Mauricio Claver-Carone, operador clave de Trump, advirtió que mientras Argentina mantenga el swap con China, “no será libre”. La Casa Blanca y el Partido Republicano reaccionaron con furia al acuerdo. Acusan a Milei de doble discurso.
Mauricio Claver-Carone, exdirector del BID y figura clave en la política hemisférica de Donald Trump, encendió las alarmas en el Gobierno argentino al disparar contra la renovación del swap de monedas entre el Banco Central y el Banco Popular de China. “Mientras tenga ese swap, Argentina no es libre”, sentenció en una entrevista que hizo crujir los puentes entre Buenos Aires y Washington.
El acuerdo con China, por US$5.000 millones, fue renovado por la gestión de Javier Milei en medio de las negociaciones con el FMI, y ahora está en el centro de un cruce geopolítico que expone la fragilidad del discurso oficial. Mientras el Presidente insiste en una alineación incondicional con Estados Unidos e Israel, sectores duros del Partido Republicano le reclaman coherencia y señalan que los lazos financieros con Beijing socavan la “independencia económica” que el libertario dice defender.
Según Claver-Carone, el swap con China condicionó el diseño del nuevo préstamo por US$20.000 millones con el Fondo Monetario. “Si se hubiese cancelado antes, el programa podría haber sido más robusto”, señaló, apuntando a una contradicción que en Washington ya se volvió insostenible. También recordó que funcionarios clave del Partido Republicano, como Scott Bessent y el almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur, expresaron en las últimas semanas su rechazo al vínculo con China.
Desde Beijing, la embajada china no se quedó atrás: acusó a Estados Unidos de intentar “sabotear” un acuerdo que, para ellos, representa una herramienta de cooperación estratégica con América Latina. En cambio, para Washington, es un instrumento de presión política y financiera de Xi Jinping sobre el Cono Sur.
El fuego cruzado estalló justo cuando Milei intenta presentarse en escena internacional como un socio confiable de Occidente. Pero las cuentas no cierran: para cumplir con vencimientos inmediatos y evitar un salto cambiario, el Gobierno decidió renovar el swap, contradiciendo su prédica ideológica. Esa tensión ahora se hace pública y amenaza con desgastar aún más la posición externa del país.
“Queremos asegurarnos de que ningún acuerdo con el Fondo prolongue ese swap. Si hacemos eso, nos estamos pegando un tiro en el pie”, advirtió Claver-Carone, con tono de ultimátum. La frase resume el nuevo dilema: o la lealtad con el Norte o la dependencia con el Este. En el medio, un país endeudado, fragmentado y presionado desde los dos extremos del tablero global.
(fuente: https://primereando.com.ar/)