El Presidente encabezó en Ezeiza el lanzamiento de un proyecto que multiplica artículos, endurece penas y crea nuevos delitos. Patricia Bullrich defiende “tolerancia cero”, mientras crece el ruido político por la presencia de José Luis Espert, señalado por sus presuntos vínculos con Fred Machado.
Bullrich abre el acto con una definición política y punitivista: “un sistema penal tiene que poder imputar a quienes delinquen, castigarlos con penas severas, condenarlos de forma ágil y asegurarse de que esas condenas se cumplan”. Sostiene que “es un Código de tolerancia cero” y enumera ejes: agravamiento de penas para homicidio simple “de 10 a 30 años”, nuevas figuras de homicidio agravado que incluyen a “maestros, los niños, los docentes y las personas mayores”, y perpetua para homicidios cometidos por barras en eventos masivos.
La funcionaria pone el foco en la portación: “si salís a la calle con un arma y no tenés permiso, ¿para qué salís? Salen para delinquir, para matar”. Anticipa que “la sola portación va a tener una pena no excarcelable y si tiene antecedentes, va a ser un agravante. También la portación de armas blancas”. Plantea además una protección reforzada para las fuerzas: el texto incorpora “cumplimiento del deber” y “legítima defensa” específicos para evitar que policías “terminen siendo victimarios cuando son aquellos que la Nación le ha dado sus armas”.
En la misma línea, Bullrich apunta contra los delitos contra la propiedad: “el hurto en este país es una vergüenza” y advierte que habrá penas de hasta tres años. “Ahora robás y vas preso”, agrega, con la promesa de que “no van a entrar y salir”. El Gobierno asegura que el 82% de los delitos implicará prisión efectiva, mientras que los menores de tres años admitirán salidas alternativas.