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El Delirio

Por Tabare Oddone.      –

“La marchita”, un nombre para nada despectivo sino muy por el contrario de hermosas remembranzas juveniles. “La marchita”, un referente  musical mundial que ha viajado por todo el planeta en un insospechado recorrido de reconocimientos a lo largo de sus más de cien años de existencia.

Cuando nació no leía, ni sabía que estaba siendo. Su creador ni idea tenía en ese entonces de lo que su impronta sería capaz.

Sin embargo ha viajado por el mundo y echó raíces en distintas tierras. “La marchita” ha sido tema de películas, la han ejecutado grandes orquestas de todo el planeta, artistas musicales han realizado sus propias versiones, aparece con frecuencia en realitymusicales televisivos, varios gimnastas han utilizado esta melodía como música de fondo de sus rutinas. A tal punto ha llegado su popularidad  que hasta un asteroide lleva su nombre.

Nadie sabe a ciencia cierta el por qué de semejante fama.

Pero por ejemplo en Dinamarca según decires de JensJacob Bierring (integrante del comité de la Asociación de Tango de Copenhague, institución con 20 años de trayectoria que organiza el festival de la ciudad), “no hay milonga danesa que se precie de tal, que no termine con “La marchita” y muchas veces, agrega, también al principio  de los festivales se la oye en su lenguaje internacional.

En Turquía Murat Elmadağli un verdadero pionero del tango, quien lleva 15 años bailando y diez enseñando  y es el organizador del festival internacional anual TanGo TO Istanbul, además junto con otros, fundador de tres escuelas en Estambul , asegura que después de Buenos Aires Estambul tiene el mejor tango del mundo y liderando “La marchita” por lejos. Suena,según cuenta Murat, en cada boda turca, sin embargo, no tiene idea de por qué esta canción en particular tiene tanta llegada en el público turco. Y como reafirmación de lo que dice, agrega, Mustafa KemalAtatürk, oficial del ejército turco, célebre estadista turco y fundador de la República de Turquía era un fanático de “La Marchita”. En cada acto público o celebración, solían interpretarla cada vez que el estadista se presentaba.

David y Kim Benítez, él argentino y ella inglesa, viven en Londres, ambos se conocieron por el tango y aseguran que cuando la gente escucha “La Marchita”, se le pone la piel de gallina. Ambos reconocen la magia de esta canción, que lleva inmersa una fuerte melodía, de muchas emociones, disfrutable, melancólica, nostalgiosa y de carácter juguetón.

“La Marchita” nació uruguaya con un toque de soberbia , delirio y egoísmo .Y de pura necesidad y casualidad. Se vistió de fiesta y se convirtió en “La Cumparsita”. Su creador fue un estudiante de arquitectura de sólo 20 años, uruguayo, que poco tenía que ver con la música de alto vuelo.

Gerardo Matos Rodríguez, que tocaba de orejas como suelen decir los yoruguas, por hacer una marcha juvenil para una comparsa de carnaval  de la Federación de Estudiantes del Uruguay que estaba en la ruina (debido a la penosa situación económica  de la asociación, la idea era recoger algunas monedas y poder zafar los embargos. La ruina amenazaba dejarlos hasta sin local), terminó haciendo una verdadera obra de arte, abanderada y representante orgullosa de todos los tangos.

Durante su febril creación, Matos le pidió a su hermana que le ayudara a poner en papel las notasque él iba mostrándole sobre un cartón pintado con teclas del piano y silbando la melodía. Cuando ella descubrió que se trataba de un tango, una música que solo se escuchaba en burdeles, quedó ofendida para siempre.

Pero…, en honor a la verdad y dejando de lado el orgullo de ser uruguayo que tanto me acosa, si no hubiera sido por tres argentinos y un uruguayo- argentino-francés (depende quien defienda su origen) no hubiera sido.

Roberto Firpo, pianista, compositor y director de orquesta argentino, parece ser, según cuentan los cuenteros,  quien comenzó dándole el toque necesario para que “La Marchita” empiece a caminar sin caídas ni olvidos o al menos, no tantas.

“La Cumparsita” no sería lo que hoy representa en el mundo, sin Firpo. Roberto fue un gran músico de tango, conocedor y hasta revolucionario en esta área se puede decir. Ostenta el mérito de hacer evolucionar el tango desde sus formas primitivas e impuso el piano en las orquestas típicas tangueras. Por aquellos años del génesis, el argentino fue consultado por varios muchachos, todos estudiantes, que le llevaron una marchita y suponían que en esa melodía había un tango. Firpo descubrió algo muy interesante en esa música, pero con mucha escasez. Y enseguida metió mano y mucho conocimiento .Le adosó partes  de dos tangos de su propiedad (sin éxito alguno cuando los había hecho conocer allá por 1906) “La gaucha Manuela” , “Curda completa” y un tramo del «Miserere…» de Giuseppe Verdi (IV acto de «Il Trovatore»).A la noche cuando  la tocó (en 1916-fecha discutida- en el café La Giralda de Montevideo) junto a Deambroggio (Juan Bautista Deambroggio ,argentino, conocido por los apodos de Bachicha y Bachichín, fue un bandoneonista, compositor y director de orquesta dedicado al género del tango) y Roccatagliata (Tito Roccatagliata ,argentino cuyo nombre es David, fue un  gran violinista y compositor de tango), “fue una apoteosis”, en palabras de él mismo. Pero a pesar del éxito del momento, la alegría y los festejos de Matos Rodríguez y amigos, “La Marchita” se marchitó casi enseguida.

