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ANA TERESA FABANI, POETA EN LA NIEBLA: SIN LUGAR EN EL PARNASO DE LA PLAZA COLUMNA Y SIN PLACA EN EL CEMENTERIO LOCAL

– por Ana María González   –       

El 6 de marzo la poeta Ana Teresa Fabani (n.1922 y m. 1949 en Concepción del Uruguay) cumpliría 101 años. En su corta vida, 27 años, entre la niebla que significó atravesar sin esperanzas la tuberculosis, logró escribir un poemario “ Nada tiene nombre” y una novela corta “Mi hogar de niebla”. Pese a su juventud pudo incorporarse en el ruedo literario de entonces y deslumbrar a sus contemporáneos neorrománticos por la fineza de su poesía y por su extraordinaria belleza. Muchas autoras rescatan su obra, algunas de nuestra ciudad ya desaparecidas como Domitila Papetti o Beba Galotto, otras contemporáneas como  Stella Maris Ponce (Concordia) Agustina Uzin Olleros (Paraná), Laura Erpen (C. del U) y la reconocida Selva Almada (Villa Elisa). Hablaron y siguen hablando de ella pero la penumbra que atravesó su vida no la abandona aunque se cumplan 101 años de su nacimiento y sea la poeta más emblemática de la ciudad ya que Teté, Ana Teresa o La Fabani, no ocupa un lugar en el Parnaso de la plaza Columna, donde no existen poetas mujeres, ni tiene una placa identificatoria suya ni una referencia a su labor literaria en el panteón familiar del cementerio local.

Pensé en ella cuando mi padre estuvo internado, todas las clínicas son como dijo Ana Teresa, hogares de niebla donde las camas, las paredes, guardan rastros de otros enfermos; donde el tiempo se mide por mejoras o mejor dicho desmejoras, se mira de reojo pasar la muerte cubierta o entre tules, tras los gritos ahogados de familiares. Se convive en los sanatorios con la indiferencia y la costumbre  de las enfermeras y médicos a la rutina del deterioro. También pensé en ella cuando Sofi, una compañera de mi hija Virk, atravesó el calvario de un cáncer juvenil del cual no escapó a pesar de su lucha. Muchos años la peleó, como Ana Teresa que diez años luchó o simplemente convivió con la tuberculosis. Las dos eran rubias y tenían ojos verdes. La volví a rememorar en épocas de pandemia, cuando el mal andaba en el aire y los de Concepción del Uruguay refugiábamos nuestros miedos por la costa del río,rozando “su espalda de oro” y viendo el vuelo despreocupado desus leves garzas.

Ana Teresa, había nacido en el seno de una familia acomodada, el molino harinero Fabani Hnos y Cía, que desde 1929 operaba en el puerto local  dio trascendencia y progreso a la ciudad. Se graduó como maestra en la Escuela Normal en 1939 . Inspirada en la obra de Rainer Maria Rilke, de Lope de Vega y de Garcilaso de la Vega, en 1943 realizó su primera publicación de poesía en la sección de literatura del diario local La calle. Luego se estableció en Buenos Aires, allí se puso en contacto con los círculos literarios del momento teniendo vínculos con Petit de Murat, Juan L. Ortiz, González Tuñón entre otros. Estos contactos, sus lecturas, más su descarnada experiencia con la enfermedad mortal hicieron de ella un poeta excepcional, capaz de escribir poéticamente el proceso físico y psicológico de su deterioro, según Uzín Olleros “artesana verbal de fugacidad profunda”.

La desaparecida escritora Domitila Papetti, describe a la autora como una adolescente de ojos verdes, pelo castaño rubio y largo, lánguida y etérea. Dice “Ana Teresa Fabani junto con Ana María Chouhy Aguirre y María Adela Agudo  conforman una trilogía dramática en cuanto a desaparición prematura dentro de la poesía del cuarenta, reconocida por su vertiente neorromántica y su herencia elegíaca. Generación querida, sembradora de melancolía y de hermosura.”  Para la recordada Beba Galotto “la enfermedad nunca doblegó su comportamiento social, su porte y su distinción siguieron siendo fascinantes”.Ella ha confesado a una amiga, en su coquetería, que su enfermedad  al menos le daría  la dicha de no verse envejecer. Su deslumbrante belleza movía a los vecinos de la ciudad a pasar por el frente de su casa sólo para verla en actitud contemplativa, con sus vestidos de encaje. En otra foto la Fabani se muestra moderna, cual actriz de Hollywood, fumando, siempre hermosa. Vivió junto a sus padres en la casona de frente a la plaza Ramírez que hoy es propiedad de la familia Bovino.

A los diecisiete años habían comenzado los síntomas de la peste de entonces: la tuberculosis. En la ilusa empresa de atenuar los efectos de la enfermedad o acaso vencerla, fue trasladada al Cerro de  Las Rosas Córdoba, lugar que parecía una cárcel o un fantasmagórico castillo gótico, pero su mal persistió.

Obras

Su único poemario es “Nada tiene nombre” (Botella de mar 1949 ), en sus versos se trasunta la tristeza, la larga agonía, la soledad del enfermo en lugares que son un reducto anticipado de la tumba, allí donde los familiares y amigos cada vez se hacen menos presentes, espacios  donde se cultiva el olvido.

Se publicó una novela póstuma corta, autobiográfica “Mi hogar de niebla” que cuenta su experiencia en la internación en  Ascochinga,  trabajo  que corregía cuando la salud se lo permitía y del cual temía se extermine como pasó con las escrituras de otra enferma poeta amiga suya, María Rosa.

Ana Teresa muere en Buenos Aires en 1949 y es trasladada a su ciudad natal.

Sus trabajos fueron difundidos principalmente en diarios La Calle, Clarín y La Nación.

