La UIA y los empresarios pymes coincidieron en reclamar al Gobierno medidas urgentes para evitar que el ajuste fiscal y la apertura económica profundicen la recesión en la industria y en el mercado interno.
El discurso presidencial en torno al Presupuesto 2026 generó señales encontradas en el sector productivo. Si bien la Unión Industrial Argentina (UIA) valoró la reducción del déficit y la promesa de estabilidad macroeconómica, remarcó que el equilibrio fiscal por sí solo no alcanza para sostener a la industria nacional.
El titular de la UIA, Martín Rappallini, alertó que una apertura acelerada de la economía, sin reformas que reduzcan el llamado “costo argentino”, podría poner en riesgo al entramado productivo local. Entre los puntos reclamados mencionó modernización laboral, menor presión tributaria, infraestructura, financiamiento accesible y capacitación de calidad. “No se trata solo de ordenar las cuentas, sino de garantizar igualdad de condiciones frente a la competencia externa”, señaló.
Desde el sector pyme, el tono fue más crítico. Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), sostuvo que el plan económico “no tiene como ingrediente la industria, las exportaciones ni el mercado interno” y pidió un diálogo real con los empresarios para dar sustentabilidad a la producción. “Valoramos el objetivo del superávit, pero hay errores que no son negociables: la industria es la generadora de riqueza y debe ser parte de la transformación”, afirmó.
Un informe de coyuntura elaborado por el IPA mostró que, si bien la actividad económica creció en términos interanuales, el repunte responde más a un rebote estadístico que a una reactivación genuina. El consumo interno sigue débil, la producción industrial no alcanza los niveles previos a la crisis y las pymes enfrentan graves problemas de financiamiento.
La advertencia es clara: sin medidas específicas para apuntalar la economía real, el plan oficial corre el riesgo de reducir la industria argentina a un rol marginal en medio de la recesión.