El secretario general de la Alianza, Mark Rutte, conversa con la primera ministra del país nórdico sobre los detalles del pacto alcanzado con Trump. Los Veintisiete se reúnen en Bruselas para discutir la situación.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha reafirmado en Bruselas que el principio de acuerdo sobre Groenlandia que Estados Unidos ha empezado a esbozar con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respeta, en cualquier caso, la “línea roja” de Dinamarca: su soberanía absoluta sobre ese territorio autónomo y también sobre las bases militares norteamericanas en la isla ártica. Es una precisión clave: la integridad territorial y soberanía del espacio europeo ha sido el límite marcado no solo por Copenhague, sino por toda la UE, en los vertiginosos días de crisis transatlántica desatada por la amenaza de aranceles lanzada por Donald Trump el pasado sábado si no se salía con la suya en la isla ártica y que ha llevado a que los Veintisiete se reúnan de emergencia este jueves en Bruselas.
“Tenemos nuestras líneas rojas, somos un Estado soberano y no podemos negociar eso, porque forma parte de nuestros valores democráticos. A partir de ahí, por supuesto que podemos discutir con Estados Unidos cómo reforzar la seguridad en el Ártico”, ha declarado Frederiksen en la reunión extraordinaria de líderes de la UE convocada en Bruselas a raíz del anuncio arancelario de Trump. Una cita que los Veintisiete decidieron mantener pese al anuncio del principio de acuerdo no solo porque sigue siendo urgente analizar los “últimos acontecimientos en las relaciones transatlánticas y sus implicaciones para la UE”, como rezaba el título original.
También era necesario, coincidían desde casi todas las capitales, hacer un repaso del primer pulso desde el regreso hace un año del republicano a la Casa Blanca en el que los Veintisiete no han cedido, sino que han resistido con “firmeza y calma”, pero también “unidad”. Son estas, coinciden fuentes diplomáticas y europeas, algunas de las claves de una respuesta que ha hecho que, pese a sus bravuconadas, Trump retire tanto su amenaza arancelaria como la militar sobre Groenlandia y venda incluso como éxito un acuerdo que, en principio, suena mucho a lo que Dinamarca llevaba un año proponiéndole.
“Todo el mundo está aliviado”, reconocía la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, poniendo voz al sentir entre los mandatarios europeos tras conocer el pacto negociado en Davos. Desde la ciudad suiza, el canciller alemán, Friedrich Merz, había celebrado el anuncio de Trump como “el camino correcto, porque cualquier amenaza de adquirir territorio europeo con la fuerza sería inaceptable. Y los nuevos aranceles erosionarían los cimientos de las relaciones transatlánticas”, declaró.
Pero “no debemos bajar la guardia”, acotaba ya en Bruselas el presidente francés, Emmanuel Macron. “Seguimos extremadamente vigilantes y dispuestos a usar los instrumentos de que disponemos si se nos vuelve a amenazar”.
Porque hay otra consecuencia de esta última crisis que nadie cree vaya a ser la última vista la volatilidad de Trump: “Las relaciones transatlánticas han sufrido un duro golpe la semana pasada”, resumía Kallas. “Ha sido uno de los momentos más críticos con nuestros aliados”, coincidía el primer ministro polaco, Donald Tusk, cuyo país ha sido tradicionalmente uno de los mayores defensores de Estados Unidos en Europa.
Rutte, uno de los pocos políticos europeos a los que Trump parece escuchar, no fue invitado a la cumbre extraordinaria europea. Pero varios de los socios comunitarios y de los máximos responsables europeos fueron informados a lo largo de la jornada de algunos detalles del acuerdo por el jefe de la Alianza, quien sí se ha reunido con Trump, algo que no ha podido hacer la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que tanteó el encuentro, como contó EL PAÍS. La propia Frederiksen destacó que el Gobierno danés ha coordinado su actuación con el de Groenlandia durante todo el proceso y ha mantenido un “estrecho diálogo” con la OTAN, y que ella misma habló con Rutte “tanto antes como después de su reunión con Trump en Davos”.
