Toda una etapa en la vida del Colegio del Uruguay – la de su internado – quedaba, así, definitivamente atrás… Este hecho generaría las condiciones que darían nacimiento de «La Fraternidad»…
La crisis económica.
Al asumir Nicolás Avellaneda la presidencia de la República, el país evidenciaba los síntomas de una aguda crisis económica. Variadas y complejas causas la habían determinado. Entre otros factores pueden mencionarse las secuelas derivadas de la guerra con el Paraguay, las luchas internas, las epidemias, la necesidad de amortizar un empréstito contraído tiempo atrás con Inglaterra, la disminución de las exportaciones, etc.
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Como el resto del país, Entre Ríos sufrió también los embates de la crisis. En su mensaje de 1875, el Poder Ejecutivo reconoció que «los tiempos han sido aciagos en el orden económico» Y todo ello agravado por los levantamientos jordanistas.
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La supresión del internado del Colegio del Uruguay.
Como es sabido, la reducción del gasto público es una de las medidas fundamentales que deben adoptarse frente a una coyuntura económica difícil. En la oportunidad que comentamos, el recorte del presupuesto afectó los distintos aspectos de la administración provincial y alcanzó, como era previsible, también a la educación pública.
El gobierno de Entre Ríos había venido sosteniendo hasta ese entonces 48 internos como becados en el Colegio del Uruguay. Pero las penurias económicas hicieron que el pago de los importes respectivos fueran muy irregulares, con lo que la deuda del estado provincial aumentó mes a mes.
El rector del Colegio reclamó reiteradamente su pago, en razón de que los proveedores exigían la cancelación de las deudas, bajo la amenaza de cortar las provisiones. En vista de ello, el gobierno nacional, a cuya jurisdicción pertenecía el Colegio del Uruguay, después de reiterados pedidos al gobierno de Entre Ríos para que regularizase su situación, decidió descontar parte de la suma adeudada de la que correspondía a la provincia como subvención para la instrucción primaria.
Entonces, presionado por las circunstancias, el gobierno entrerriano decidió, el 4 de diciembre de 1876, que desde el 1° de enero del año siguiente quedasen sin efecto «las concesiones de becas para el Colegio Nacional del Uruguay hechas por cuenta de la Provincia».
Si bien casi medio centenar de jóvenes quedaban en situación harto difícil para continuar sus estudios, esta decisión no significó la inmediata desaparición del internado del Colegio, puesto que había un grupo de alumnos becados por el gobierno de la Nación y otros sostenidos por sus padres. Pero su fin estaba ya cercano, al igual que el de todos los internados de los colegios nacionales existentes en el país. Las razones que llevaron a esta supresión no fueron solamente de carácter económico, sino que había un criterio formado en el presidente Avellaneda y expresado ya desde la época en que fuera ministro de Instrucción Pública, sobre la inconveniencia de los internados en los establecimientos de enseñanza secundaria.
El cierre definitivo del internado del Colegio del Uruguay se produjo a fines de 1878, según lo dispuesto por el Poder Ejecutivo Nacional, por decreto del 14 de setiembre de ese año, concebido en los siguientes términos:
«A fin de llevar definitivamente a cabo la supresión del internado en los colegios nacionales, como se tuvo en vista por el H. Congreso al sancionar el presupuesto para el año corriente; y considerando que con esta medida, aparte de otras ventajas se proporciona un local adecuado al servicio de las clases establecidas; el Presidente de la República decreta:
art. 1°) Terminados los cursos del año corriente no habrá alumnos internos;
art. 2°) los rectores informarán a este Ministerio sobre los útiles y objetos destinados al servicio interno que sean innecesarios, proponiendo el destino que haya de dárseles en beneficio de los respectivos establecimientos;
art. 3°) comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.
Nicolás Avellaneda. Bonifacio Lastra».
Toda una etapa en la vida del Colegio del Uruguay – la de su internado – quedaba, así, definitivamente atrás…
Este hecho generaría las condiciones que darían nacimiento de «La Fraternidad»… pero esa es otra historia.
(fuente: Historia de Concepción del Uruguay de Oscar Urquiza Almandoz, Tomo III)
Esta nota fue publicada por revista La Ciudad el 14/9/2019