Por Luis Angel Cerrudo –
Cuenta nuestro historiador que un frío día de junio don Tomás de Rocamora, luego da largas jornadas de limpeza y demarcación, convocó a los pobladores que vivían en los alrededores del paraje del Arroyo de la China y en un acto protocolar y solemne, al estilo español, fundó ciudad en este preciso lugar y diseñó manzanas y distribuyó solares y la nombró Concepción del Uruguay y la echó a andar, aquí, ese día de junio, a la vera del río de los pájaros junto al centenar de familias…
Fue don Tomás de Rocamora, fundador de pueblos, quien hizo elegir autoridad. Comunicó al Virrey que Don Juan del Mármol sería Alcalde acompañado por 11 vecinos que formarían el primer cabildo, lo que fue aprobado por resolución del Virrey Vértiz junto con el nombre de la nueva villa.
¨el nuevo pueblo del Arroyo de la China que deberá titularse la Concepción del Uruguay…¨
La primera discusión fue zanjada. La Inmaculada fue la elegida por sobre algunas preferencias a San Sebatián…
Y cuenta el historiador, el nuestro, don Oscar Urquiza Almandoz, a lo largo de las páginas que nos relatan, que a poco de andar el caserío se organizó a la usanza de la época y que sus autoridades, tiempo después, se vieron sorprendidas por una circular que les informaba que días atrás en ese mes de mayo del año 10 se había formado nuevo gobierno, gobierno criollo. Ese 8 de junio los vecinos integrantes del cabildo uruguayense contestaron que se sumaban a la nueva página que la historia comenzaba a escribir y convocaban a cabildo abierto para el dia 30 para elegir nuestro representante en el que se llamaría primer gobierno patrio.
Tiempos agitados viviría nuestra comarca por varios años en frontera con las fuerzas virreynales…
La presencia de Bartolomé Zapata recuperando la Villa de la ocupación española…
La estadía de Belgrano, recorriendo las polvorientas calles de 1811 aun sin bandera
El heroico combate naval del Arroyo de la China en 1814, ahí nomás, en el puerto viejo.
Bravos tiempos esos…tiempos de gesta… tiempo de decisiones
Lo tuvimos presente a Jose Gervasio Artigas, cuando fuimos parte de la Liga de los Pueblos Libres durante cinco años. El demócrata federalista, caudillo que izó la bandera que nos fue legada… esa bandera que identifica nuestra Entre Ríos con la banda roja cruzando la azul y blanca… bandera que rememora el rechazo a los proyectos monárquicos y centralistas. Bandera que enarbola las ideas republicanas, federales, representativas e igualitarias que asumimos como propias.
Bandera que nos recuerda el Congreso de Oriente, esa asamblea que desde esta villa ratificó nuestra voluntad de ser un pueblo independiente en 1815.
Tiempos de gesta… bravos tiempos de luchas y enfrentamientos…
Pancho Ramírez, nuestro caudillo, cruzando de costa a costa el territorio entrerriano con sus dragones para derrotar a quienes querían dominarnos, llevando el triunfo hasta la propia ciudad puerto luego de la Batalla de Cepeda. Pancho Ramírez, el Supremo Entrerriano victorioso. Pancho Ramírez, federalismo y República de Entre Ríos. Francisco Ramírez, la Delfina y su trágico final.
Y el tiempo histórico que no se detiene…
Justo J de Urquiza quebró el siglo y le dio su impronta. Más de una década en campañas militares sosteniendo el gobierno de la Confederación Argentina y el Pacto Federal lo convirtieron en jefe indiscutido y caudillo. Gobernador de Entre Ríos e intérprete de los nuevos tiempos hizo escuchar la voz entrerriana a lo largo de la nación que aún no lo era:
¨La hora de la Organización y del triunfo de la República acaba de sonar en el reloj del destino…¨ dijo desde este lugar y todo se modificó.
Campaña del ejército grande, Caseros, Protocolo de Palermo, reunión de gobernadores en San Nicolás de los Arroyos, Congreso Constituyente en Santa Fe… Urquiza y el pueblo entrerriano…
La heroica defensa de Concepción del Uruguay el 21 de noviembre de 1852 mostró un pueblo organizado junto a su Cte Ricardo Lopez Jordan. Hasta esta plaza llegaron quienes quisieron hacer fracasar desde Bs As la tarea organizadora…Esta misma plaza fue testigo de nuestro triunfo.