Por el momento nadie parece haber visto un documento físico con el plan. Fuentes diplomáticas indican que es apenas un “esqueleto muy, muy ligero” de lo que todavía se debe trabajar. “Las negociaciones empiezan ahora”, indican. En cualquier caso, el principio de acuerdo, más allá de retirar definitivamente de la mesa la amenaza de hasta un 25% de aranceles de Trump contra los ocho países que habían enviado soldados a Groenlandia va por dos vías: una que negociarán directamente Dinamarca y Groenlandia con Estados Unidos −y que en realidad ya comenzaron con un primer encuentro en la Casa Blanca la semana pasada, antes de la amenaza arancelaria− se centrará en torno al tratado de defensa bilateral vigente desde 1951 y enmendado una primera vez en 2004. En la nueva formulación del acuerdo, deberá incluirse específicamente una cláusula sobre la Cúpula Dorada, el gigantesco escudo antimisiles que Trump quiere establecer inspirado en el que tiene Israel, adelantaba el diario alemán Die Welt. También en esta parte se deberá negociar un “derecho de participación” de EE UU en el control de las inversiones en Groenlandia que le permitirá a Washington ejercer un veto de facto si países no pertenecientes a la OTAN, es decir, China o Rusia, intentan extraer materias primas o comprar infraestructuras en Groenlandia. Trump ya había adelantado que el acuerdo incluirá derechos sobre minerales de tierras raras en la isla.
La segunda vía está centrada en la seguridad del Ártico y se realizará a través de la OTAN. “La seguridad en el Ártico es un asunto de toda la OTAN. Por eso es bueno y natural que también sea discutida entre el secretario general de la Alianza y el presidente de Estados Unidos. El Reino de Dinamarca ha trabajado durante mucho tiempo para que la OTAN aumente su compromiso en el Ártico”, dijo el Gobierno danés en un comunicado sobre el acuerdo. Desde Bruselas, Frederiksen ha adelantado que Dinamarca ha pedido a la Alianza que “esté más presente en la zona ártica” y de una forma más constante. “Necesitamos una presencia permanente de la OTAN en la región ártica, incluida Groenlandia”, ha subrayado, indicando que hay un amplio consenso en la UE en esta materia, extremo que ninguno de sus colegas ha negado. Macron ha adelantado ya la disposición de Francia a contribuir a cualquier esfuerzo en este sentido, mientras que Merz ha insistido que también la “parte europea” de la OTAN tiene que hacer más para “poder defenderse por sí sola”.

Dinamarca quiere además seguir manteniendo un diálogo “constructivo” con sus aliados sobre cómo reforzar la seguridad en el Ártico, incluido el sistema de defensa antimisiles Golden Dome, “partiendo de que transcurra con respeto por nuestra integridad territorial”, añadió la primera ministra danesa.
En el mismo sentido se pronunció Rutte en una entrevista con la cadena estadounidense Fox News. El secretario general de la OTAN aseguró que la soberanía danesa de Groenlandia “no fue abordada” durante su encuentro de este miércoles en Davos con Trump. “Ese tema no se planteó en mis conversaciones con el presidente”, señaló al ser preguntado sobre si Groenlandia permanecería bajo soberanía de Dinamarca.
Rutte declaró: “[Trump] está muy centrado en lo que debemos hacer para asegurarnos de proteger esa enorme región del Ártico, donde se están produciendo cambios actualmente y donde China y Rusia son cada vez más activos”.
Trump había anunciado la víspera en el Foro Económico Mundial un acuerdo con la OTAN sobre la isla ártica “realmente fantástico”: “Tenemos todo lo que queríamos”, dijo. En declaraciones a los periodistas antes de abandonar el Centro de Congresos de Davos, el mandatario aseguró que se trata de “un acuerdo para la seguridad nacional e internacional” y “a largo plazo”.
Según el mandatario estadounidense, el texto de este acuerdo será hecho público pronto, puesto que todavía se está trabajando en los detalles, aunque agregó que está en una fase avanzada.
(fuente:https://elpais.com/)