En un contexto de creciente articulación entre sectores religiosos y estructuras de poder, el avance del sionismo y su vínculo con corrientes evangélicas en la Argentina comienza a mostrar su influencia en decisiones políticas, financiamiento estatal y construcción de alianzas. Un entramado que excede lo doctrinario y se proyecta sobre la gestión pública, con derivaciones concretas en distintas provincias.