Prof. Esp. Marina Isabel Pagani Dupont –
Deja que tu cerebro funcione de un modo espontáneo, permitiendo las conexiones automáticas entre todas las neuronas del mismo. Deja que tu cerebro actúe de un modo consciente y lógico e inconsciente y espontáneo. Piensa que en tu cerebro hay una gran cantidad de información. Millones de datos recibidos y
archivados caóticamente y consciente o inconscientemente desde la infancia. (Anónimo).
¿Se puede afirmar que la lectura de un libro puede generar sensaciones
de bienestar, de conocimiento, de aprendizaje y de cuidado de la salud?
Cuando éramos pequeños nos leían libros de historias fantásticas y nuestra
imaginación volaba y nos llevaba a lugares lejanos o inexistentes. Nuestros
padres o nuestros abuelos decían que leer era importante para la vida. Otras
personas afirmaban que los libros servían para entretenerse y además
aprender nuevos conocimientos. Estaba todo o casi todo en un libro. Los libros
se compraban en librerías o kioscos, se prestaban o se cambiaban en los
llamados cambios de revistas o de libros.
Hoy buscamos la lectura en un dispositivo tecnológico afín a nuestras
actividades, llámese computadora, celular, etc. Los libros se encuentran y los
podemos descargar…pero… ¿seguimos leyendo libros? Creo que no se
realiza la lectura masiva de libros. Los intereses han cambiado, las épocas
avanzaron en la inmediatez de la noticia, la lectura en celulares nos ocupa
mucho tiempo y “ no tenemos tiempo” para el best seller o el libro de diversas
ciencias. No asistimos a la librería asiduamente.
En la actualidad el doctor Alejandro Koppmann, psiquiatra de la Clínica
Alemana (1) , explica que los efectos positivos de un libro varían según cada
lector: “Además del placer de disfrutar una buena historia, muchos recuerdan,
por ejemplo, haber encontrado en la lectura un refugio o un lugar de descanso
frente a situaciones adversas ocurridas durante su infancia. Otras personas,
en cambio, leen como estrategia de prevención contra el estrés”. Y es que
la lectura, efectivamente, tal como mantener algún hobby o practicar
actividad física, puede contribuir a evitar o a equilibrar la precipitación
de un síndrome de sobrecarga o cuadro de estrés”.
Claro está que en los siglos pasados los libros constituían la fuente de la
sabiduría, con el paso de los tiempos y el advenimiento de las nuevas
tecnologías, los libros fueron primero- leídos en forma paralela-, con
dispositivos tecnológicos y con el avance del Siglo XX y comienzo de Siglo XXI las computadoras, tablets, celulares, etc. fueron ganando terreno al papel y ocupando nuestros tiempos con noticias rápidas u otro tipo de
entretenimientos.
Quedan grandes colecciones en los viejos anaqueles que algún que otro
investigador los desempolva y los lee y relee. Las nuevas generaciones
investigadoras encuentran datos cuantitativos de la época y análisis
cualitativos en contexto de la época.
Las familias leían los diarios que compraban todos los días y el día domingo
compraban algún diario especial de más hojas y en colores con alguna revista
que se compartía en familia. Algún miembro de la familia más lectora
encargaba al vendedor de diarios aquellas revistas más relevantes de dibujos,
historietas, costuras, cursos varios, novelas históricas, narrativas, o las que
venían cerradas en bolsa de nylon, o simplemente colecciones semanales o
mensuales así como los Anuarios de moda para modistas o de tejido a mano o crochet para aquellas tejedoras por profesión.
Leer era un hábito regular en muchas familias, en otras no. Para estudiar los
jóvenes se suscribían en alguna biblioteca de barrio o céntrica.
Claro está que había Colegios y Escuelas con colecciones maravillosas y que
prestaban con plazos; había que devolver a los 10 o 15 días para que otro
lector pudiese disfrutar del libro.
En las escuelas se generaban espacios de lectura, silencioso, como hábito
regular. Surgieron también grupos o Clubes de Lectura.
Se afirmaba que la lectura serenaba, despejaba la mente de preocupaciones
del día y facilitaba el sueño.
Algunos autores explican el desarrollo del libro y el contenido de la lectura a
través de extensos textos, que solamente me limito a escribir unos párrafos.
“Antes de que el cosmonauta soviético Yuri Gagarin se convirtiese en el primer ser humano en viajar al espacio en 1961, el francés Julio Verne había hecho vivir la experiencia a un grupo de científicos imaginarios, en su novela De la tierra a la luna, del año 1865. La famosa obra, la cual inauguraba una trilogía en torno a la para entonces impensable odisea espacial, ha sido citada con frecuencia como el ejemplo más claro del poder visionario de la literatura, cuyas fantasías han anticipado numerosas realidades revolucionarias, como las del descubrimiento de América, los trasplantes de órganos, los robots y la Internet” (2)
Analizando este párrafo anterior podemos inferir que, además de enseñar a leer y de todas las bondades mencionadas anteriormente, también los escritores “predecían un futuro cercano” que hacían vivir historias novelescas a los lectores.
