Miguel Ángel Pichetto fracasó este viernes en su intento de mostrarse como el gran articulador del peronismo. La cumbre que organizó en Entre Ríos, pensada para exhibir el eje racional de los gobernadores en contraposición a la intransigencia del kirchnerismo, quedó reducida a un encuentro de un puñado de legisladores nacionales. Ni siquiera logró que viajen la mitad de su bloque: Sobre 25 senadores, sólo 10 se tomaron el avión.
La «Cumbre»
Con fuertes críticas al kirchnerismo y la autodefinición con expresiones como «peronistas racionales”, un grupo de legisladores nacionales, liderados por Pichetto realizó su primer encuentro orgánico. Guastavino y Kunaht, los anfitriones.
Un grupo de senadores y diputados nacionales de los interbloques Argentina Federal y el Frente Renovador lanzaron este viernes en Gualeguaychú un nuevo espacio peronista que tiene el aval de los gobernadores justicialistas, con el fin de enfrentar al kirchnerismo y a Cambiemos en los comicios de 2019.
Al finalizar la reunión, que no contó con la presencia de los gobernadores peronistas, este espacio opositor, que tiene como mayor referente al jefe del bloque Justicialista del Senado, Miguel Ángel Pichetto, presentó un documento titulado «Encuentro para una mejor Argentina», en el que se diferencian del sector que lidera la ex presidenta Cristina Kirchner y también del gobierno de Mauricio Macri y el frente Cambiemos.
«No queremos una política económica autoritaria porque ya fracasó, pero tampoco un modelo que deje que el mercado defina todas las acciones del Gobierno. Creemos en la necesidad de construir un Estado presente que resuelva los problemas de los ciudadanos», sostiene el documento del peronismo dialoguista, que tiene como potenciales candidatos al gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, al líder del Frente Renovador, Sergio Massa, y al ex ministro Florencio Randazzo.
Y continúa: «Representamos a una fuerza constructiva y democrática, del centro nacional, que pueda convocar a otros sectores políticos con el objetivo de consolidar un capitalismo moderno que asegure el sostenido con equidad regional y social y que vuelva a despertar esperanza en los ciudadanos».
El documento, elaborado luego de horas de debates en la ciudad entrerriana, manifiesta que este sector «impulsa una propuesta política, económica y social racional, sostenible e inclusiva, que defienda la capacidad de compra de los trabajadores y que proteja el desarrollo de la clase media y los jubilados».
En un claro mensaje contra el kirchnerismo, este sector del peronismo afirmó: «No nos convence el planteo de unidad como un simple amontonamiento de dirigentes sin un proyecto común. No vamos a justificar el pasado. Privilegiamos nuestra identidad y la construcción de una propuesta moderna y democrática».
Asimismo, desde el peronismo federal también coincidieron en remarcar la relevancia institucional del acuerdo, a partir del cual habrá un bloque mayoritario de peronismo y aliados en Diputados y en el Senado, con capacidad de ponerle límites al Gobierno.
Antes del inicio del encuentro, el titular del interbloque Argentina Federal en Diputados, Pablo Kosiner, dialogó con la prensa y planteó que otro de los desafíos de este espacio «es volver a dialogar con sectores que no coinciden con lo que hizo el gobierno anterior y se enojaron con el peronismo», tal como ocurrió con el campo luego del conflicto por la resolución 125, en 2008.
Junto a Pichetto y Urtubey estuvieron los senadores Pedro Guastavino y Kunath (Entre Ríos), Carlos Caserio (Córdoba), Camau Espínola (Corrientes), Julio César Catalán Magni y José Anatolio Ojeda (Tierra del Fuego), Luenzo (Chubut) y Guillermo Snopek (Jujuy). Los diputados de Argentina Federal que estuvieron presentes fueron Kosiner, Diego Bossio, Martín Llaryora, Juan José Bahillo, Mayda Cresto y los massistas Camaño, Marco Lavagna, José Ignacio De Mendiguren y Daniel Arroyo, mientras que por parte del randazzismo fue la dirigente Florencia Casamiquela.
Los acuerdos de Pichetto con Macri que enojaron a los gobernadores
Los mandatarios provinciales peronistas están molestos porque Pichetto negocia por su cuenta y amenazan con trabar el pliego de Weinberg de Roca.
