Por Eugenia Delorenzi -.
Ante la llegada de la pandemia, de un día para el otro se debieron cambiar la planificación y estrategias docentes. De los libros a la computadora o celular, de las clases a tareas virtuales, de desigualdades sociales a una profundización de las mismas. La experiencia de dar clases en cuarentena.
Cambiaron las planificaciones escolares y las estrategias previstas para el ciclo lectivo 2020 en un abrir y cerrar de ojos. Ocurrió en muchos lugares del mundo, también en Argentina y Entre Ríos no está exento de ello. Por eso, en una entrevista con Mirador Entre Ríos, una docente de Concepción del Uruguay narra la experiencia en primera persona.
Se trata de Yanina Andrea Niz, de 41 años. Es profesora de Matemática, Rectora de la Escuela Secundaria N°17 “Dra Teresa Ratto” desde marzo del 2019. Docente en la carrera de Tecnicatura en Administración dependiente de FCG-UADER y en la carrera de Tecnicatura En Turismo, dependiente de la misma facultad. Además es docente en el Colegio del Uruguay “J. J de Urquiza” y en la Esc. Sec N° 15 “Claudio Lepratti”, en ambas instituciones en Ciclo Orientado, 5to y 6to año.
En primera persona
En primer lugar, consultada respecto de la experiencia que están atravesando, Yanina señaló: “El desarrollo está condicionado a la realidad de contexto donde me desempeño. En clases presenciales, hay una diversidad de realidades, me encuentro con grupos de estudiantes que se apropian del proceso de enseñanza-aprendizaje y con otros que les cuesta un poco más y en eso trabajo durante el ciclo lectivo, a través del vínculo, del contacto con los estudiantes, esto se va revirtiendo”, indicó y profundizó: “el problema fundamental del desarrollo de clases virtual, en primer lugar, es que prácticamente no conocía a mis alumnos, teniendo en cuenta cuando se decretó el aislamiento y las medidas de fuerza que habían sido interpuestas por el gremio; en segundo lugar, que falta ese contacto, ese vínculo necesario estudiante-docente que sostiene el proceso. Y si bien las redes sociales pueden amenguar esta falta, no es lo mismo, el seguimiento y el acompañamiento no puede individualizarse en su totalidad”.
En relación a la modalidad de trabajo, la docente explicó que: “Hoy por hoy, estoy trabajando con los grupos de secundario a través de classroom y complementando con whatsapp y con los estudiantes de facultad, a través de una plataforma proporcionada por la misma y complementado con Zoom y whatsapp. Y vuelvo a reiterar, con un grupo de secundario vamos bien, encaminados, responden en su mayoría a las consignas, hay un proceso de retroalimentación docente-estudiante; no ocurriendo así con los otros dos grupos de secundario y eso me frustra como docente”.
-¿Cómo se enfrentan estás estrategias a las situaciones de vulnerabilidad?
-“A la escuela en la que soy Rectora asisten estudiantes en situación de vulnerabilidad. Entonces a la hora de pensar en estrategias de sostenimiento de las trayectorias en un ámbito virtual, se achica el abanico de posibilidades.
Nuestros estudiantes no tienen en su mayoría computadoras en sus hogares, ni conexión a internet y si la tienen es sólo a través del teléfono celular. Pensando en estas limitaciones, es que implementamos conectarnos con ellos a través de un delegado representante de cada curso por whatsapp. En el ciclo orientado, los estudiantes tenían formados los grupos de whatsapp del curso y en el ciclo básico se demoró un poco más, pero lo formaron. Se organizaron cronogramas de envío de actividades de los profesores a la institución a través del correo institucional, bajo ciertas pautas de planteo de actividades y luego el equipo las reenvía al delegado de cada curso, excepto en el primer año que se publican todas las actividades en la página de Facebook de la institución.
En ese proceso nos estaba faltando el acompañamiento al estudiante, el ida y vuelta con el profesor y el impedimento es precisamente el condicionamiento que ellos tienen. Así que se planteó a los profesores que brinden su contacto de whatsapp, para generar el vínculo necesario para sostener este proceso. Hoy por hoy, tenemos que fortalecernos en este punto y nuestro trabajo como equipo está focalizado en ese aspecto.
En la facultad la estrategia que se planteó y sobre la que todos los docentes estamos trabajando es la plataforma Modle. Está bien organizada, permite un ida y vuelta permanente con estudiantes. Ahora, no puedo asegurar que el proceso de enseñanza-aprendizaje, al menos por ahora esté ocurriendo. La materia que dicto, necesita de repetir explicaciones, de la pregunta, del ida y vuelta en el momento, de la interacción”.
-¿Qué cosas crees que no están funcionando o podrían mejorarse?
