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Dos cartas públicas del Colectivo de Teatristas Autoconvocadxs de Entre Ríos

El Colectivo de Teatristas Autoconvocadxs de Entre Ríos nos ha hecho llegar dos cartas que desea tomen estado público. Ponemos sus contenidos a disposición de los lectores de La Ciudad:

Pronunciamiento ante las palabras del secretario de Cultura Leonardo Cifelli

Ante la presentación realizada por el actual Secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, apoyando el recorte al sector de cultura desde el colectivo de Teatristas autoconvocadxs nos pronunciamos en contra de este modelo que mercantiliza la cultura y en el cual el señor Cifelli parece estar absolutamente inmerso.
Contrariamente al modelo mercantilista que defendió usted, señor secretario, creemos desde nuestro colectivo que la cultura no es un gasto, ya que se trata de una industria superavitaria. Gracias a instituciones como el Fondo Nacional de las Artes (FNA), el Instituto Nacional del Teatro (INT), el Instituto Nacional de la Música (INAMU), la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC) y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), se genera un círculo virtuoso en el cual la cultura se financia a sí misma, genera trabajo a miles de personas y ofrece diferentes expresiones artísticas a públicos de todo el país.
Apoyar la desregulación de las leyes que protegen la cultura nacional ocasionando el cierre del INT y el FNA, y el vaciamiento del INCAA, el INAMU y la CONABIP, promueve la desaparición de la cultura federal, independiente y plural de nuestro país. Y como usted sabrá, Sr. Cifelli, la pertenencia a una nación está dada por la historia y la cultura en común.
Sin cultura nuestros lazos como argentinxs se ven debilitados.
Entendemos que para ocupar el cargo que hoy inviste, tendrá claro conocimiento del funcionamiento de las instituciones que hoy defendemos lxs trabajadores de la cultura. Sin embargo, en base a sus declaraciones pensamos que es de suma importancia recordarle que los recursos que sostienen la actividad del INT provienen del 10% de los ingresos de ENACOM (antiguo COMFER) sobre los impuestos a las publicidades en radio y televisión; más un pequeño porcentaje de los impuestos al juego de Lotería Nacional (impuestos
preexistentes a la Ley de Teatro Nacional).
Esto implica un 0,2% del presupuesto nacional aplicado al fortalecimiento, desarrollo y el crecimiento del teatro en cada rincón de nuestro país.
La actividad cultural independiente genera un valor agregado anual del 1,8%, a través de la
generación de trabajo directo e indirecto.
El Fondo Nacional de las Artes se financia principalmente con el dominio público pagante “u oneroso” (DPP), un gravamen que se debe pagar por el uso de la obra de un autor nacional o extranjero que ha fallecido hace más de 70 años. Es decir, crea un ciclo virtuoso que permite que las obras de los artistas de ayer financien a los de hoy.
Sabemos que su experiencia de empresario, con lo cual entendemos que sus razonamientos sólo se vean atraídos al monopolio cultural, sin embargo, déjenos decirle, señor secretario, que un país no es una empresa, y los cargos públicos requieren de una gran responsabilidad y escucha hacia los sectores que gobiernan. Su propuesta de convertir las instituciones como el INT y FNA en programas de la secretaría de cultura -manejados a
discreción, con un criterio de país unitario que elimina la participación equitativa del sector cultural- significan un retroceso en nuestro patrimonio cultural.
Nuestro país ha estado orgullosamente a la vanguardia en Latinoamérica en lo que se refiere a políticas públicas culturales. Dichas políticas estuvieron siempre acompañadas por la lucha incansable de nuestro sector, sepa entonces, que lxs trabajadores de la cultura no aceptan ni aceptarán que desaparezca un bienes tan preciados por nuestro país como lo son las leyes N° 24.800 del Instituto Nacional del Teatro, N° 1.224 del Fondo Nacional de las Artes, N° 23.351 de Bibliotecas Populares, N° 26.801 de Creación del Instituto Nacional de la Música, N°14.800 de No Demoliciones de Salas, N° 25.542 Ley del Libro, N°17.741 Ley del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. Legislaciones éstas, que permiten el desarrollo cultural federal de Argentina.
Por otro lado, el gobierno del cual usted forma forma parte, ha calumniado de manera impune no sólo a las instituciones que hoy defendemos sino a la comunidad cultural toda.
Se han encargado de desmerecer nuestro trabajo y nuestro accionar tildándonos de corruptos y estafadores. Le invitamos entonces, a que revise los ejercicios económicos de cada una de las instituciones que han desprestigiado, que investigue minuciosamente su accionar para que pueda así hablar con propiedad, y le invitamos también a que acompañe las actividades que realizamos día a día para asegurar que cada rincón de nuestro país tenga acceso a bienes culturales. Actividades que realizamos aportando nuestro propio capital en muchas ocasiones, que realizamos aún sin saber si nos beneficiarán en términos económicos (aunque la actividad cultural sea nuestro ingreso principal y sea la manera de sostener a nuestras familias). Señor secretario le invitamos a que conozca la realidad de la cual habla sin saber, sin acercarse siquiera a las personas que está perjudicando. Le invitamos a revisar sus decisiones y a ocupar con dignidad el puesto que le han otorgado.

