Por Jorge Hector Bonvin (1) –
Frida Kahlo, fue una extraordinaria pintora mexicana, cuya vida estuvo marcada por el infortunio, ya que debido a un accidente en su juventud pasó gran parte de su vida postrada, habiendo sufrido 32 operaciones. Pese a ellos siempre se sobrepuso y fue autora de más de 150 cuadros en los que expone su sufrimiento, pero también deja en evidencia la potencia del arte popular mexicano. Expuso en Francia y uno de sus autorretratos, El Cuadro, fue la primera pintura de un artista mexicano en exponerse en el famoso museo francés de El Louvre, actualmente en el Centro Pompidou. Sin embargo todavía hoy se la sigue conociendo como la mujer de Diego Rivera.
Toda conquista que logró la mujer fue con mucho sacrificio, con enorme lucha y eso no podía ser una excepción cuando en nuestra ciudad se comenzó a nombrar las calles, las mujeres brillaban por su ausencia.
Recién en 1950 se le da nombre de mujer a una calle de la ciudad. En ese momento por la Ordenanza 1437 del 21 de octubre de ese año, sustituye el nombre de “Colón” por el de Eva Perón y en la misma ordenanza se sustituye el nombre de Vicente H. Montero por el de Juan Perón. Por supuesto que esta nomenclatura duró hasta 1955, cuando el golpe de la auto denominada Revolución Libertadora volvió las cosas atrás, recuperando esas calles sus nombres de orígenes.
Años después, el 20 de abril de 1977, otro gobierno de facto vuelve a cambiar el nombre de la calle que termina en Plaza Ramírez por el de “Sociedad Educacionista La Fraternidad”, con motivo de la celebración del centenario de esta institución.
Recién con la ordenanza del 28 de Marzo de 1984 durante la intendencia de Juan Carlos Godoy, primera después de recuperada la democracia, que esa calle vuelve a llamarse Eva Perón, entendiendo el Concejo Deliberante que “al margen de consideraciones legales, existe una legitimidad de fondo que avala la restitución de los nombres del General Juan Domingo Perón y de Eva Perón a las mencionadas calles, por cuanto ambos permanecen en la memoria del pueblo argentino, como dos luchadores de la causa nacional y popular que desbordan el marco partidario, para transformarse en patrimonio de todos los argentinos”
A partir de 1955 nuestra ciudad no tuvo un nombre de mujer en sus calles hasta el año 1967 fecha en que por ordenanza 2325 se le da el nombre de Celia Torrá a la calle 7 del Oeste Norte. Esta sería una constante en el futuro, salvo raras excepciones como el caso de Teresa Ratto, por ejemplo, los nombres de mujeres irían apareciendo pero todas en las calles de la periferia de la ciudad. Celia Torrá fue una destacada violinista, recibida en la Escuela Normal, que se perfeccionó en Buenos Aires y Europa donde obtuvo importantes premios en el Conservatorio Real de Bruselas y el de “Virtuoso del violín” de la Academia de Budapest.-
Debieron pasar 8 años para que se dictara la ordenanza 2676 que ponía el nombre de Teresa Ratto a la calle donde estaba la casa en que había vivido y que hasta entonces se llamaba Washington. Se homenajeaba así a una mujer que había luchado incansablemente por sus derechos, constituyéndose en la primera alumna del Colegio Nacional donde recibió el título de bachiller, para luego en Buenos Aires graduarse de médica, siendo la primera de Entre Ríos. Su vida fue muy breve, murió a los 29 años por una peritonitis.
Pasarán 9 años para que Eva Perón recupere su calle y un año después se homenajea a Esilda Tavella, recordada directora de la Escuela Normal durante el período 1957 a 1962, de gran formación que había completado en La Sorbona.