Y la Primera presidencia…Nuestra ciudad acompañó con su gente. Creció alrededor de esta plaza. Construyó la basílica, levantó la pirámide en homenaje al primer caudillo, tuvo teatro. Erigió este Colegio que recorrió con su fama todos los caminos argentinos como símbolo de la educación como progreso. Lo acompaño luego la Escuela Normal. Y trajo educadores y se fundaron instituciones… Embajadores, gobernadores, ministros plenipotenciarios, naturalistas, sabios, geógrafos nos visitaron… futuros presidentes aquí se educaron, nuevas generaciones accedieron a los saberes…
Con la Constitución provincial de 1860 la Villa que en 1826 había sido elevada al rango de ciudad, volvió a ser la capital de Entre Ríos. Reeditaba su condición ejercida entre 1814 y 1822. El Colegio fue la sede de la Asamblea Constituyente y del gobierno provincial. Desde aquí Urquiza siguió gobernando Entre Ríos, hasta la tragedia del 11 de abril de 1870, poco tiempo después que el presidente Sarmiento recorriera estas calles en febrero de ese año.
Tiempos de dolor, de lucha y luego de calma. Tiempo de asombro cuando la asamblea constituyente en 1883, en este mismo colegio y cuando Concepción del Uruguay llegaba a su centenario, decidiera arrebatarle su condición de ciudad capital y trasladarla hacia la otra costa…
Un final de siglo complejo dice nuestro historiador. Tiempos de repensar nuestro destino, un tiempo diferente donde nuestros bisabuelos criollos e inmigrantes debieron construir silenciosamente una nueva ciudad, alejada de la dinámica capitalina y de un progreso esperado que se escapaba lentamente en esas primeras décadas de un nuevo siglo.
Una comunidad que debió luchar contra el atraso, con aquello que pudo haber sido y no se concretó. Un pueblo al que le costó un buen tiempo encontrar un nuevo destino, su identidad. Con vecinos como José Benjamin Zubiaur que marcaron un camino: mujeres en las aulas, promoción de la educación física, fundador del Olimpismo… desde aquí la pasión deportiva uruguayense transitada por el futbol con Atletico y Gimnasia, el atletismo y el profe La Nasa o los impresionantes duelos de la Formula entrerriana con Bonelli y Vaccalluzzo… Con hombres como Mariano López, mujeres como Teresa Ratto, Celia Torra y tantos otros… Don Florencio, Juan, Maria, Mingo…esos que trabajaron dia a día para recomponer… Y la Biblioteca Popular, los Juegos Florales y nuestros artistas, pintores, escritores, músicos, actores…
Desde la frase “el colegio es mi heredero” resonando en las galerías de la histórica casa, una generación encontró la inspiración, y el destino educativo, a través de la fundación de universidades, fue el primer paso para romper con la medianía y el aislamiento. Las aulas debían ser el disparador para que la ciudad se sintiera nuevamente protagonista en la comarca entrerriana. Ya se habia logrado restituir el profesorado a la Escuela Normal. Ibamos por mas…
El Colegio generoso volvió a abrir sus puertas y fue albergue en sus primeros pasos de nuestras casas de altos estudios. Aquí se radicó la regional de la UTN. Acá se fundó la UCU desde la AELF, acá se creó la tan esperada universidad pública entrerriana, la UNER. Acá están sus rectorados, acá están sus aulas, acá están sus docentes… Y fue el Instituto Tobar García y en el nuevo siglo la Uader, sus facultades y el vicerrectorado en una voluntad educativa que nos llena de orgullo…
A pesar de la ignominiosa dictadura militar que nos llenó de oscuridad, de los chicos torturados y de los desaparecidos uruguayenses, del vaciamiento de nuestras instituciones y la complicidad de parte de su dirigencia, no bajamos los brazos.
Malvinas fue y nuestra generación, los hijos de esta ciudad, contribuyeron en esa guerra desigual y hoy los honramos como recordamos a los guerreros del siglo XIX.
Cuando llegamos al Bicentenario, la dictadura estaba en retirada y las elecciones a un paso.
La democracia volvió y los desafíos fueron muchos y nuevos. Había que reconstruir confianza, formas de participación, debate, espacio para las nuevas generaciones que asomaban a la vida pública y volver a pensar la ciudad que queríamos. Y los vimos a Alfonsin y Sanguinetti, el presidente uruguayo, en el balcón de este histórico Colegio sosteniendo el nuevo tiempo e invitándonos a soñar una patria grande mas allá de nuestras fronteras, esa que nos animamos a construir en la década pasada reafirmado naciones con decisión soberana.
Y seguimos…con avances y retrocesos, con esperanza, sin resignarnos…sorteando las crisis, con la memoria viva de los saqueos… con el renacer de la esperanza en una democracia participativa, con una sociedad empoderada.
Con la jura de la nueva Constitución de Entre Ríos en esta plaza como un reconocimiento a la Capital Histórica.
Con obras, con el puerto, con más escuelas, con la defensa Sur como realidad y la Defensa norte como anhelo. Con el Banco Pelay y la costanera en la Isla.
Con alegría, pero también con el dolor del Ni una menos desde la presencia en nuestros corazones de Micaela.