Carta al Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación Martín Menem:

Sr. Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación:
“Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo”, decía Federico García Lorca, quien fue fusilado por el franquismo en 1936.
El pasado jueves 11 de enero por la tarde un grupo de teatristas tuvimos un breve diálogo con Ud. en el pasillo del Congreso, y nos sorprendió gratamente que sepa de qué estamos hablando. Según usted mismo nos contó, ha tenido la experiencia personal de conocer y tomar clases con un gran referente de la actividad cultural como lo fue Raúl Serrano; por eso no vamos a explicarle la obvia importancia de la función social del teatro, ni tampoco la huella humanista que deja el arte en quienes alguna vez tuvieron la vivencia, como bien nos
manifestó, usted valora nuestra actividad y la apoya silenciosamente.
Hace 25 años, su padre, Eduardo Menem, no sólo votó a favor de la Ley Nacional de Teatro n° 24.800, sino que lleva consigo el orgullo de haber presidido ni más ni menos que ese cuerpo legislativo que consagró un derecho largamente esperado por el sector, promoviendo su profesionalización y garantizando el derecho a la cultura a miles de personas en todo el territorio argentino. Las vueltas de la vida y de nuestra vida democrática lo colocan a usted frente a una circunstancia en cierta medida similar, pero en sentido exactamente contrario al que su padre apoyó… ¿Verdaderamente está usted a favor de la derogación de la misma?
Teniendo en cuenta que los fondos del Instituto Nacional del Teatro, organismo descentralizado y autárquico con recursos propios, se financia con dos gravámenes: una tasa del 10% sobre derechos, multas y aranceles a medios masivos de comunicación recaudado por ENACOM y un gravamen sobre premios de juegos de sorteo como lo indica la Ley N° 20.630 con una tasa asignación del 31%, el cual es distribuido por la Lotería de la
Ciudad de Buenos Aires, recursos no provenientes del Estado Nacional, con distribución federal, plural y democrática: ¿Por qué se opone a este derecho conseguido por generaciones de trabajadores/as de la cultura?
La cultura es nuestro trabajo. Las becas, capacitaciones, publicaciones, las subvenciones del INT o el Fondo Nacional de las Artes no resuelven nuestra economía, son una garantía para que pueda sostenerse un sector que aporta al crecimiento de las economías regionales con diversos alcances que por supuesto trascienden la especulación financiera.
¿Conoce la frase: “Solo el necio confunde valor y precio”?
Desde el Poder Ejecutivo se está desplazando a quienes trabajan día a día por la calidad artística e identitaria de la nación, con pensamiento crítico, libre y simbólico sobre la sociedad en la que vivimos. La posición mercantilista que se quiere imponer contribuye gravemente a la esclavitud del pueblo, a la profunda desigualdad donde los que mas tienen son siempre los mismos, justamente eso que decían en campaña electoral que iban a
cambiar.
¿Qué hará el Poder Ejecutivo con los fondos de esta institución que pretende destruir? ¿Por qué se quiere concentrar todo el dinero en el Estado cuando en la campaña electoral predicaron lo contrario?
El pueblo argentino quiere entender ¿Por qué su gobierno dice que representa un retroceso histórico de más de 100 años? ¿Cuál es el beneficio de un retroceso? El pueblo argentino no quiere retroceder, necesita avanzar sobre bases democráticas: ¿Por qué no están respetando la voluntad del pueblo a través de la Constitución Nacional?
Todas estas preguntas nuclean horas de asambleas populares en diferentes puntos del país, conformadas por personas que trabajan día a día para mejorar las condiciones de vida y trabajo en este país.
Por una democracia participativa, donde las voces se escuchen, y los que lleguen a los espacios de representación ciudadana no se adjudiquen poderes extraordinarios porque para eso NO fueron votados.
En nombre de la Asamblea de Teatristas Autoconvocadxs de Entre Ríos le decimos:
NO a la aprobación de la Ley Ómnibus.
NO al DNU.
NO al avasallamiento de nuestros derechos.
Es un buen momento para recordar la obra “El señor Brecht en el salón dorado» de Abelardo Castillo, que dirigió Raúl Serrano en el Teatro Colón en 1982.
UN CANTANTE (de modo muy ambiguo).- ¿Está seguro? (Pausa) ¿Está seguro de que esto
es un teatro? (EL DIRECTOR DE ESCENA lo mira. El CANTANTE prosigue, con tono
normal). Quiero decir, ¿y todo lo que no hay…? (Hace un gesto). Los famosos paneles, por
ejemplo. Y los trípodes. ¿No era que nos daban treinta paneles de corcho?
DIRECTOR DE ESCENA.- Prohibido. A último momento.
CANTANTE.- Caramba (En voz alta, con bastante seriedad). Señores: Se comunica a la
población civil que está prohibido el corcho.
DIRECTOR DE ESCENA.- Las pancartas. Prohibieron cualquier tipo de pancartas. (Pausa
breve). Por razones técnicas. Mejor: habrá que usar la imaginación.
OTRO CANTANTE (de lejos).- Prohibida. Claro que de esto no le podemos echar la culpa a
nadie.
DIRECTOR DE ESCENA.- Cállese (De inmediato, reflexionando). ¿Qué dijo?
CANTANTE.- La verdad

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