Sobre el pedido de contadores en contra de un sistema que obliga a los bancos a descontar el tributo por anticipado cada vez que hay un movimiento en cuentas bancarias, empresas y bancos solapan sus propias quejan contra el gravamen. El gobierno logra poner en agenda la presión fiscal provincial.
Un posteo que generó expectativas
El 24 de enero, el economista Darío Epstein, había posteado en redes sociales que “llegó la hora de sacar el SIRCREB” lo que fue retomado por el presidente de Diputados, Martín Menem con el comentario “llegó la hora”. Ambos se refieren al Sistema de Recaudación y Control de Acreditaciones Bancarias. Se trata de un mecanismo acordado entre las provincias que le ordena a los bancos cobrar anticipos de Ingresos Brutos cada vez que se hace un movimiento en una cuenta bancaria. El mecanismo genera así saldos a favor de los contribuyentes que nunca se recuperan. Y no solo eso: si una empresa de Morón, por ejemplo, le vende algo a un cliente en Jujuy, ambas jurisdicciones le van a “soplar” una parte de Ingresos Brutos por más que la empresa esté radicada en otra provincia. El sistema además genera enormes costos burocráticos a las empresas que todos los meses tienen que hacer cálculos de Ingresos Brutos para varias jurisdicciones aunque estén radicadas en una sola. El posteo de Menem hizo pensar que el Gobierno está trabajando en algún mecanismo para eliminar el SIRCREB o ponerle algún límite.
Reclamos solapados
A su vez, una reciente decisión del gobierno de Santa Fe de incrementar la alícuota de Ingresos Brutos a las plataformas digitales despertó también una ola de quejas, en principio desde la empresa Mercado Libre, de Marcos Galperin, de reconocido apoyo al gobierno libertario. De un pedido de eliminación del SIRCREB se derivó a un cuestionamiento total del principal impuesto provincial. Al respecto, el Grupo de los 6, que incluye a la Unión Industrial Argentina (UIA), la Sociedad Rural (SRA), la Bolsa de Comercio, la Cámara de Comercio (CAC), Confederaciones Rurales (CRA) y Adeba (bancos argentinos), pidió a las provincias y municipios que “acompañen la agenda de competitividad de las empresas argentinas” mediante la baja de la carga tributaria en las provincias, a través del cobro de ingresos brutos, y la revisión de las “tasas municipales que se han convertido en un método de financiamiento local antes que en una contraprestación efectiva”.
Caputo contra gobernadores e intendentes
Un estudio de la Fundación Observatorio Pyme determinó que el Impuesto a los Ingresos Brutos y las tasas municipales representan el 9% de la estructura de costos de las empresas industriales. Tal magnitud las saca de juego frente a la importación, en la medida en que el proceso económico lleva a un retraso del tipo de cambio. Suben los costos tributarios en dólares.
Es por ello que desde el Ministerio de Economía se mantiene un persistente reclamo a las provincias y municipios para que rebajen la presión fiscal sobre las empresas. Ya ha presentado un reclamo ante la Corte Suprema en contra del municipio de Lomas de Zamora contra la denominada Tasa Vial, que es un impuesto comunal a la venta de combustibles.
Qué diferencia hay entre Ingresos Brutos e IVA
Aunque ambos tienen que ver con la facturación, son distintos. Ingresos Brutos es un verdadero tributo a la facturación en “cascada”. Suponiendo que una determinada actividad productiva esté alcanzada con un 3%, en cada tramo de la cadena de valor, se cobra 3%. Cuanto más larga sea la cadena de una actividad, más impuesto se cobra y lo termina pagando el consumidor final.
El IVA en realidad, como lo dice su nombre, es un tributo que se cobra al “valor que agrega” cada factor de la cadena. Una empresa le cobra a su cliente consumidor final el 21% y con ello genera un crédito a su favor. Cuando le compra a su proveedor paga 21%, es decir, genera un débito. Solo abonará el diferencial entre crédito y débito.
(fuente: https://www.ambito.com/)