Fue el resultado de una investigación junto a Virginia Civetta.
En el Museo de la Ciudad se llevó a cabo ayer por la tarde la tercera charla del ciclo organizado en adhesión a los 240 años de la fundación de Concepción del Uruguay. En esta oportunidad, Carlos Ratto habló sobre ‘Descubriendo la historia de la ciudad: Los puertos de Concepción del Uruguay. Del siglo XIX al XX’, resultado de una minuciosa recopilación de datos históricos llevada adelante junto a Virginia Civetta.
Respecto del tema cabe señalar que el primer puerto, que aparece mencionado como tal en la historia del Arroyo de la China es el de Echarrandieta, ubicado al sur del arroyo de La China, en la zona donde hoy está Santa Cándida.
Algunos autores sostienen que estuvo ubicada la primera capilla de los proto-pobladores de Concepción del Uruguay.
Al momento de erigirse la segunda capilla (1780), elevada al rango de parroquia, la población ya estaba asentada en el sitio, luego conocido como ‘pueblo viejo’, actual barrio La Concepción.
Allí, al momento de fundar la nueva villa, la de Concepción del Uruguay, Rocamora tuvo que elegir si esta se construiría en la zona lindera al puerto de Echarrandieta, el lugar de la segunda capilla o en un nuevo lugar, “media legua al norte” del viejo puerto, como finalmente sucedió.
De todas formas, para esa época y por muchos años más, donde se podía amarrar una embarcación y realizar la carga o descarga con cierta facilidad, se formaba una terminal fluvial. Es así que, a orillas de nuestra ciudad, existieron, luego de creada la villa, varios puertos en sus alrededores.
Minutos antes de su exposición, el disertante comentó que “para este caso tratamos de buscar un tema que fuese atractivo para la gente, por lo que recorrimos la historia de los puertos desde 1770, antes de la fundación de La Histórica, a 1985/90, cuando la terminal fluvial pasó de la órbita de la Nación a la de la Provincia”.
El docente e investigador subrayó que “no solo consideramos al puerto sino otros aspectos vinculados como el ferrocarril, la avenida costanera, las grandes fábricas, el Molino Concepción, la Barraca Americana, el Puente Tropezón y La Ancantarilla de los Ilustres”.
Ratto consignó que “el puerto y su conjunción con el ferrocarril produjo un relevante movimiento y un auge muy grande hasta 1950. Después, la actividad decayó y recién ahora se ve que empieza florecer con otro producto (antes eran los cereales)”.
(fuente: La Calle)