por Luis Angel Cerrudo –
Si aquí no pasa nada, es culpa nuestra.
Graffiti anónimo.
- Y el Taller fue.
Hace exactamente treinta años, nuestra ciudad se aprestaba a vivir un acontecimiento cultural sin precedentes.
Hace tres décadas, en el salón de actos del histórico Colegio del Uruguay, Osvaldo Dragún, presidente de la Escuela Internacional de Teatro de América Latina y del Caribe, iniciaba ese movimiento cultural integral que fue el Taller Latinoamericano de Teatro. Una mesa de apertura que contó con la presencia de Jorge Busti, gobernador de Entre Ríos, Carlos Scelzi, intendente de C del U y quien esto escribe, como director de cultura.
Unos meses antes, habían llegado a mi oficina de la municipalidad Félix Gutiérrez con el escritor Lucho Schuarman (oriundo de Basavilbaso y hombre de teatro en Buenos Aires) al que se sumó luego el gran Osvaldo Dragún. (Chacho, un hombre respetado y reconocido de la dramaturgia y el teatro militante argentino con proyección latinoamericana, uno de los organizadores de ese fenómeno que fue Teatro Abierto en las postrimerías de la Dictadura Militar). Fue el inicio de una serie de encuentros donde fuimos trabajando la idea del TLT. En una larga charla propusieron que nuestra ciudad fuera, por sus dimensiones, su tradición cultural en ER y su movimiento teatral (Casa de la Cultura, actores y directores…) sede y organizadora del quinto encuentro que haría la EITALC, en sus talleres itinerantes. La Escuela tenía sede en La Habana y Osvaldo era su director. Ya habían realizado encuentros en Cuba y en Colombia. La idea era realizar uno en Argentina, fuera de Buenos Aires, concentrando en treinta días a treinta talleristas de diversos países latinoamericanos para trabajar en tres grupos con docentes de distintos países y cerrar con una muestra de cada grupo. Paralelamente se organizarían muestras de cine latinoamericano, un encuentro de dramaturgos, obras de teatro a cargo de los talleristas en espacios diversos, cursos intensivos específicos y toda la movida cultural que se pudiera generar en ese mes invitando a todas las expresiones artísticas que quisieran sumarse.
La movida cultural que se proponía era altamente movilizadora. Acompañados por Cesar Sarjanovich, director de turismo de la ciudad, nos reunimos todos con don Carlos Scelzi. Osvaldo y Lucho le plantearon la idea general que interesó sobremanera al intendente. Quedamos en acercarle el proyecto ajustado, con programación, presupuesto y posible financiamiento. Nos reunimos con el Concejo Deliberante, con la gente de la cultura uruguayense y gestionamos una audiencia con el gobernador Busti. Éste nos recibió con gran entusiasmo y apoyó de inmediato la propuesta. Restaba la entrevista con Julio Bárbaro en la Secretaría de Cultura de la Nación y con diferentes referentes del teatro y la dramaturgia de Buenos Aires. Cerrado este circuito y con los apoyos conseguidos, seguimos avanzando ya en la organización concreta del Taller.
Se convocó a la gente de teatro de la ciudad y a diversas instituciones que se fueron sumando a la movida: artistas plásticos, artesanos, músicos, escritores, el grupo de colaboradoras del Taller Municipal de Teatro, los jóvenes alumnos …Había que organizar la recepción y atención de los teatristas durante un mes, conformar una comisión que organizara los espectáculos (programación, salas, calles, plazas, espacios alternativos, luz y sonido…), un grupo de prensa y difusión y demás esquema organizativo. Se fueron sumando voluntarios al pequeño grupo de la Dirección Municipal de Cultura y colaboradores que generaron un clima de trabajo absolutamente comprometido y movilizador.
Eran treinta días de encuentro cultural latinoamericano, cuatro semanas de actividades diversas que se fueron sumando al eje central del Taller: tres grupos de teatristas latinoamericanos coordinados por un docente que trabajarían durante 28 días y luego harían una muestra final. Se programó la actividad del 1 al 30 de marzo de 1991. Todo enmarcado en un tiempo difícil, saliendo de una crisis inmensa e ingresando en lo que sería la década neoliberal. Una apuesta que muchos vieron como descabellada. Pero entendimos que era una oportunidad para buscar lo mejor de cada uno de nosotros trabajando creativamente juntos en comunidad y avanzamos.
