Por Susy Quinteros –
Esta dualidad, sigue siendo la idealización de un espacio cultural que contiene todas las fantasías. El mito de un interior lejano encierra un problema antiguo. A nadie se le pasa por alto que libradas a su suerte, las diferencias van perdiendo ritmo en la llanura y llega exangüe a los confines del territorio que se mueve hoy con otros tiempos y otras realidades. Alberdi y Sarmiento advirtieron el conflicto y adquirió sus tonos más oscuros en los textos de Ezequiel Martínez Estrada hace más de sesenta años.
Hablar del interior o del resto del país para referirse a las provincias supone una simplificación que acepta la existencia de un centro a partir del cual todo lo demás es periferia, resto o suplemento. ¿Qué representa en el imaginario nacional la ciudad de Buenos Aires? En primer es lugar la idealización de un espacio cultural que cumple con todas las expectativas en materia de espectáculos, salas, museos, muestras, cursos, talleres, música, y publicaciones. Una variedad inagotable, abrumadora incluso para los más ávidos consumidores.
Esto es imposible de igualar en las provincias Es falso seguir argumentando que más allá de Buenos Aires reina el desierto. Por fortuna, desde hace tiempo, con muchísimo esfuerzo y de manera sostenida, muchos fenómenos culturales dejaron de tener a la capital como horizonte y se dedicaron a producir circuitos propios de difusión.
Si bien es cierto que la concentración cultural es un fenómeno de todas las grandes ciudades del mundo, estos datos nos hablan de cuáles son las condiciones del
capital cultural de una sociedad. Las expresiones artísticas culturales del interior, no se agotan en las 906 fiestas populares ni en los 1.759 festivales. No hay duda de la importancia de los responsables de lograr un equilibrio cultural nacional a través de una política global para acrecentar de manera equitativa esas riquezas y su puesta en valor.
Actualmente la producción artística y cultural aumenta cada vez más en el interior de nuestro país. Cine en Santa Fe y San Luis; teatro en Formosa y Necochea; poesía en Jujuy; artes plásticas en Rosario y una gran movida en la ciudad de La Plata y mucho más. Cada provincia gira sobre sus propios ejes televisivos, radiales, publicaciones y la cercanía de Internet. Por otra parte, es verdad que “el gran salto” es necesario darlo en la Capital Federal: exponer en Buenos Aires, tocar en Buenos Aires, publicar en Buenos Ares, pero es en nuestros propios territorios en donde hoy se rescatan y salen a la luz las riquezas culturales propias que tenemos que difundir y sentir porque forman parte de nuestra identidad. A esa necesidad apuestan los escenarios y los medios de comunicación provinciales, alentando sistemáticamente las producciones locales. Alejemos mitos negativos y seamos embajadores culturales de nuestras realidades a pesar del centralismo y las falsas opciones. Hoy, el mundo empequeñeció gracias a Internet y todo llega a todos, tenemos entonces a nuestro alcance un instrumento maravilloso que borra fronteras y ensancha las posibilidades artísticas de los creadores en todos los órdenes.