Aunque se espera que desde el segundo semestre de este año el Gobierno vaya abandonando la prolijidad en el manejo de las cuentas públicas que caracterizó a las primera mitad del año, en julio el ministro de Economía, Martín Guzmán, logró mantener a raya el gasto, subir ingresos y con ello reducir el déficit fiscal primario en 32% real con relación al saldo que tuvo la Administración Nacional en 2020. Si bien es un dato que muestra un buen manejo de las cuentas, cabe recordar que en junio la reducción del quebranto había sido del 64%, es decir el doble.
En julio, en tanto, los ingresos exhibieron una expansión real de 18,7% año contra año, destacándose el Aporte Solidario y Extraordinario de $144.402 millones y el salto en los Derechos de Exportación del 97,9%.
Por su lado, los gastos primarios se contrajeron 7,3% debido mayormente a las variaciones negativas en las jubilaciones y pensiones (9,6%) y los salarios públicos (5%). En cambio, se registraron subas importantes en los gastos de capital (92,1%) y en los subsidios energéticos (43,9%).
La OPC destacó el nivel de gasto en programas sociales “cayó en términos reales respecto al año pasado, pero fue 3 veces mayor al compararse respecto de igual período de 2019”.
Con respecto al inicio del año, el presupuesto aumentó en $273.326 millones, cuyo destino prioritario fueron los programas sociales como el REPRO II, PROGRESAR y PAMI y la adquisición y servicio de logística y distribución de las vacunas contra el COVID-19.
Fuente: Ámbito