Un año después, con motivo de los 75 años de la Escuela de Educación Técnica Nº 2, se le da el nombre de quien fuera dueña del solar donde está construida, Ana Urquiza de Victorica a la calle 14 del Oeste Norte. Ana fue hija del General Urquiza, esposa del general Benjamín Victorica. Su apellido era Urquiza López Jordán, vaya que apellidos, ya que fue la única hija que el general tuvo con María de la Cruz López Jordán.
Finalizamos el siglo XX con solo ocho nombres porque a los mencionados se agregarán en 1991 Carme Uribe, docente y héroe en la invasión de Madariaga en los principios de nuestra patria. En 1994, la ciudad rinde homenaje a la conocida poetisa Alfonsina Storni y finalmente en 1998 se designa a la calle 26 del Oeste Sur con el nombre de una ilustre educadora y que fue rectora de la Escuela Normal en el periodo 1873 – 1899, Clementina C. de Alió.
En los primeros años de este siglo hubo solo dos denominaciones, por un lado se denomina Paseo la Delfina al paseo peatonal de la Defensa Sur, en reconocimiento a la generala del ejército de Ramírez a quien Lugones canta “Porque a su lado en grupo/ Va la Delfina, esa hermosa/Que en todas las correrías/ Junto a él peligra animosa”. El otro nombramiento es el de la hermana Eufrasia Iaconis, quien fuera fundadora de congregación “Hijas de María Auxiliadora”.
El 16 de julio de 2012 y en conmemoración del día de la mujer, son promulgadas 12 ordenanzas mencionando con nombre de mujeres a las calles de nuestra ciudad. Seis de estas mujeres son de nuestro medio y las restantes de distintos lugares del país, incluso del mundo.
De las lugareñas, la docente Diana Beatriz Almada, la política Rosa Alul de Eguillor, la poeta Ana Teresa Fabani, la escritora Lorenza Mallea, la educadora María Angélica Miró y Dina Nardone Irigoyen, desaparecida durante la dictadura mientras cursaba 5to. Año de Medicina.
Entre las figuras ajenas a nuestra a ciudad, se encuentran la escritora entrerriana María Esther De Miguel, Juana Azurduy que tanto luchó por nuestra patria en el norte del país, la Madre Teresa de Calcuta, la política socialista Alicia Moreau de Justo y la Madre de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, madre de desaparecido y también ella muerta en manos de la represión.
A partir de allí fueron honradas con esta distinción, en 2014, la maestra Claudia Salvarezza y la educadora y política Yorga Salomón en 2015. En ese mismo año se rinde homenaje a Paloma Efron, periodista nacida en Basavilbaso pero de gran trayectoria en Buenos Aires con el seudónimo de Blackie y Cecilia Grierson, la primera médica argentina y que ayudó mucho a nuestra convecina Teresa Ratto cuando ella ingresó a la Universidad para hacer su carrera de medicina. Finalmente en 2017 se le puso a la calle 31 del Oeste Norte el nombre de la abogada Silvia Castro de Paolazzi, docente de UNER y que se desempeñara como Secretaria de Gobierno y Acción Social de la intendencia durante el período 1983 -1987.-
Es posible que se pueda argumentar que la poca cantidad de calles que llevan el nombre de una mujer se deba a que en el siglo pasado no tenían ninguna participación política y estaban relegadas a sus hogares, dándole la razón a John Lennon “le decimos que el hogar es el único sitio donde debe estar/ y después nos quejamos de que es poco sociable para ser nuestra amiga”
Es hora de que vayamos acordando con el socialista francés Charles Fourier que “Se ha observado que el grado de civilización que las diferentes sociedades han alcanzado siempre ha sido proporcional al grado de independencia del que han gozado en ella las mujeres”. Pero apurémonos, Fourier dijo esto hace más de doscientos años.
*Poema de Mario Benedetti
(1) Jorge Hector Bonvín es el autor del libro “Calles con Historia” que editara la Municipalidad de Concepción del Uruguay en mayo de 2019
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 16/6/2020