José Sanchíz Sinisterra, destacado dramaturgo español (Ay, Carmela), Gustavo Meza, director chileno (Teatro Imagen) y Sergio Rovner y Luis Rivera López, títeres y máscaras (Grupo Libertablas) fueron los elegidos para ser los responsables de coordinar y transitar esos días de aprendizaje, estudio e intercambio de experiencias con los teatristas seleccionados de toda latinoamérica, que convivieron en nuestra ciudad durante un mes y compartieron su saber hacer con nuestra comunidad.
Y se iban sumando actividades al cronograma establecido a medida que se conocía la movida popular que el Taller estaba generando. A la programación de las obras que traía cada uno de los treinta teatristas se fueron sumando los grupos de teatro locales, de nuestra provincia, de la República Oriental del Uruguay y de Buenos Aires. Se organizó, así, una Muestra de Teatro Regional con grupos de Paraná, Maciá, Concordia, Paysandú, Gualeguaychú y Concepción del Uruguay. Obras de teatro en salas, en salones de actos de escuelas, en la plaza del barrio, en la calle. Intimistas algunas, populares otras o multitudinarias como ¨El conventillo de la Paloma¨ dirigida por Héctor Ferrari ó ¨De lejos venimos¨ de Ademar Bianchi y el Grupo Catalinas, ambas en la Plaza Ramírez, con una escenografía de alto impacto y gran cantidad de actores dando vida, voz y color a los conventillos. O el revuelo que generó Tato Pavlovsky y la puesta de ¨Potestad¨, con cuatro funciones en el Auditorio municipal con público escuchando desde fuera de la sala. Más de noventa representaciones teatrales se realizaron en el mes que duró el Taller Latinoamericano.
Peñas folklóricas con nuestros músicos populares y nuestros bailarines. Linares Cardozo y José Castro con sus chamarritas, el Tino Bentancour y las danzas tradicionales de El Cimarrón. La Orquesta Municipal de Tango, el Ballet Municipal Pancho Ramírez, el Dúo Municipal de Cámara, el Taller Municipal de Teatro, la Escuela Municipal de Música… todas las expresiones de nuestra ciudad se fueron sumando progresivamente a la enorme actividad que no dejaba espacio sin ocupar.
El Circo Lowandi abrió su gran carpa para recrear en la pista las funciones teatrales que estos espacios ofrecían a inicios del siglo XX recorriendo pueblos y ciudades. Hubo muestras circenses, de títeres y máscaras, de mimos y payasos que le dieron un colorido especial y pleno de sensibilidad. Todos los públicos, todas las edades tuvieron su espacio para disfrutar, sufrir, divertirse, sentir libremente, llorar o reír.
De la misma manera, los artistas plásticos organizaron actividades diversas con muestras en salas, en la peatonal y la plaza Ramírez. El Circulo de la Mancha (CLAM), organización de dibujantes y pintores bonaerenses, concretó una jornada doble donde más de treinta artistas ocuparon distintos puntos de la ciudad y la reflejaron, compartieron sus trabajos con la comunidad y donaron sus obras. Artemio Alisio pintó un lienzo de gran tamaño en la explanada del Centro Cívico y donó la obra a la Casa de las Américas, de La Habana, Cuba. Los cuatro fines de semana de marzo, las plazas y la peatonal permitían un acercamiento diferente y abierto con nuestros artistas plásticos y nuestros artesanos.
En el Cine San Martín se programó una Semana de Realizadores Latinoamericanos que concitó un gran número de público. Abrió la exhibición ¨Después de la Tormenta¨, ópera prima de Tristán Bauer. Todas las actividades se realizaban a sala llena, en forma gratuita y en horarios y lugares diversos. Las obras de teatro, los unipersonales, los encuentros de músicos, las muestras de artistas plásticos se hacían simultáneamente en los barrios y en el centro de la ciudad.
Se hicieron cursos paralelos. Carmela Della Rocca (Teatro Ridotto – Italia) trabajó La voz y el movimiento, Mauricio Kartum y dictó un Seminario de Dramaturgia que se extendió más allá del cierre del TLT. Nos visitaron y compartieron experiencias junto a Gogó Andreu, Rubén Stella, Roberto Cossa y a dramaturgos y teatristas de diversos países del continente. El Encuentro de Teatristas Latinoamericanos reunió a Fernando Peixoto (Taller Teatro San Pablo), Vicente Revuelta (Grupo Teatro Estudio-pedagogo cubano), Rine Leal (crítico teatral e investigador Cuba), Gustavo Meza (Chile) y el propio Osvaldo Dragún, acompañados por Ileana Diéguez Caballero (Vice pres. EITALC – Cuba).
