Todo el año es carnaval.
Por Prof. Ana María González –
El sábado 25 se realizó el cierre de ciclo 2017 de la Peña Literaria Despilfarrando palabras y del Cine por Pensar, en un evento llamado Todo el año es carnaval. Con un interesante marco de público, entre serpentinas, antifaces y tamboriles se leyeron relatos, se cantaron canciones y se dio un marco académico a esta fiesta que la humanidad viene desarrollando desde hace 5000 años a. C. Se finalizó con un brindis de amigos.
A modo de introducción las coordinadoras de este encuentro Prof. Ana María González y Ceci Baldunciel hicieron un breve recorrido sobre el origen del carnaval que ocurriera en Egipto en las fiestas al toro Apis, ya se registraban antecedentes en la antigua Sumeria. Luego estas celebraciones se trasladaron a Grecia y Roma, representadas en las saturnales, lupercales y las bacanales. Todas coincidían con el inicio de la primavera en el calendario del hemisferio norte, momento de alegría y desenfreno. El carnaval está asociado con las creencias católicas que tomaron esta fiesta como límite y un llamado a la reflexión y abstención que comienza el miércoles de ceniza. El más tradicional de los carnavales es el de Venecia, surgido en el S XI cuando la nobleza se disfrazada para salir a mezclarse con el pueblo y se impusieron las máscaras. Acudían a los carnavales nobles de toda Europa en busca de diversión y placer, comenzaron a usarse trajes negros, caretas blancas y sombreros de tres puntas, siendo el apogeo en el S XVIII. Los personajes característicos del carnaval proceden de la Comedia del Arte italiana, este género surgido en el S XVI, mezcla teatro renacentista, tradiciones carnavalescas, recursos mímicos, habilidades acrobáticas, tramas sencillas y sátiras sociales que se improvisaban en las calles. Los personajes son entre otros, Colombina, Arlequín, Pierrot, Briguella, Polichinella, Trufaldino, etc ellos son el antecedente del teatro independiente actual, recuperan el gesto y la improvisación.
El carnaval llega a América por navegantes españoles y portugueses aquí adquiere un tono particular producto del sincretismo entre las culturas andinas prehispánicas, las europeas y las afroamericanas. El carnaval de Brasil celebra la libertad de sus colonizadores que alcanzaron los esclavos negros, para ellos era un momento donde se confundían los papeles, se desdibujaban las barreras sociales y se perdían tras los trajes, la música y la memoria de los antepasados. En Bolivia el carnaval de Oruro es patrimonio de la humanidad y se trabaja, canta y baila en honor a la Virgen de la Candelaria, llamada del Socavón, patrona de los mineros, desfilan diabladas, morenadas, caporales, tobas… en una conjunción de música, danza, colores y cantos. Ya más cerca, el Carnaval de Humahuaca fusiona el espíritu europeo con los rituales nativos destinados a la fecundidad de la tierra, a honrar a Pachamama. Se desentierra al malo, el Pujllay (versión del diablo) y el descontrol se autoriza por ocho días hasta que se abre un hoyo en la tierra (la boca a Pachamama) y se vuelve a enterrar al diablo entre chicha, cigarrrillos, serpentinas y hojas de coca, al son de charangos, erkenchos, anatas y bombos entre harina y albahaca.
Los concurrentes de la Peña, compartieron relatos acerca de sus recuerdos del carnaval de décadas pasadas en Concepción, sus murgas de barrio, mascaritas, pomos de agua perfumada, carrozas, cabezudos, su osos carolina, la vaca del corso, los lanzallamas, las carrozas y todos los recuerdos que una bomba convocaba a noches gloriosas en la Plaza Ramírez, donde se daban cita todas las clases sociales, vinculadas por la alegría y la vitalidad…También las guerras de agua en las calles, camiones que recorrían la ciudad y nadie se enojaba porque carnaval es carnaval…se decía, hasta que se hacía el entierro del carnaval y con él un llamado al orden y la abstinencia.
Luego fue momento de los escritores, Raúl Tounoud y Rodolfo Negri leyeron relatos y expusieron acerca del carnaval y de temas como la violencia de género ya que el sábado 25 se propuso como fecha de reflexión al respecto. Se leyeron también: ¡Utopías! y Poema al mar, cuya autora es Ade Chiozza. Además se leyó a manera de homenaje a la poetisa recientemente desaparecida Viviana Poggiolini, “Sin decir digo”. Como en la edición anterior, también se sumó una artista plástica, Vicky Almada, sobrina de la entrañable compañera Diana Almada, con su muestra de cuadros surrealistas y Ade Chiozza armó un stand de libros.
Los coordinadores del Cine para Pensar entregaron un reconocimiento a Elbi Estevez, militante sindical de Agmer y activista del proyecto Paren de fumigar, por su aporte al proyecto mencionado. También hizo su presentación social en la Peña el recientemente electo secretario gremial, el Prof. Walter Baccon, acompañado de quien asume la secretaría de Jubilados la Prof. Virginia Bruno, quien continuamente ha colaborado con las iniciativas de la secretaría que va a conducir.
La música, como siempre, estuvo coordinada por el Prof. Lisandro González, comenzó con la actuación de Spadnout Ciruela, banda conformada por el mencionado en guitarra, bajo y voz Ceci Baldunciel, flauta Carlos Arrizabalaga y Silvana León, quienes deleitaron con melodías tranquilas. Luego el clima de carnaval fue en crescendo cuando actuaron Víctor Nichele y su grupo con un repertorio de carnaval norteño y de carnaval uruguayo, finalmente hubo en un cierre fantástico con Algún Ente, para cerrar se fusionaron estas dos bandas creando un efecto de paroxismo de tamboriles que hizo su llamada al estilo montevideano entre los presentes, que no se privaron de bailar y hacer un ritual carnavalesco para perderse tras la comparsa de músicos, desfilando por el viejo zaguán de la casona de Almafuerte 729 . Luego ya avanzada la noche, para que el festejo fuese completo, se compartió empanadas y pizzas y se hizo un brindis por el cierre de este 2017 y augurando un feliz 2018, poniendo en el saludo el deseo de que el carnaval con su impronta vital y su alegría esté presente en cada uno de nosotros porque como dice la canción popular: “No hay que llorar. Que la vida es un carnaval y las penas se van cantando”, bailando, leyendo y compartiendo con amigos grandes momentos…
Los coordinadores de ambos espacios, agradecen a Agmer, a los músicos, escritores amigos, artistas, colaboradores, público, a todos los que han comprendido nuestro llamado y abren su corazón en cada encuentro, a los muchos que nos visitaron durante todo el año, generosamente. Nos despedimos, esperando reencontrarnos en el 2018, Dios mediante con energía renovada y carnaval en el alma.