Miguel Ángel Pichetto fracasó este viernes en su intento de mostrarse como el gran articulador del peronismo. La cumbre que organizó en Entre Ríos, pensada para exhibir el eje racional de los gobernadores en contraposición a la intransigencia del kirchnerismo, quedó reducida a un encuentro de un puñado de legisladores nacionales. Ni siquiera logró que viajen la mitad de su bloque: Sobre 25 senadores, sólo 10 se tomaron el avión.
Principio del formulario
La razón principal del traspié del rionegrino es que ningún gobernador aceptó la invitación, y ni siquiera el local Gustavo Bordet pasó a saludar. El entrerriano como varios de sus pares prefirieron mostrarse con Macri en las Cataratas, en un claro mensaje al jefe de bloque del Senado.
Según supo LPO, el desplante tiene que ver con que los gobernadores peronistas están muy enojados con Pichetto por sus últimas jugadas con el Gobierno. Dicen que el rionegrino negoció con el oficialismo con si fuese el dueño de los senadores y que esas negociaciones fueron muy favorables a los intereses de Macri.
Pichetto intentó posicionar al senador Rodolfo Urtubey como procurador, pero Macri terminó imponiendo a Weinberg de Roca y hasta logró que el número dos sea el fiscal Raul Plee, también cercano a la Rosada.
La gota que rebalsó el vaso fue el almuerzo donde Pichetto le habría garantizado a Macri el respaldo del bloque del PJ para la aprobación del pliego de Inés Weinberg de Roca como procuradora General de la Nación.
A cambio, como adelantó LPO, Pichetto consiguió que el Gobierno le garantice la Defensoría del Pueblo para Humberto Roggero, un viejo anhelo del rionegrino, y también al procurador penitenciario. Se trata de dos cargos vacantes desde hace casi una década y que corresponden a la oposición, aunque con un proceso de aprobación que requiere un consenso muy complejo.
Además, el senador peronista le habría pedido la mitad de los casi 100 jueces federales que se podrían aprobar en los próximos meses, si es que finalmente se acelera la cobertura de las vacantes.
Todo esto sin el aval de los gobernadores, que no pueden creer que Pichetto no haya negociado lugares claves en el Ministerio Público Fiscal como las procuradurías especiales. Un lugar que pretendían es la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, que investiga las causas de corrupción.
Algunos caciques provinciales ya estaban molestos porque Pichetto le entregó dos de los lugares más importantes que tiene el bloque de senadores (la presidencia de la Comisión de Acuerdos y el asiento en el Consejo de la Magistratura) a la misma persona, Rodolfo Urtubey. Es que Juan Manuel Urtubey es el principal socio de Pichetto en el rearmado peronista y juega abiertamente a favor de él: también le entregó a su primo Dalmacio Mera la comisión de Asuntos Constitucionales.
La jugada de Pichetto era posicionar al salteño como procurador, pero Macri le impuso a su amiga del gimnasio Ocampo. Y encima «aceptó» que el rionegrino ubique como número dos al fiscal federal Raúl Plee, muy cercano al macrismo. «Este negocia con nuestros votos y está dejando que se arme un esquema en la justicia que va a venir por nosotros», se quejaba amargamente un gobernador de los importantes.
Con este panorama, varios gobernadores están tentados con trabar o complicar la aprobación del pliego de Weinberg de Roca, lo que dejaría a Pichetto en un lugar muy incómodo y pondría en evidencia que perdió el control del bloque. De todos modos, todo indica que al final de cuentas el pliego terminará aprobado, sujeto a alguna negociación.
Como sea, la tensión en el bloque empieza a ser cada vez más latente. En una de las últimas reuniones, José Alperovich cruzó feo a Pichetto y le dijo que no pensaba votar nada que no estuviera consensuado con todos los integrantes de la bancada. «Tenés que consensuar más», le reclamó.
El rionegrino le pidió hablar en privado, donde le reprochó que le hablara de mala manera adelante de todo el bloque y le pidió que no le falte el respeto. Alperovich no se achicó y le respondió que si no empezaba a consensuar con ellos, se lo seguirá remarcando.
Otro peso pesado que se desmarcó fue Omar Perotti, uno de los primeros en bajarse de la cumbre en Entre Ríos pese a que Pichetto tenía especial interés en que participe como representante de Santa Fe. El rafaelino ya se le había retobado en la votación de la reforma previsional.
(Fuentes: El Entre Rios, Diario Uno y La Opinión Política)