicia el ciclo de esa infamia anti-patria que fue llamada “La generación del 80” y que comienza cuando Urquiza aceptó el papel de socio secundario de la oligarquía porteña, la que a su vez había aceptado entregar la soberanía al imperio inglés como lo demuestran estas palabras de Julio Argentino Roca, tan admirado por Milei: “Brindo por que las relaciones amistosas y cordiales que existen actualmente entre Inglaterra y la república Argentina no se interrumpan jamás” (Brindis del 9 de julio de 1887 en Londres).
La resistencia en Entre Ríos
Cuando López Jordán asumió legítimamente el gobierno en Entre Ríos, Sarmiento que había sucedido a Mitre al frente del gobierno nacional, no vacilo en invadir nuestra provincia con los ejércitos que volvían de la guerra contra el Paraguay.
En 1876 fue derrotado López Jordán y en 1879 el gobierno de Ramón Febre llego a regalar estancias de 15000 hectáreas a los amigos del gobierno. Ya antes, en la escandalosa gobernación de Leónidas Echague se había entrado en la incorporación como latifundistas de las empresas extranjeras por lo general de capital ingles de grandes extensiones de tierras como medio de estimular la proyección de las vías férreas. (Nada nuevo propone Milei, actualmente). A estas empresas se les concedió en todo el pais una legua de tierra a cada lado de las vías que instalaran, las que luego arrendaron a los chacareros, especialmente inmigrantes. En muchos casos ello significó el desalojo de habitantes que habían ocupado tierras. Sin embargo, en Entre Ríos y hasta 1865 vale aclarar que el reparto de tierras a los colonos era en propiedad, no en arriendo.
Conclusión final
Desde la entrega de Pavón, el predominio de la oligarquía porteña y la situación semi-colonial del pais fueron la característica predominante. Tal es así, que para 1884 Buenos Aires ya acaparaba entre el 70 y el 80% del comercio exterior.
Es que, desde el 11 de septiembre de 1852, cuando Bartolomé Mitre se convierte en líder de la oligarquía porteña, comenzó una lucha en la que siempre intervienen factores externos, como actualmente lo hace la embajada de Estados Unidos y nada de lo que pasa en el pais deja de ser dirigido desde el exterior.
Bibliografía consultada:
 Centro Editor de América Latina; “Historia de América”
Atilio García Mellid; “Proceso al liberalismo” ·
Raúl Scalabrini Ortiz; “Política británica en el Rio de la Plata”
Ricardo Ortiz; “Historia económica de la Argentina”

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