Por Alfredo Cosme Dorrego (1) –
Si el viejo lo dijo por algo será. Solo por la costumbre de hacerle caso, agarro la guitarra y me pongo a cantar o mejor dicho a garabatear, porque como se nos manda a los peronistas, debemos estar atentos a los cambios que se anuncian en el concierto internacional como a las derivaciones que del mismo se producen para nuestro país con el transcurrir de esta peste que nos somete.
En mi parecer estos tiempos apestados no hacen más que echarle leña al fuego cruzado entre los pesos pesados que se disputan la hegemonía del mundo, lucha que por cierto es anterior a este virus. Pero vayamos al grano dijo Monsanto. Como suele ocurrir, estas cuestiones se resuelven entre los poderosos y es precisamente China quién se anima a ponerle “el cascabel al gato” imperial del norte.
Esto es lo que veo: Es China la que centra su ataque sobre el control mundial del petróleo, pues siendo el mayor consumidor del mundo y ya tener a su disposición las reservas existentes en Irán, Rusia, Siria[1] como otras de países petroleros marginales, a punto tal que casi duplican las controladas por Estados Unidos, avanza sobre Venezuela porque es en nuestro país hermano, donde se encuentran las reservas más importantes del mundo y sobre todo porque se trata de “petróleo pesado”. Este tipo de petróleo difiere de los “livianos” por su alta viscosidad y porque presenta contenidos de nitrógeno, oxígeno, azufre y metales pesados, que el liviano no los tiene y solo puede ser utilizado como combustible.
La mayoría de las refinerías de Occidente están preparadas para el tipo pesado, siendo en EE UU donde se procesa más de la mitad del crudo del mundo y en donde la mayoría de sus plantas fueron dispuestas para el refinamiento de este petróleo. Venezuela es su gran proveedor.
Por lo tanto, al ser China el máximo consumidor y si en estos tiempos logra controlar el que se obtiene de Venezuela, es suyo el negocio del petróleo en el mundo y suyas las posibilidades de imponer las leyes y su moneda en el mercado internacional. Venezuela –posiblemente sin comerla ni beberla- se encuentra en el centro de la disputa y mientras EE UU desarrolla su ira y sus tropelías bravuconas ante un régimen que no le responde retaceándole el fluido para sus refinerías, China en actitud protectora se le cuela por el siempre descuidado “patio trasero”, inclinando la balanza a su favor; y no está sola en esta aventura pues cuenta con el poder de fuego de Rusia y la producción manufacturera de la India que –como lo ponen de relieve algunos expertos venezolanos- sería la que actualmente sustenta económicamente al país hermano.
Pero además, hay otras cuestiones que se ciernen sobre el norte imperial.
Encontramos también que el poder militar de EE UU ha encontrado su límite y por caso vayamos a lo sucedido el 3 de setiembre de 2013 cuando so pretexto de uso de armas químicas del régimen Sirio, desde la Base Naval de la OTAN de Rotta en España, lanzó misiles contra la población de Damasco. Este ataque fue desbaratado desde la Base Naval Rusa de Sebastopol, ubicada la península de Crimea. Tres días más tarde, en una rueda de prensa al cierre del G20, Putín advirtió: “el uso de la fuerza sólo es aceptable cuando es la autodefensa o cuando hay una resolución de la ONU, Siria no está agrediendo a nadie, Siria es nuestro amigo, es nuestro socio estratégico, y tenemos fuertes lazos militares y económicos, quien agreda ilegal y arbitrariamente a nuestro amigo y socio, agrede a Rusia, y tendrá respuesta contundente recíproca a ello, Siria tendrá nuestro apoyo irrestricto, y si es necesario lo tendrá en el mismo terreno”. No fueron palabras vacías. La desestabilización en Ucrania impulsada por EE UU al igual que el intento de sacar a Crimea como base naval, quedaron en la nada ante la rápida decisión militar Rusa y la anexión de la península a su territorio.
En 2014 Rusia y China firman el convenio de atención recíproca militar de Shanghai, convenio que fue ampliado en el 2018, con la creación de la Organización de Cooperación de Shanghái, conformada por siete naciones: China, India, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán; como observadores, Bielorrusia, Irán y Mongolia, en tanto que como socios en diálogo firmaron Azerbaiyán, Camboya, Nepal, Sri Lanka y Turquía.