Según cuenta el español, Juan Montero Aroca, (Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia ,Profesor Catedrático de Derecho Procesal en la Universidad de Oviedo y en la Universidad de Valencia, Magistrado de la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ) estudioso del tema, Matos Rodríguez vendió la propiedad de su obra en 1917 a una empresa llamada Breyer Hermanos de Buenos Aires( por el equivalente a tres trajes de mediana calidad) y terminó jugándosela toda a un caballo en el hipódromo de Maroñas (Montevideo) que por supuesto resultó perdedor. Años más tarde  la propiedad de “La Cumparsita” pasó a manos de la firma RicordiAmericana S. A. hasta que apareció un abogado porteño. Este letrado llamado Pablo Calatayud mientras escuchaba a Canaro y su orquesta típica en un cabaret de Paris ,allá por el año 1925, se aviva  dándose cuenta que Gerardo Matos Rodríguez al momento de vender su obra era menor y a partir de ahí se inicia una batalla legal. Resumiendo, se llegó a un acuerdo en un contrato firmado en 1926 en Buenos Aires , y Matos Rodríguez terminó accediendo a “algunos derechos, especialmente económicos, aunque la firma Ricordi siguió siendo la dueña de la obra :Después, en un nuevo contrato, firmado en Paris en 1933, Matos mejoró sustancialmente su posición jurídica y económica, tanto que puede decirse que asumió la mitad de los derechos de reproducción fono mecánica y de inclusión, una parte en la edición y, especialmente, todo el derecho de ejecución en Argentina y Uruguay”.

Pero esto no terminaba acá. “La Marchita” había nacido muda  y dicen los que dicen que dicen, que recién cuando “La Cumparsita” empieza a hablar es que retoma su inicial triunfo y no para más. Y ese mérito se lo debemos precisamente a dos argentinos, Enrique Maroni (Enrique Pedro Maroni, periodista, poeta, escritor y locutor de radio argentino. Compuso alrededor de un centenar de obras, muchas de ellas tangos, incluyendo una letra para La Cumparsita) y Pascual Contursi (argentino, conocido dramaturgo, músico y letrista de tangos, autor de unas 40 letras de tango).Aunque parece ser, según cuentan algunos entendidos, que el verdadero compositor de la letra de “La Marchita”, fue Contursi.

Ambos tuvieron también sus peleas judiciales con Matos Rodríguez por derechos de autor.

Dicen los cuenteros que en realidad hubo varias letras que le arrimaron cariño a “La Cumparsita”, y aparece como la más antigua la de Alejandro del Campo, perteneciente a la cofradía de la Federación de Estudiantes del Uruguay aunque Antonio Cantó afirma en publicación de la revista El Alma que Canta de noviembre del año 1957, que la primera letra fue del poeta y hombre de teatro Augusto Mario Delfino. Ambas letras nacieron y murieron prontito. Otra letra y escrita en inglés se la adjudican a Oiga Paul publicada en 1937 por la editora Edward B.Marks MusicCorporation de Nueva York con el título “La enmascarada” (The Masked One)

Pero en realidad lo más importante y más allá de estos desencuentros e idas y venidas con letras y letristas,  es bueno como para hacer una evaluación un poco más amplia, saber que cuando Carlos Gardel grabó “La Cumparsita” para Odeón, es que realmente empezó su camino al éxito definitivo, subiendo los escasos escalones que le faltaban para alcanzar el éxito total y situarse en la cumbre de la gloria.

“La Cumparsita” es el himno popular y cultural de la República Oriental del Uruguay a partir de una ley aprobada en 1998 por el Poder Legislativo uruguayo, pero se cuidó mucho cuando se hizo esa declaración especificando que  dicho concepto únicamente comprendía a la música.

Y entre países hermanos, entre Artigas y San Martin,siempre hubo respeto y cariño, aunque como tales, a lo largo de la historia nos hemos disputado, a Gardel,hemos gritado fútbol, y como es de suponer, el uso de “La Cumparsita”. Por esa misma razón los uruguayos se molestaron mucho cuando la delegación Argentina entró a los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 con la música de  dicho tango .

Aquella marcha, que según los cuenteros afirman fuebautizada por un mozo amigo con una deformación de la palabra italiana “comparsa”  y de allí viene “La Cumparsita” , resultó ser el «tango de los tangos» que extrañamente no fue escrito por  un músico en un rapto de inspiración. “La Cumparsita” tiene la particular virtud de que la estructura de su música se presta maravillosamente a ser enriquecida por orquestaciones de mayor vuelo, todo le viene bien  dijo Francisco Canaro. (Francisco Canaro , nombre artístico de Francisco Canarozzo, compositor de tangos, violinista y director de orquesta uruguayo. Pionero del jazz junto con René Cóspito y Eleuterio Yribarren a mediados de los años 1920. En Uruguay fue popularmente conocido como «Pirincho»)

Sin embargo el argentino Astor Piazzolla (Astor Pantaleón Piazzolla fue un bandoneonista y compositor argentino considerado uno de los músicos más importantes del Siglo XX, y el compositor más importante de tango en todo el mundo) considera que “La Cumparsita” es el peor de todos los tangos”. “Lo más espantosamente pobre del mundo», afirmó

Venerada, criticada, polémica en autoría, muda, bien hablada, nostalgiosa, mágica, algo soberbia, disfrutable, melancólica y de carácter juguetón, ”La Cumparsita” ha cumplido ya cien años. Esta viejita de sabrosones labios musicales fue declarada por la Unesco como “el tango más famoso”, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

120 músicos de Argentina y Uruguay le festejaron su cumpleaños en el Estadio Centenario de Montevideo con más de 16.000 espectadores y demostró que bien podía coquetear fraternalmente con las dos orillas y se dejó acariciar y mimar tanto por argentinos como por uruguayos, dejando de lado mezquindades en un espectáculo  bien llamado “El Delirio”.