por Pablo Stein –
El 8 de junio de 1810, el cabildo de C. del Uruguay adhirió formalmente a la revolución de mayo, pero cometió la torpeza, tal vez por un exceso de ingenuidad, de nombrar como representante a la Junta Grande, al cura Redruello y este, al, igual que Joseph de Urquiza, el padre de Justo José y el cabildante Tomas de Cacho no solo eran monárquicos convencidos, sino que reclutaron hombres leales a su causa y se refugiaron en Montevideo, bastión realista y desde donde conspirararon contra el gobierno creado por los patriotas.
Tendencias
Desde el mismo inicio del movimiento revolucionario, vamos a presenciar cómo se comienzan a formar dos bandos, los que hoy podemos denominar como partidos políticos, porque tenían y siguen teniendo distintos proyectos.
Esos bandos con el transcurrir de los años y de las luchas van a marcar tendencias que van a llevar a militar en dos polos muy definidos en lo que hace a su acción política y social.
Uno será el polo aristocrático, antipopular y conservador del orden colonial, aliado constantemente a potencias extranjeras (Inglaterra y Francia).
El otro, el polo democrático y popular, decididamente patriótico y verdadero mentor de luchas por la independencia política, económica y social.
Traiciones
El juego de las traiciones y cambios de bando será otra de las formas en que se manifestaran los intereses de clase que van a predominar en ocasiones por encima de las prioridades de una nación que intentaba constituirse.
En Entre Ríos se produce el asesinato de nuestro primer caudillo: Bartolomé Zapata y Eusebio Ereñú pasa a ser el lugarteniente de Artigas, para después traicionarlo y pasarse al bando porteño.
Artigas salva la Revolucion
La historia oficial pasa por alto la importancia de la batalla de Las Piedras librada el 11 de abril de 1811 en las proximidades de Montevideo.
La victoria lograda por Artigas sobre las fuerzas de la corona española va a dar inicio a un proceso político, social y cultural que dará contenido a un federalismo que ideológicamente expresará los mejores ideales de la revolución de mayo.
En realidad, todo estaba a punto de fracasar. Las derrotas de Belgrano en Paraguay y el desastre de Huaqui en el norte habían puesto en peligro los intentos patriotas.
La traición de Buenos Aires
En Bs. Aires la Junta Grande se disuelve y el gobierno pasa a ser ejercido por un triunvirato presidido por Sarratea. Es el nacimiento del partido Unitario y la primera medida que tomó fue expulsar a los diputados del interior y nombrar ellos mismos a los gobernadores de provincias. De inmediato entraron en negociaciones con Elío
nombrado Virrey en Montevideo con quien firman el Tratado de Pacificación mediante el cual no solo entregan la provincia oriental, sino también las poblaciones de Concepción del Uruguay, Gualeguaychú y Gualeguay a España.
La resistencia federal
Artigas no solo no acepta esta vergonzosa capitulación de Buenos Aires, sino que, acompañado de miles de orientales, en un episodio que se conoce como “El éxodo del pueblo oriental “levanta su campamento en Ayuí al sur de la actual represa de Salto Grande.
No solo es el nacimiento del Federalismo, lo es también de la autonomía de las provincias, de las peleas por sus derechos y de quienes estarían al frente de ese ideario:
Los caudillos
Los caudillos no son como los describen los escribas de la oligarquía Mitre Y Sarmiento una representación de la barbarie, son “La obra del pueblo, su personificación más espontánea y genuina, sin más títulos que ese, sin finanzas, sin recursos, ellos han arrastrado o guiado al pueblo con más poder que los gobiernos. Aparecen con la revolución americana: Son sus primeros soldados” (1).
Bibliografía consultada
Atilio García Mellid;” Proceso al liberalismo argentino”
(1) Juan Bautista Alberdi; “Grandes y pequeños hombres del Plata”