Los ataques contra Venezuela a principios del 2019, promocionados por un fuerte poder mediático como la algarabía de los gobiernos lacayos de Latinoamérica que conformaron el GRUPO LIMA a instancia de la OEA (el argentino incluido) saludaban victoriosamente a un “presidente encargado” –Juan Gerardo Antonio Guaido- directamente impuesto por EE UU y que nunca lo fue ni lo será, ataques virtuales que quedaron en “alardes de compadrito” (como suele decir mi maestro y amigo) más allá de algunas escaramuzas –quema de usinas eléctricas, voladura de puentes, sabotajes en plantas de agua corriente- que fueron replicadas, una por una, en el propio territorio yanqui, por esta nueva coalición militar encabezada por Rusia. En el terreno de las armas, EE UU ya no asusta.
Y si agregamos a que hoy día China se ha convertido en la vanguardia de la investigación tecnológica, invirtiendo más que EE UU, el Reino Unido y Alemania juntos[2]. Su punta de lanza está dada por la tecnología 5G con dos poderosas empresas chinas -Huawei y ZTE- que acumulan el 40 % de las patentes de la próxima generación de interconexión. En el mundo científico ya no es secreto “el uso militar oculto de la tecnología 5G” que “está concebida no sólo para producir teléfonos celulares inteligentes cada vez más avanzados, sino sobre todo para conectar entre sí sistemas digitales que necesitan grandes flujos de datos para funcionar de manera automática. Las aplicaciones más importantes de la 5G no son las vinculadas a su uso civil sino de naturaleza militar. Expertos militares prevén que esta tecnología tendrá un papel determinante en el uso de las armas hipersónicas, o sea, misiles, incluso misiles con ojivas nucleares, que alcanzan velocidades superiores a cinco veces la velocidad del sonido. Guiar esos misiles y variar su rumbo en fracción de segundo para que puedan burlar los misiles interceptores. Para guiar esos misiles en trayectorias variables, modificando su rumbo en una fracción de segundo, es preciso reunir enormes cantidades de datos en tiempo muy reducido” (Manlio Dinucci, reconocido geógrafo y científico geopolítico italiano). De eso trata la tecnología 5G, a la que EE UU se encuentra solo a mitad de camino y para colmo sujeto internacionalmente a las patentes que manejan las empresas chinas. Así las cosas hasta que llegó el tiempo de la pandemia. China sale indemne, en tres meses derrota al virus y asiste al mundo occidental con su técnica y equipamientos médicos. EE UU se desangra y muestra al desnudo un régimen que no puede siquiera, enterrar a sus muertos. Hay otras cosas para contar, .como el hecho que en gran cantidad, empresas norteamericanas emigraron a China o la crisis que se cierne sobre las fábricas de armas y sobre todo la pregunta del millón: Dólar o Yen, o bien Petrodólar o Petroyuan. Termino aclarando que cuando digo “China” me refiero a la cabeza y cuyo cuerpo lo conforman Rusia, India, Irán, Siria, etc. Cuando digo “EE UU” hablo del cuerpo, la cabeza está en Inglaterra e Israel. Disculpen, se hizo muy largo y estoy apurado, tengo que ir a ver a cuanto cotiza el yen blue.
[1] Reservas en barril (aprox. 159 lts); Irán ciento sesenta mil millones; Rusia, cien mil millones, Siria cuarenta mil millones. Arabia Saudita (proveedor de EE UU) tiene cerca de doscientos mil millones de barriles de petróleo extra liviano. Venezuela tiene alrededor de cuatrocientos mil millones de barriles siendo el mayor productor en el mundo de petróleo pesado.
[2] “China se está adelantando a EE UU porque mientras Washington se dedica a guerrear en otros países, China aprovecha para impulsar su economía. EE UU ha pasado el 93% de su existencia, es decir, 222 años, implicado en guerras y conflictos.”. Desde 1979, pregunta el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, “¿saben cuántas veces China ha estado en guerra con alguien? Ninguna. Y (nosotros) hemos permanecido en guerra desde entonces” (Julio Yao: “China, la potencia más belicosa del mundo”, Alai-Amlatina, 22/4/2019).
(1) El Dr. Alfredo Cosme Dorrego es abogado, politólogo, fue presidente del
concejo deliberante de Chivilcoy, comenzó su militancia en la JP de La Plata en los años 70.