El premio Nobel de Economía alerta sobre las desigualdades generadas por el modelo económico actual y defiende una globalización regulada.
Joseph Eugene Stiglitz (Gary, Indiana, 1943) es una de las figuras más influyentes del pensamiento económico contemporáneo. Premio Nobel de Economía en 2001 por sus aportaciones a la economía de la información, su trayectoria combina el rigor académico con una intensa participación en el debate público internacional. Ha sido profesor en la Universidad de Columbia y execonomista jefe del Banco Mundial.
A lo largo de las últimas décadas, el economista estadounidense ha advertido de que, en muchos países, el aumento de la riqueza nacional convive con salarios estancados, precariedad laboral y un acceso desigual a servicios básicos. Esta paradoja, que resume en la idea de “países ricos con población pobre”, refleja para Stiglitz los límites de un sistema centrado en los mercados y poco atento a la redistribución.
Stiglitz es también un autor prolífico e influyente. Entre sus libros más importantes se encuentran El malestar en la globalización (2002), El precio de la desigualdad (2012), y su obra más reciente, El camino hacia la libertad: Economía y la buena sociedad (2024), en la que reflexiona sobre el papel de la economía en la construcción de sociedades más libres y equitativas.
Una crítica al modelo económico dominante
La experiencia de Stiglitz en organismos internacionales marcó de forma decisiva su pensamiento. Durante su etapa en el Banco Mundial, fue especialmente crítico con las políticas de ajuste estructural promovidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en países en desarrollo. Según su análisis, estas medidas, basadas en recortes del gasto público y liberalización acelerada, agravaron la pobreza y la inestabilidad económica en numerosas regiones.
Tras la crisis financiera de 2008, Stiglitz reforzó su crítica al sistema financiero global y a la falta de regulación. Ha sido una de las voces más críticas con el llamado consenso neoliberal o ‘Consenso de Washington’. Alertó sobre los riesgos de un sector financiero sobredimensionado y defendió la necesidad de un mayor control público para evitar crisis recurrentes y proteger a los ciudadanos de sus consecuencias.
Más recientemente, el economista ha participado en el debate sobre la desigualdad, el cambio climático y el impacto económico de la pandemia. En estos ámbitos, insiste en el papel clave del Estado como garante del interés público y en la necesidad de políticas fiscales progresivas, inversión en educación y transición ecológica.
Lejos de rechazar la globalización, Stiglitz plantea su reforma. Su propuesta pasa por reglas más justas, instituciones internacionales más democráticas y una economía orientada al bienestar social.
(fuente: https://as.com/)