Desde otro lugar de la ciencia, los médicos y neurólogos actuales afirman que
el cerebro que aprende posibilita su desarrollo durante toda la vida a través
de las numerosas conexiones sinápticas que se establecen entre las neuronas, todo lo cual facilita la estimulación, en lo concerniente a destrezas, habilidades y competencias que propician la construcción de nuevos aprendizajes. Lo anterior expresado da razón de la plasticidad, flexibilidad y adaptabilidad del cerebro que sólo pueden ser potenciado mediante
la implementación de ambientes favorables de aprendizaje y de factores y
estrategias pedagógicas que incrementen el total desarrollo del mismo (3)
Lo descrito deja entrever que, mientras más estimulación temprana tiene un niño más conocimientos son acumulados por el cerebro, mayor es la
inteligencia; el proceso de aprender, en suma, está supeditado a las
conexiones sinápticas entre las células cerebrales, esto es, mientras más
conexiones hay entre las neuronas, se incrementa el aprendizaje; lo cual
depende del hemisferio interviniente, pues cada uno de ellos, aunque
funciona de una manera especializada, no es independiente respecto del
otro.
Por otra parte, los especialistas en el estudio de las emociones afirman también que éstas inciden en el aprendizaje, afectan la conducta del estudiante porque crean estados mente-cuerpo distintos. Las emociones desencadenan los cambios químicos que alteran nuestros estados de ánimo, conductas y, finalmente, nuestras vidas; éstas nos ayudan a tomar decisiones con más rapidez y mejor calidad; todo lo que experimentamos tiene un tono
emocional, desde la calma a la ira, desde el dolor al placer, y desde estar
relajado a sentirse amenazado. Dado que éstas median en nuestro significado,
son de hecho la estructura para nuestro día (Bertha Marlen Velásquez, Nahyr Remolina y María Graciela Calle) El cerebro que aprende.
Sin duda, en general leer es un aporte para los seres humanos y solo hay que
cuidar qué se transmite a los más pequeños con respecto al hábito de la
lectura. Los especialistas neurólogos y neurocientíficos destacan que leer
estimula las capacidades cognitivas, mantiene el cerebro activo, favorece la
salud mental en cuanto a atención, concentración y memoria, reduce el estrés, la angustia y la ansiedad. También mejora el estado de ánimo, permite
desarrollar empatía, aumenta nuestro vocabulario, facilita las relaciones
sociales, aumenta el conocimiento, mejora la comunicación, fomenta la
imaginación y la creatividad y desarrolla nuestro sentido crítico entre otros
puntos positivos.
Por lo tanto se puede decir de acuerdo a estudios científicos que leer
estimula la actividad cerebral en los niños pequeños.
“En un texto científico del año 2007, Maryanne Wolf, académico de la UCLA, muestra cómo nuestro cerebro, que no está diseñado para la lectura alfabética, es capaz de integrar y reprogramar diversas funciones tales como la visión, la motricidad, la emotividad, el habla y la memoria para llevar a cabo el proceso de lectura y la comprensión del texto”.
Sintetizando y parafraseando a Maryanne Wolf se puede describir a la lectura
como un proceso que conecta distintas áreas y funciones del cerebro, como la
memoria semántica o de significado, la memoria asociativa que vincula
palabras a determinadas emociones o circunstancias, la memoria ejecutiva,
que retiene una palabra o frase hasta lograr dar con su significado específico
en un determinado contexto.
Por todo lo expresado, la lectura en los niños , en la escuela primaria, en la secundaria, en la universidad, en jóvenes o adultos, en contextos de
encierro, en adultos mayores, en la vida cotidiana de personas que
desarrollan actividades que no están ligadas necesariamente a la lectura
promueven el aprendizaje, la socialización y por ende el bienestar de la
salud.
La lectura del libro en forma sistemática nos permite aprender a leer de
corrido o tener fluidez lectora, a interpretar, a procesar y entender el
texto que se interpreta, a formular un juicio crítico sobre lo leído y por
ende nos permite ser libres.
(1) https://www.clinicaalemana.cl/articulos/detalle/2022/la-lectura-y-efectos-positivos-para-la-salud-mental
(2) https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0071-17132022000200227
(3) http://www.scielo.org.co/pdf/tara/n11/n11a14.pdf