-“Sostengo que falta el contacto, el vínculo que sostiene el proceso. Y creo que todo se debe mejorar, de parte de los docentes, de los equipos, seguir buscando alternativas de mayor llegada, alternativas de acompañamiento a los estudiantes, a veces estas alternativas se plantean desde la institución y en otras, cada docente busca la manera de hacer que todo este proceso sea el mejor posible. En mi caso estoy viendo la posibilidad de hacer cuentas de Instagram para hacer vivos con mis alumnos, de modo que me puedan preguntar en el momento que estoy explicando, interactuar”.
-¿Cómo analizás el rol del Estado en todo este proceso?
-“Como rectora, pienso que nos han dado autonomía para organizar nuestra tarea de manera situada. Pero ante la realidad de los estudiantes que asisten a mi escuela, toda esta situación acentúa aún más las desigualdades. Lo único que se ha efectivizado para los estudiantes que no tienen conectividad es el envío de cuadernillos para que trabajen en la casa, cuyos contenidos son generalizados y no atienden a la trayectoria de nuestros estudiantes. Están entonces, en una situación claramente desigual por la situación socioeconómica en la que viven y ahora aún más porque no tienen acceso a la tecnología necesaria para sostener los procesos”.
–¿Crees que es algo factible analizar un cambio en lo que respecta a la educación?
-“El planteo de la necesidad del uso de las tecnologías en las escuelas, viene desde hace años, y muchos, y me hago parte, nos hemos negado o demorado en la implementación, supongo desde mi punto de vista que porque nos supone un nuevo aprendizaje, una dedicación extra. Ante esta necesidad imperiosa de tener que seguir en contacto con nuestros estudiantes, hemos tenido que, sin opción, apropiarnos de la tecnología. O sea que eso es positivo y pienso que se puede sostener, que es una herramienta que suma y que deberían ser criterios institucionales sostenidos por los equipos. En situaciones de vulnerabilidad, es la misma desigualdad que el acceso a la educación. Por lo tanto, creo en la presencia necesaria del estado en estos sectores. El plan conectar igualdad debe sostenerse y mejorarse. Pensemos en que las escuelas tienen servicio de internet si se hacen cargo del mismo, no porque el estado asuma este costo. Bueno, hay mucho por revertir para que la brecha de desigualdad sea menor”.
– ¿Cómo crees que enfrentan las alumnas y los alumnos está situación?
-“Creo que algunos de nuestros estudiantes se sienten abrumados por tantas actividades que se les dificulta realizar porque no tienen acompañamiento en sus hogares y ante esta situación, algunos simplemente no intentan hacerse un tiempo para dedicarle al estudio, no toman el hábito porque no pueden o no saben cómo hacerlo.
Pienso que a otros, los más pequeños, aquellos que no tienen un referente en sus hogares que los convoque y los organice con este modo virtual de instruirse, se les están pasando los días haciendo nada, eso es preocupante, sobre todo porque en términos del aislamiento, no se puede hacer nada para solucionarlo”.
-¿Qué perspectiva tenés de cara a lo que se viene? ¿Cómo planifican continuar las clases extendiéndose la cuarentena?
-“Mi perspectiva de cara a lo que se viene es algo desesperanzadora, para el contexto de vulnerabilidad al que hago mención. Creo que todos comenzamos con cierto entusiasmo ya sea por el vértigo de buscar una respuesta inmediata, por responder rápidamente ante una situación que parecía ser momentánea y los estudiantes tratando de responder en la medida de las posibilidades y con los pocos recursos que cuentan a nuestras demandas. Creo que con el correr de los días, nos fuimos encontrando con barreras que nos han hecho perder ese entusiasmo, tanto docentes como estudiantes, y que comenzamos a vivir la realidad, esa misma realidad que nos aqueja en lo diario presencial, de estudiantes que no tienen referentes en sus hogares, estudiantes que no tienen un espacio físico para dedicar horas al estudio, que tienen problemas de alimento y a todo esto se le suma un problema más, la no conectividad, la falta de vínculo de trato con el docente, tan necesario para sostener un proceso de enseñanza-aprendizaje.
Creo que bajo estas circunstancias no es posible una evaluación, sencillamente porque no están dadas las condiciones de una evaluación con justicia y coherencia. Es necesaria una evaluación contínua y en proceso que bajo la virtualidad no se completa. La evaluación se restringiría a la entrega de una actividad, pero no alcanza con ese instrumento de evaluación para determinar si nuestros estudiantes aprendieron o no.
-¿Qué reflexión te deja la situación y las estrategias que han tomado?
-“Desde el punto de vista del equipo de conducción, del compromiso de los docentes y demás actores de la institución, rescato la rápida acción y predisposición ante una situación que nos sobrepasa, que nos tensiona, que nos saca de la zona de confort en la que nos encontrábamos. Rescato que hemos funcionado bien como equipo de trabajo y hemos realizado una organización del trabajo a través de las estrategias planteadas en este contexto que seguramente tiene mucho para mejorar, pero que pusimos y seguimos poniendo todo de nosotros para sostenerlo.
Desde el punto de vista de las decisiones gubernamentales, deja expuestos y en marcada desigualdad a los sectores vulnerables de nuestra sociedad”, concluyó.