Con subas ya confirmadas en colectivos, subte, alquileres, medicina prepaga y servicios de telecomunicaciones, febrero arranca con una nueva ronda de ajustes en servicios esenciales. Las actualizaciones llegan antes de conocerse el dato oficial de inflación de enero y consolidan un esquema de incrementos mensuales que impacta de lleno en los ingresos.
Los alquileres volvieron a mostrar incrementos significativos, con un impacto desigual según el tipo de contrato. Aquellos que aún se rigen por la derogada Ley de Alquileres tuvieron un ajuste anual del 34,6% según el Índice de Contratos de Locación. En los contratos firmados tras el DNU, los aumentos trimestrales, cuatrimestrales o semestrales oscilaron entre el 6% y casi el 13%, lo que llevó los valores mensuales por encima de los $540.000 en muchos casos.
La medicina prepaga aplicó en febrero una suba de hasta 2,8% en las cuotas, que también alcanzó a los copagos. Las empresas informaron los nuevos valores a sus afiliados y el ajuste se sumó a una seguidilla de incrementos mensuales que, en los últimos dos años, reconfiguró el acceso al sistema privado de salud para amplios sectores de la clase media.
A estos aumentos se agregaron los de cable, internet y telefonía, con subas de entre 2,8% y 3,5%, y la puesta en marcha del nuevo Registro de Subsidios Energéticos Focalizados para gas y electricidad. El esquema buscó suavizar los picos estacionales, aunque dejó abierta la incógnita sobre el impacto final en las facturas. Así, febrero comenzó con un nuevo ajuste generalizado que volvió a tensionar el consumo y el poder adquisitivo, en un escenario donde la desaceleración inflacionaria todavía no se tradujo en alivio cotidiano.