Diputados
En una sesión que comenzó sin la presencia de Cambiemos y se extendió más de lo esperado, los legisladores fijaron postura frente a la situación en Bolivia.
La Cámara de Diputados aprobó, a mano alzada, el proyecto de resolución que “repudia profundamente” el golpe de Estado en Bolivia. A excepción del macrista Daniel Lipovetzky, todo el bloque Cambiemos, incluidos los cinco entrerrianos, se abstuvo de votar.
La alternativa del voto a mano alzada fue parte del consenso parlamentario entre los distintos bloques para que la sesión se pudiera llevar a cabo. De esa manera, Cambiemos logró ocultar sus diferencias.
Pese a los acuerdos parlamentarios y la visión compartida de que era necesario que el Congreso se pronunciara ante la situación que se vive en Bolivia, la sesión comenzó una hora más tarde de lo previsto por la imposibilidad de avanzar en un texto conjunto.
La falta de acuerdo en una primera instancia hizo que Cambiemos abandonara el recinto y no diera quórum: Emilio Monzó, el presidente de la Cámara de Diputados, dispuso un cuarto intermedio y ordenó la sesión que desde ese momento transcurrió con tranquilidad.
La votación terminó reflejando la tensión política, apenas disimulada. El titular del interbloque Cambiemos, el radical Mario Negri, pidió votar en conjunto los tres proyectos en cuestión -el propio, el del peronismo y un tercero del bloque Evolución-, con el argumento de que se trataba de una declaración y no de una ley.
Sin embargo, esa moción fue rechazada y se sometió a votación el proyecto del Frente de Todos. Por impulso de Monzó, la iniciativa fue aprobada a mano alzada, un formato que benefició al oficialismo que se debatía entre la abstención o abandonar el recinto.
“Ante el impedimento de la mayoría, nos abstenemos a los efectos de la votación. Pero que quede constancia de que estamos ante el acto antidemocrático más importante después de haber invocado la democracia durante 10 horas”, denunció Negri una vez consumada la votación, mientras los diputados ya se levantaban de sus bancas.
El encargado de abrir la sesión fue Felipe Solá, mencionado como posible canciller del gobierno de Alberto Fernández. Sin sutilezas, sentenció: “No hay ninguna duda de que en Bolivia este fin de semana hubo un golpe de Estado. No tiene sentido entre hombres y mujeres políticos empezar a discutir técnicamente qué es un golpe de Estado. Esto no es una academia”. Así dejó ratificada no sólo su posición personal sino también del próximo gobierno.
“Está claro que se quebró el Estado de Derecho el domingo”, insistió Solá. Y recordó que “el gobierno de Evo (Morales) convocó de nuevo a elecciones corrigiendo errores previos, pero los errores y los éxitos se cobran en las urnas, no en los estrados de la OEA (Organización de los Estados Americanos), ni en ningún otro lado”.
Para finalizar, y apuntando al gobierno saliente, Solá se preguntó: “¿Por qué se duda de que en el caso de Bolivia hubo un golpe de Estado? ¿Qué tecnicalidad (sic) hay que pueda ocultar el instinto cívico la naturaleza democrática? ¿Qué cuestión académica puede haber para decir que no estamos ante un golpe de Estado?”.
Sobre el cierre de la sesión, el titular de la bancada del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, destacó: “No encontré ningún discurso que no haya condenado el golpe de Estado. Lo que surge es que lo que pasó en Bolivia es un golpe de Estado. Me complace”.
El exministro de Defensa advirtió que “empieza a aparecer en América Latina un nuevo papel, que son las Fuerzas Armadas”, y “(Jair) Bolsonaro tiene mucho de culpa en eso”, a la vez que Estados Unidos, con Donald Trump, “tiene mucho que ver”.
Por su parte, Daniel Lipovetzky, aún dentro del PRO, plasmó sus diferencias en cuanto a la postura mayoritaria de Cambiemos, al sostener que “cuando ocurre un golpe de Estado tenemos que ser muy claros, no hay grises”, y llamó a “dejar de lado las diferencias” para aprobar un texto común.
“Cuando uno escucha que el jefe de las Fuerzas Armadas de un país hermano sugiere o exige la renuncia a un presidente, está claro que estamos hablando de un golpe de Estado”, sentenció Lipovetzky.
El bloque de Martín Lousteau también se ocupó de marcar sus diferencias con Cambiemos, más con la mira puesta en lo que viene que en el proyecto en discusión. La mano derecha del exministro de Economía, Carla Carrizo, remarcó la postura histórica del radicalismo frente a los golpes de Estado en lo que fue un claro mensaje al núcleo duro del PRO.
Senado
La declaración de repudio al golpe de Estado en Bolivia fue aprobada por 29 votos a favor, 8 en contra y 4 abstenciones. La tensión entre Cambiemos y los bloques del peronismo. Las señales políticas para la nueva etapa.
La votación en el Senado de una declaración que condena el golpe de Estado en Bolivia retomó y profundizó, ahora con un pronunciamiento de carácter institucional, los fuertes cuestionamientos políticos que había planteado desde el primer momento el presidente electo Alberto Fernández. La declaración, impulsada por los senadores de las bancadas Frente para la Victoria-PJ y Bloque Justicialista, subraya el “enérgico repudio al golpe de Estado” ocurrido en Bolivia. Fue aprobada con 29 votos a favor, 8 en contra y 4 abstenciones en un recinto que, de todas formas, reflejaba unas cuantas ausencias (como la de la futura vicepresidenta y titular del cuerpo, Cristina Fernández, quien extendió su estadía en Cuba para permanecer junto a su hija Florencia).