Concepcion del Uruguay es todo esto y mas. Historia, paisaje y rio. Educacion, cultura y voluntad de desarrollo
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Hoy nos reunimos aquí, en esta Plaza que rinde homenaje al Supremo Entrerriano, nuestro primer caudillo federal, para recordar… desde los primeros pobladores convocados por don Tomás de Rocamora en ese frío día de junio de 1783 en que fundó esta, nuestra ciudad, a todos los que a lo largo de este tiempo vital pusieron todo su esfuerzo, inteligencia y pasión para construirla, pensarla e imaginarla.
Nos reunimos para recordar a quienes no bajaron los brazos en la defensa de sus ideas, a quienes no cedieron en sus puestos de lucha para construir un nuevo país, a quienes desde cada lugar sumaron su esfuerzo para contarle a la historia que, a pesar de las dificultades, las distancias y las diferencias, hay cuestiones que nos unen, lazos que nos marcan la posibilidad de transitar un destino común. Que todos somos parte de esta comunidad, la comunidad uruguayense.
Es mentira… Es falso…No les crean a quienes dicen que debemos dejar el pasado atrás. A aquellos que dicen que sólo es un peso muerto que no nos deja volar y que lo que vale es el futuro que aún no es. Eso nos lleva indefectiblemente a caer en la superficialidad de una vida liquida que se nos termina escapando entre los dedos, sin forma, sin sustancia.
El pasado, nuestra historia, nos da identidad. Nos hace reconocernos en un relato de vida común, con aciertos y errores, con discusiones y acuerdos. Nos permite amar el lugar en que vivimos porque lo sentimos nuestro, es el barrio de nuestros padres, la casa que construyeron nuestros abuelos, la plaza en la que jugamos con nuestros hijos, el colegio, la escuela, el club, el vecino…Es todo aquello que nos permite vivir plenamente el presente e imaginar un futuro compartido.
El presente es el tiempo de hacer. Hoy es el momento en que tenemos la obligación solidaria de comprometernos con esta ciudad y sus vecinos. El Hoy es el momento de mirar a los ojos a quien tenemos al lado. Seres de carne y hueso que viven, sufren, disfrutan, trabajan, luchan, se manifiestan, protestan… que se inundan cuando el río transita nuestras calles sin pedir permiso…que viven nuestra ciudad, la hacen, la definen, la caminan… que están al lado nuestro aportando, criticando, sumando…
El hoy es el momento de entender que nadie se realiza solo, que nadie puede ser feliz y pleno cuando el que está a nuestro lado sufre, el que está a nuestro lado es marginado…
Hay, en esencia, un mandato que debemos cumplir. Y por eso nos reunimos en esta plaza que nos convoca. Para recordarlo y para recordarnos. Para reencontrarnos con nuestros hombres del pasado, con sus sueños y sus concreciones, trayéndolos hasta estos días, aquí, junto a nosotros. Invitándolos a que nos continúen acompañando en este sueño permanente que es construir todos los días nuestra historia.
Para decirles y decirnos que no perdemos la memoria, que no olvidamos, que buscamos en el pasado la reafirmación de nuestra identidad.
Que nacimos a la vera del río de los pájaros en el siglo XVIII…Que así como en el siglo XIX contribuimos en la construcción de una nueva nación federal y republicana, en el siglo XX nuestros abuelos, los hijos de la tierra y los inmigrantes, trabajaron para fortalecerla y llenarla de contenido.
Y porque en este siglo XXI estamos convencidos, creemos, que cada uno de nosotros debe hacer un gran esfuerzo para concretar esa ciudad anhelada que nos contenga e integre. Porque no podemos volver a vivir en una sociedad donde se genere mas desigualdad social, pobreza y exclusión. No podemos volver a esa realidad que fue y que insiste en asomarse por las grietas de la impostura.
Queremos una ciudad de pie, una ciudad reconocida y respetada.
Hay un NOSOTROS que está constituido por nuestra historia, atravesado por la memoria, con un rico pasado que nos motiva e identifica.
Desde esas marcas sociales e históricas específicas hoy decimos PRESENTE en este lugar, en este espacio simbólico, con los granaderos que lucharon por la independencia, con nuestros gurises y sus maestros, con los uruguayenses de pie dando testimonio…
La memoria histórica nos genera compromiso, nos obliga a dejar de ser meros espectadores y nos invita a ser los constructores de nuestro destino colectivo.
Los días por venir, las páginas a escribir, son nuestra responsabilidad ineludible.
(Discurso oficial pronunciado en ocasión de la celebración en Plaza Ramírez del 234 aniversario de la fundación de Concepcion del Uruguay, a la vera del rio de los pajaros en la mañana del 25 de junio de 2017 por el director del Palacio San José, Luis Angel Cerrudo)
