Mientras desde los estudios de televisión se culpaba a los trabajadores por “vivir por encima de sus posibilidades”, desde el corazón del Banco Nación se gestaba una de las mayores estafas al Estado argentino. Javier González Fraga y otros exfuncionarios, hoy imputados y embargados por la Justicia federal en el caso Vicentin, protagonizaron un esquema que permitió el vaciamiento de la entidad pública por más de 300 millones de dólares, al amparo del macrismo, la impunidad política y un discurso moralista que apuntaba siempre hacia abajo.