La iniciativa se votó sobre tablas –no estaba prevista su tratamiento, no se la había analizado en comisiones- en una suerte de veloz acto reflejo ante el carácter de los hechos que se precipitan en Bolivia, donde se está viviendo la crisis política y la amenaza a la institucionalidad democrática más grave en lo que va del siglo XXI en Sudamérica.
Sobre un total de 72 senadores, muchos de ellos ausentes, el proyecto del FpV-PJ y el Bloque Justicialista logró un apoyo bastante holgado.
Sin embargo, el resultado de la votación no estuvo exento de negociaciones en un clima de buen trato y relativa comprensión entre el oficialismo en retirada (que luego del 10 de diciembre dejará de serlo) y la oposición en ascenso (que se prepara para ser gobierno, y a partir de la asunción de Fernández es muy probable que en el cuerpo funcione en interbloque).
Las tratativas apuntaron a evitar que la sesión se quedara sin quórum. Sucede que por la cantidad de senadores ausentes, si subía la cantidad de abstenciones –que no se contemplan para el quórum de la mitad más uno del cuerpo, o sea 37 legisladores-, la sesión se habría caído y todo lo debatido perdido validez parlamentaria. Esa fue la razón por la que seis senadores de Cambiemos que en un primer momento tenían previsto abstenerse cambiaron su voto y terminaron votando en contra.
Este acuerdo contó con la mediación del presidente provisional del cuerpo, Federico Pinedo. Fue, en definitiva, una sesión sin los niveles de confrontación y de pirotecnia verbal que, en sesiones claves, suelen acompañar las votaciones. Ese tono estuvo en cierto modo enmarcado por el malestar que recorría a algunos senadores de Cambiemos. Estos legisladores, sobre todo los radicales pero no exclusivamente, se sentían incómodos y al mismo tiempo condicionados por los pasos diplomáticos que habían hecho hasta el momento el canciller Jorge Faurie y el presidente, Mauricio Macri.
Por el lado de los legisladores que abrevan en el Frente de Todos, el objetivo no era sólo emitir una declaración de sesgo testimonial. Los senadores del FpV-PJ y del Bloque Justicialista vivieron la sesión de este miércoles como un hecho político e institucional que ejerce presión –en tándem con la sesión de Diputados- sobre las acciones del presidente saliente, el propio Macri. El líder del PRO, se sabe, traspasará el mando a Fernández en menos de un mes.
“Nosotros queremos que el gobierno (de Macri) no reconozca a la usurpadora del poder en Bolivia (por la autoproclamada mandataria de Bolivia, Jeanine Yañez), que hoy está al frente de la magistratura. Vos no podés tomar una decisión así (reconocer al gobierno golpista) a menos de un mes de dejar el gobierno, en una transición como la que está viviendo la Argentina y con un presidente electo a menos de un mes de asumir”, planteó a Tiempo un senador que tiene bastante injerencia en las estrategias legislativas del Frente de Todos.
Hasta la noche del miércoles, el autodenominado gobierno encabezado por Yañez en su condición de presidenta interina fue reconocido oficialmente por Estados Unidos, el Reino Unido y Brasil. En diálogo con Tiempo, el senador nacional Marcelo Fuentes (Neuquén-FpV/PJ) advirtió que las autoridades del actual gobierno argentino han llevado adelante, en relación con Bolivia, una posición “mendicante, claudicante y, como mínimo, tilinga”.
“Tanto la actitud del canciller (por Faurie) como la del presidente (Macri) han estado acordes a la política exterior mendicante, claudicante y, como mínimo, tilinga que prioriza por sobre todo acatar lo que transmite Estados Unidos. Este gobierno no entendió nunca cuáles eran los intereses para defender en la política exterior argentina. Se han manejado con negligencia y liviandad en todo lo que remita a Bolivia, a fin de congraciarse con (Donald) Trump”, aseguró Fuentes.
“Para entender la gravedad de lo que vive Bolivia hay que remontarse a las amenazas que sufrió en los últimos años ese país. Están en riesgo su institucionalidad democrática y también su integridad territorial. Por eso, desde Argentina y en relación con Bolivia, hay que llevar adelante una política de Estado que priorice garantizar la paz y la integridad de su territorio. Bolivia es el país que aporta la comunidad más numerosa que vive en Argentina. Y es un nítido proveedor de recursos estratégicos. Una crisis como la que atraviesa Bolivia afecta a todas las provincias del noroeste argentino. En suma, lo que sucede allí huele a gas, litio y petróleo”, completó Fuentes en comunicación con este diario.
De Ángeli votó en rechazo a la condena del Golpe en Bolivia; Guastavino a favor y Kunath ausente
Mientras el Senado de la Nación aprobó por 29 votos su rechazo contra el Golpe de Estado en Bolivia, el senador macrista entrerriano fue uno de los ocho legisladores que votó en contra.
De los tres senadores Nacionales que tiene Entre Ríos hubo un voto positivo, una ausencia y uno negativo.
La discusión versó sobre el Golpe de Estado en Bolivia, que depuspo al presidente Evo Morales. En este sentido, mientras la oposición al macrismo fue por denunciarlo y llamar lo como lo que fue, «un Golpe de Estado”, el oficialismo macrista rechazó el proyecto. De todas maneras fue aprobado por 29 votos positivos, 8 negativos y 4 abstenciones.
De los entrerrian@s, el senador por el PJ, Pedro Guastavino, votó a favor, mientras que su compañera de bancada, Sigrid Kunath, debió ausentarse de la votación por temas personales. No obstante, anteriormente había sido una de las firmantes de la iniciativa que se discutía.
El representante de Cambiemos, actual Juntos por el Cambio, Alfredo De Ángeli, rechazó la iniciativa por lo que votó en contra.
(fuentes: Tiempo Argentino y Babel Digital)