El 19 de abril de 1825 habían desembarcado en la playa de La Agraciada, en territorio oriental, los 33 Orientales que, comandados por el general Juan Antonio Lavalleja, habían salido en la noche del 16, de costas argentinas, para emprender la campaña de liberación de su patria del dominio brasileño.
Después de varias acciones felices proclamaron la independencia oriental y su incorporación a las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 25 de agosto del mismo año. A raíz de este pronunciamiento, estalló la guerra con el Brasil.
Al poco tiempo del desembarco en La Agraciada, el gobierno de Buenos Aires, temeroso de que los brasileños atacaran a Entre Ríos, crea un ejército de observación al mando del general Martín Rodríguez, quien debía organizarlo en la provincia.
Rodríguez llegó a Paraná el 15 de septiembre de 1825, siendo recibido con entusiasmo, según lo dijo “La Gaceta Mercantil” de Buenos Aires, el 23 del mismo mes.
Luego viajó a Concepción del Uruguay y para el 11 de octubre estableció su cuartel general sobre el arroyo Molino, conocido con el nombre de Itapé, al norte de la ciudad.
La provincia contribuyó a este ejército con dos regimientos de caballería y un batallón de infantería y, más tarde, con un contingente de 500 hombres.
Los regimientos de caballería fueron organizados por el general López Jordán y la infantería, en Paraná, por el comandante Fructuoso Sosa.
Además, la contribución provincial comprendió la autorización para la libre circulación de los billetes del Banco Nacional, declarándolos luego de carácter forzoso cuando ese papel cayó en descrédito.
(Archivo General de Entre Ríos – Ministerio de Cultura y Comunicación)
Esta nota fue publicada por revista La Ciudad el 15/9/2019