CONJETURAS
por Rodolfo Oscar Negri –
¿Será posible? Otra vez rechazaron el artículo que envié a la revista científica.
Que es muy extenso, que carece de bases sólidas, que hago demasiadas conjeturas sin tener sustento metodológico, que esto o que aquello. Puros cuentos…
¿Qué es lo que se creen estos científicos de pacotilla? ¿Acaso solo se pueden explicar cuestiones complejas desde las matemáticas o la experiencia con un conejillo de indias o una rata de laboratorio? ¿No saben que toda gran innovación y teoría nace desde la imaginación, no siempre comprobable de quienes se animan a dar un paso mas allá de lo comprobable y a interpretar cuestiones de la realidad que muchas veces ni ella misma es capaz de comprender?
Soberbios, burros, bestias, ignorantes, eso, eso es lo que son.
Suspiré resignadamente y me dije: “No si es muy difícil sobrevivir en este mundo de mediocres que solo ve lo que quiere ver y no lo que realmente sucede. Donde las formas superan al fondo, donde lo superfluo puede mas que lo profundo… y si… así es que nos va como nos va, como mundo y como sociedad”.
Esas reflexiones bullían en mi mente, mientras salía de casa rumbo a la oficina; cuando me crucé con el vecino de enfrente. Un gordo bajito y de aspecto rozagante, docente de profesión, que sale todas las mañanas a su trabajo y que con una sonrisa mañanera dice:
– ¿Qué tal vecino? ¿Cómo dice que le andan las cosas? ¿Bien, supongo? ¿Y su gente? Bueno, que tenga buen día…
Los pensamientos en que me encontraba sumido, mezclado con el inesperado encuentro y las palabras escuchadas me sacan del ensueño abruptamente.
Lo miré fijamente y pensé:
¿Qué es lo que me quiere decir con eso de “que tal”? ¿Acaso tengo algo fuera de lo común? Seguro que me está viendo como una persona cuyo aspecto presenta algo como para llamar la atención. Algún defecto visible que lo sorprende ¿A qué se refiere? ¿Qué tengo que le llama tanto la atención? ¿Me veo ridículo a sus ojos? ¿Acaso aparento ser un monigote? Por otra parte que es lo que tiene que mirar de mí, porque no se fija en él, ser ridículo, mediocre, insignificante…
¿Qué es eso de “Como dice que le andan las cosas”? ¿Piensa que simulo? ¿Cree que soy de los que dicen una cosa cuando les va de una manera completamente diferente? ¿Qué aparento ser de una manera cuando soy de otra? ¿Quizás un delincuente que la vengo zafando? O, tal vez, que me “mando la parte” contando grandezas, que no son ciertas. Seguramente, si piensa así, es porque él es de esa manera y busca una manera de autojustificarse o quiere creer que todo el mundo es igual. No, si este es un irrespetuoso que me está lisa y llanamente llamando simulador, mentiroso.
¿Si yo “estoy bien” y –para colmo- “lo supone”? ¿Es que no me ve? ¿Me falta un brazo o una pierna o aparento estar enfermo? ¿A qué se refiere? ¿Si yo “estoy bien”? ¿Quién es él para suponer algo sobre mí? ¿Con que elementos cuenta como para lanzar tan temeraria afirmación? ¿No será que busca algo más? ¿Acaso quiere que le cuente algo muy mío… de mi intimidad? ¿Será un pervertido que desea que le explicite como es mi relación sexual con mi mujer? Si lo hago, tal vez después se masturbe imaginando fantasías eróticas con lo que su pervertida imaginación pueda deducir de lo que interprete sobre lo que le pueda decir… quien lo hubiera dicho, con esa cara de pelotudo y es todo un degenerado…
Por otro lado ¿Qué es eso de “su gente”? Yo no tengo gente. No soy el dueño de ninguna persona. Nadie le pertenece a nadie y –por otra parte- espero que no se esté refiriendo a mi familia, porque con mi familia no se mete ni él ni nadie… ¿adonde vamos a parar? Pero su afirmación me hace sospechar ¿No será que él sabe algo que se dice en este barrio de conventilleros sobre mi familia y quiere tirarme la lengua para tener un chisme más para ir corriendo a desparramar entre los buitres que me rodean? Uno de esos infundios que inventan y que esparcen como una plaga para alimentar su morbo todas las viejas pedorras que viven en esta cuadra… No, si soy un afortunado… tengo como vecino a un hablador al pedo, chusma y calumniador…
¿Por qué que “tenga un buen día”? ¿Por qué no he de tenerlo? ¿O es quiere otra cosa para mí? ¿Acaso supone que mi día será malo o tal vez ese sea su más íntimo deseo y con esa cara de cerdo sonriente me lo está diciendo irónicamente, para tirarme toda la mala onda y que explícitamente me vaya pésimamente? ¿Cómo se atreve a tanto?
¿Por qué yo? ¿Por qué a mí? ¿Qué le habré hecho? Será solamente maldad… ¿Qué habrá detrás de toda esta agresión? ¿Qué ve en mí que le genera tanto odio? Seguramente será envidia, esa íntima amiga de las malas personas…
Así que, sin dejar de mirarlo fijamente a los ojos, le respondí:
- Mire, a ningún ser mediocre e insignificante como Ud. le voy a permitir que se atreva a llamarme mentiroso y no voy a tolerar que un degenerado, chismoso y calumniador, me venga a tirar mala onda o a desear mala suerte… váyase a la puta madre que lo parió.
Este cuento forma parte del libro “Historias de la Rys y otros cuentitos” de Rodolfo Oscar Negri, editado por UCU en diciembre de 2014 y reeditado en diciembre de 2020.
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 8/1/2023