Finanzas publicó los números hasta diciembre y mostró que el endeudamiento siguió creciendo, principalmente por las emisiones en pesos a través de las licitaciones del Tesoro. Ese incremento se dio a la par del de la economía por lo que, junto con el atraso cambiario, el mencionado ratio Deuda/PBI se desplomó y volvió a niveles por debajo de los del 2018.
Los datos de diciembre fueron publicados por la Secretaría de Finanzas a través del Boletín Mensual de Deuda Pública. El endeudamiento bruto, que incluye a la nominada en pesos y dólares, pero que se mide en divisas, trepó hasta USD363.362 millones, lo que implicó un crecimiento de 8,3% respecto al cierre del 2020, cuando terminó en USD335.582 millones. Contra el cierre del tercer trimestre el alza fue de 6%.

Se trata, en todo caso, cabe destacar, de obligaciones en pesos. Y, si a ese cálculo se le pone como referencia el PBI, que creció por la alta inflación pero también por una recuperación fuerte en torno al 10% real, la caída es fuerte e hizo que el Deuda/PBI volviera a niveles apenas por debajo del 2018, cuando era de 85,2%.
El economista del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), Joaquín Waldman, señaló: “La deuda pública terminó 2021 representando el 82% del PBI. Creció 8% medida en dólares pero cayó 21 puntos por crecimiento y apreciación. Ese efecto por la apreciación es probable que se revierta cuando el tipo de cambio recupere lo cedido este año, con un atrasó de 18% del multilateral. Y también se explica por crecimiento de la actividad, que fue lo contrario a lo que pasó en 2020, cuando el Deuda/PBI subió de 88,8% a 102,8%. Algo virtuoso fue que se mantuvo estable la deuda en dólares al pagarle al FMI USD4.000 millones, como contrapartida del endeudamiento del Tesoro con el BCRA, contra reservas”.
Y agregó: “Estos indicadores no modifican el acceso a deuda en dólares. El riesgo país no se va a mover. No nos van a prestar hasta que no se resuelva, como mínimo, la situación con el FMI. Y eso aunque el Deuda/PBI sea de 100% u 80%.
Rápidamente, las novedades publicadas por Finanzas generaron dos lecturas: por un lado, algunos analistas destacaron que la deuda siguió creciendo en el último trimestre, en términos absolutos; por el otro, algunos destacaron la caída sobre el PBI. En ambos casos, los datos crudos esconden cierta “trampita”. Ambas se mueven en un caso en sentido positivo y en el otro negativo, en parte, por el atraso cambiario, ya que dividen un stock por un precio del dólar relativamente bajo.
El economista de la Universidad de Avellaneda (Undav), Sergio Chouza, afirmó: “Tomar el dato del stock bruto sin hacerle doble click y ver cómo se compone, dice poco. La magnitud crece a la par que el resto de las cosas. Ver el stock sin comparar con el resto de la economía no sirve. Porque el PBI creció 10% el año pasado. También hay que hacer doble click en el contexto. Hace más de una década hay déficit fiscal. Se financia con un mix de deuda y emisión que el año pasado fue 30% vía endeudamiento. Hay que mirar también la sostenibilidad de ese endeudamiento, que es buena: se hizo en el mercado voluntario, local, en pesos, a tasas incluso bajas”
Y agregó: “No se puede omitir cómo está compuesta la deuda que se toma. Si es en tu moneda, si mañana tenés problema para rollear, en última instancia se puede emitir para pagarla. No informar ese asterisco es malintencionado. Hay que contextualizar”.
Por Mariano Cuparo Ortiz
(fuente: Bae Negocios)
Colaboración de Juan Martín Garay