Los medios de comunicación se sumaron con programas especiales y suplementos, llevando la palabra de los visitantes a sus lectores u oyentes, las reflexiones sobre la cultura y la realidad de los diversos países representados y la programación de las múltiples actividades.
Y compartimos inacabables charlas y enriquecedores encuentros. Escuchamos voces diferentes y músicas diversas. Compartimos comidas regionales y relatos de vida. Nos encontramos con realidades algunas parecidas, varias diferentes y otras en conflicto. Intercambiamos relatos de experiencias históricas y militancia política y cultural en larguísimas sobremesas en Los Verdes Años. Pusimos en juego anhelos, sueños y proyectos comunes posibles en una realidad latinoamericana compleja, contrastados con un neoliberalismo que comenzaba a carcomer nuevamente las venas reabiertas de América Latina en esa década del 90 que ya anunciaba un retroceso del campo popular.
Durante treinta días Concepción del Uruguay vivó una verdadera celebración comunitaria y una fiesta de la cultura en un encuentro que nos permitió compartir experiencias y sentires diversos con el telón de fondo de nuestras raíces latinoamericanas. Todo esto visto a través de la sensibilidad de nuestros escritores, dramaturgos, teatristas…trabajadores de la cultura que se expresaron y nos expresaron en un tiempo y un espacio que, en ese marzo de 1991, enriqueció nuestro mundo.
El cierre y muestra de cada uno de los tres talleres y la fiesta en Plaza Ramírez que sirvió de despedida del Taller Latinoamericano de Teatro, con músicos y bailarines uruguayenses y todo el ritmo de las murgas uruguayas, con nuestros actores y sus personajes en la calle, con nuestros vecinos agradeciendo y despidiendo, fue el marco popular que generó esta impresionante movida de treinta días que orgullosamente vivió Concepción del Uruguay.
Muchísimas personas colaboraron y trabajaron para que esto pudiera concretarse y se sostuviera en esa vorágine de actividades y gente. Mucha solidaridad, mucho compromiso, gran generosidad. Un hermanamiento en una tarea enriquecedora y compartida. Una experiencia que nos impactó y que dejó huella. Y que con toda razón se denominó ¨El cruce. Cultura y raíces¨. Caminos diversos, expresiones multiculturales y un sustrato en el cual nos podíamos reconocer como parte de un mismo continente y en un punto de encuentro. Ahí, en ese espacio donde, ayer y hoy, nos cruzamos los ciudadanos latinoamericanos. Donde nos vemos y nos miramos. Y reflejamos lo que somos y de dónde venimos, sabiendo que podemos construir un futuro juntos. Como lo intentamos hacer en este principio del siglo XXI los habitantes de este continente cuando coincidimos en un proyecto donde la Nación podía ser Latinoamerica.
Hoy, a treinta años de ese movimiento creativo y creador, lo recordamos y festejamos.
Y compartimos la inmensa alegría y el enorme orgullo de haber sido parte de tamaña fiesta.
Luis Cerrudo – CdelU, ER, marzo de 2021.
Fotos del Taller Latinoamericano de Teatro.
- Acto de apertura del TLT. Osvaldo Dragún, gobernador Jorge Busti, intendente Carlos Scelzi, director de cultura Luis Cerrudo.
2.- Salón de actos del Colegio del Uruguay. Acto de apertura del TLT.
3.- Payasos en Plaza Ramírez (Chile)
- Enorme impacto tuvo la obra ¨Potestad¨ de Tato Pavlovsky.
5.- Carmela Della Rocca (Teatro Ridotto – Bologna) en el Colegio Bilingüe.
6.- Osvaldo Dragún y el dramaturgo español José Sanchíz Sinisterra.
7.- Manuca Santángelo y Mario Lorán en Casa de la Cultura.
- Félix Gutiérrez en Barrio San Isidro.
- Hubo funciones en salas, escuelas, plazas de barrio, sindicatos, clubes y en la UP4. Aquí, Santiago Rivadaneira de Ecuador.
- El grupo de teatristas y sus ¨cómplices¨ en el patio de Los Verdes Años. Portada de El Diario del Taller.










