Por Susy Quinteros –
Bonita bonita
Bonita Bonita tiene cuatro años. Llegó tarde a la vida de sus padres, pero ella tiene una vida nuevita como moneda recién acuñada. De pequeñita lloraba mucho, le costaba entrar a una vida donde todo era trabajo y obligaciones y nadie estaba para mimarla todo el día. Su dicción es impecable, nada de medias tintas, habla como hay que hablar. Un pelo negro, largo y espeso enmarca la intensidad de unos ojos también oscuros, preguntones y vivaces Brilla con todos los brillos que le dan los que la rodean. La malcrían, no pueden con su ingenio y su fuerza, es un desborde en las veredas y en la casa. Aprende todo de todos. Su cuarto es una juguetería con muñecos peluches que se despatarran en los estantes y sobre la cama. Tiene un mundo de personajes propios que la ven pasar, gesticular, llorar, mandar y pedir. Espera detrás de la puerta con oído atento la llegada del ascensor que trae a sus padres. Bonita Bonita tiene cuatro años todos vividos en el mismo lugar.
El sol del este amanece en sus ventanas trayendo un puñado de seres imaginarios.
