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El empleo asalariado volvió a caer en enero y ya se perdieron 236.700 puestos de trabajo

El empleo asalariado registrado volvió a retroceder en enero de 2025, profundizando una tendencia preocupante que ya acumula la pérdida de 236.700 puestos de trabajo.

Se trata de una de las caídas más significativas del empleo formal en los últimos años, lo que pone en jaque la estabilidad laboral de cientos de miles de argentinos.

La leve mejora registrada en diciembre no logró sostenerse y el mercado laboral formal —que incluye al sector privado, el empleo público y el trabajo en casas particulares— se contrajo nuevamente, según informó la Secretaría de Trabajo. En el primer mes del año, el total de trabajadores asalariados fue de 10,1 millones, con una pérdida de 8.600 empleos en solo un mes.

El deterioro se ha acelerado desde la asunción de Javier Milei. Comparado con noviembre de 2023, el empleo asalariado ya cayó en 194.500 puestos, según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Esta baja representa un golpe directo a los sectores con mayor protección laboral, acceso a jubilación y derechos laborales básicos.

Mientras tanto, el aumento de más de 42.000 nuevos monotributistas en el mismo período evidencia un proceso de precarización del trabajo, donde se reemplazan empleos formales por formas más inestables de ocupación.

Informalidad en aumento
A esta dinámica se suma el crecimiento del trabajo informal. Un nuevo informe del INDEC, elaborado con una metodología actualizada de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), reveló que la informalidad alcanzó al 42% de la población ocupada en el último trimestre de 2024, por encima del 41,4% del año anterior.

Entre los trabajadores asalariados, la informalidad ya alcanza al 36,1%, y entre los cuentapropistas llega a un preocupante 62,4%. Las actividades más afectadas por la informalidad son el servicio doméstico (77%), la construcción (76,6%), hoteles y restaurantes (63,2%) y el comercio (51,2%).

Sueldos que no alcanzan
En cuanto a los salarios, los datos del SIPA muestran que el ingreso real del sector privado creció un 1,8% en enero, lo que representa un leve respiro. Sin embargo, todavía se encuentra un 8,3% por debajo del pico de 2017, a pesar de ubicarse un 5,8% por encima del nivel pre-Milei.

Por otro lado, el INDEC reportó una suba real de apenas 0,1% en los sueldos privados registrados, mientras que estimaciones privadas como las de la consultora C-P advierten un estancamiento en los ingresos reales durante el primer bimestre del año, debido a una inflación que no logra perforar el 2% mensual y que tiende a incrementarse, sumado a las paritarias con incrementos muy por debajo del alza de precios.

Un futuro incierto
Con una inflación del 3,7% en marzo y una reciente devaluación del dólar oficial que promete trasladarse a los precios, el panorama para los trabajadores luce sombrío. Si el Gobierno no impulsa recomposiciones salariales acordes a la nueva realidad económica, el poder adquisitivo seguirá deteriorándose de cara a las elecciones legislativas, en un contexto de fuerte pérdida del empleo formal y crecimiento de la precarización.

(fuente: https://primereando.com.ar/)