Por: Susy Quinteros –
La vigorexia, distrofia muscular o complejo de Adonis, es un trastorno o desorden emocional en el que las personas se obsesionan por su estado físico hasta llegar a estados patológicos. Tienen una visión distorsionada de ellos mismos y se ven débiles y poco desarrollados muscularmente. Esta percepción los lleva a realizar una actividad física constante y compulsiva sin importar las consecuencias. Por este motivo abandonan las relaciones sociales y descuidan otros aspectos de su vida, dedicando todo su tiempo al entrenamiento. Afecta tanto a mujeres como a hombres. La comunidad médica internacional no la reconoce como enfermedad. Se observa mayoritariamente entre los 18 y los 45 años. El físico culturismo es uno de los deportes que está comúnmente relacionado con este tipo de trastornos. Con frecuencia la vigorexia se asocia al consumo de complejos proteicos y de anabolizantes y a los trastornos alimenticios.
Las causas de esa obsesión por el aspecto físico pueden estar referidas a problemas fisiológicos, o emocionales, generalmente relacionados con el entorno familiar y social del afectado.
Cuando una persona sufre la necesidad compulsiva de tener un cuerpo musculado y desarrolla una visión distorsionada de la misma, viéndose poco definidos a pesar de haber adquirido una importante musculatura, padece vigorexia. El ejercicio físico se convierte en el centro de su vida y pueden llegar a dedicarle más de siete horas al día en forma exclusiva. La obsesión por el cuerpo los lleva a contemplarse en los espejos constantemente y a pesarse varias veces al día. Si no realizan la actividad física diaria fijada, o algún motivo altera esa rutina, sienten ansiedad, frustración y culpa. Lo que puede comenzar con una simple idea de subir de peso puede convertirse en un problema muy dañino. Al igual que en el problema inverso de la anorexia, en donde el objetivo es la delgadez, ven sus cuerpos imperfectos y por lo tanto no quieren exponerse al juicio de los demás. Las manifestaciones que la detectan son:
Extrema actividad deportiva en el gimnasio. Alimentación exagerada para subir de peso y aun así se ven delgados en los espejos. Saltear las comidas con familiares y amigos porque quieren tener el control total de lo que comen. Por otro lado los factores socioculturales como el culto al cuerpo y los modernos cánones de belleza que impulsan los medios, inciden negativamente sobre todo en las mentes de los jóvenes.
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