El primer libro, el poemario, fue reeditado a cumplirse cincuenta años de su muerte por iniciativa de la escritora Marta Zamarripa en su ciclo de Homenajes cuando estuvo a cargo de la imprenta de la provincia de E. Ríos (1999).Dicha reedición incluye poemas éditos e inéditos de Ana Teresa Fabani, los poemas que le dedicaron Córdova Iturburu, Luis Alberto Ruiz, Juan L. Ortiz y Raúl González Tuñón, los textos de Leopoldo Bröll y José Portogalo, leídos en el homenaje que se rindió a la autora la Biblioteca Popular de Concepción del Uruguay.

En 2017, Eduner reedita Mi hogar de niebla y dice en su reseña “Allí incuba los matices de su universo literario, «pequeño mundo» donde descubre los tonos del silencio, la quietud, la soledad, el tiempo. La novela autobiográfica narra esa internación y, al enfrentar lo abominable, revela lo humano. Fugaz e intensa, sigue cautivándonos: los ojos de Teté siempre serán verdes”.

Sobre su obra:

Mucho se ha dicho, cito algunos comentarios ilustrativos.

Para Selva Almada la novela Mi hogar de niebla, es cruda y actual en el manejo del lenguaje, en el ritmo. A veces el texto asume la forma del terror se acentúa al momento de la observación a escondidas de un cadáver de una compañera de muerte reciente. Selva entiende el mensaje que la madurez de la muchacha ha comprendido desde el principio: que esos hospitales son “morideros de lujo en las sierras cordobesas obedecían más que a la posibilidad de recuperación, en un sitio donde el aire era privilegiado, a la fobia que provocaba la tuberculosis. Parecida a la de la lepra y la lógica de los leprosarios. Más romántica, el coágulo de sangre floreciendo discreto en los pañuelos blancos, menos grotesca que las llagas y la deformidad de la lepra, la tuberculosis también generaba un miedo atroz”.

Otra autora muy reconocida en la actualidad, la poeta Mariana Spada,  señala a Ana Teresa como su inspiradora, su acercamiento a la poesía fueron a través de una maestra de la escuela Normal que le hizo memorizar una poesía de ella. Afirma Mariana que fue algo fácil porque esos poemas “eran artefactos musicales”.

La profesora y escritora  Laura Erpen cultivó los poemas de Ana Teresa en las aulas secundarias y en el aire de jazmines del  Profesorado de Lengua y Literatura. A través de ella ha sido la Fabani, por generaciones una verdadera inspiradora.

Cuando leía su novela, en  prosa lírica, asocié el texto con fragmentos de Boquitas pintadas de Manuel Puig.  Teté vivió las mismas situaciones   que Juan Carlos el protagonista de Puig, solo que éste alternaba internación con una pensión en  Cosquín . Ambos personajes pierden la partida, la curación no llega. Ambos reconocen el latido de la sensualidad que persiste en una juventud limada por la enfermedad. Ambos,como otros enfermos, escriben para descargar el aliento vital que se emperra. Comparten la desolación de ver como la muerte va ganando día a día la batalla. La sangre y la peste en su maldito éxito, la soledad se agiganta como  el anticipo de la oscuridad.

 

Poemas:

Piso la noche y parto. No es olvido

este silencio que en la sien, partido,

queda detrás de mí, ni es alborada

que apenas toca el borde de la almohada.

No es tampoco la estrella que ha caído

ni es el pájaro alegre que, dormido,

deja en el aire un ángulo vacío.

Este silencio que quedó, tan mío,

es mi paso y mi voz. Y una serena

garza del río cruza leve, apenas,

la noche en donde parto y mi mirada.

Piso la noche y parto. Pero alada.

Y esto quizá ni es sueño ni sea nada.

II

Piso la tierra y parto. Me parece

que todo este camino fue antes tumba

y al pisarlo mi pie se desvanece.

Si en el aire me quedo se derrumba

desde el aire mi cuerpo, y es que acaso

haya una voz llamado al oír mi paso.

Acaso haya una mano, que, olvidada,

ha tirado del aire, y yo enredada

con el aire, en el aire me he caído.

Vuelvo a pisar la tierra. Ya ha nacido

una luz que me piensa, y se ha apagado

casi al nacer. Es eso inanimado

que, atrás de la razón, me desconcierta.

Piso la tierra. Ya la huella abierta

me persigue y me cansa, y sin embargo

debo seguir el pie que se hizo largo.

 

Canto al Uruguay (fragmento)

(…)

Yo estoy triste ¿Lo ves?
y a veces lloro;
pero vengo a mirar tu espalda
de oro en el ocaso lila
y vuelvo a ser
ese pájaro alegre
que era ayer.
Tú eres triste también.
Yo sé la hora
y el momento preciso
en que tú lloras:
cuando se calla el pájaro,
y el viento se detiene
en medio de las horas
para escuchar conmigo
tus lamentos.

(…)
Uruguay de las garzas
y la roja
flor que el ceibo a la tarde
en ti remoja
para morir en ti

ciega de noches.

 

La Niebla

La niebla se empecinó en su vida, se recuerda su cortejo entre la  niebla de Junio que la escritora Laura Erpen recrea esa imagen gélida de junio en un poema donde prefiere que el sol disipe la niebla y el que una noche de luna con estrellas le abra los brazos para que se entregue al amor con esperanza. La peste le quitó la luz, la salud pero no la palabra poética. Ana Teresa  sigue creyendo en la persistencia de la palabra. Las voces de otras poetas de distintas épocas no han alcanzado a disparla.

El cementerio de Concepción del Uruguay es una caja de sorpresas de una riqueza que los latrocinios han devaluado sin aniquilar. Aún así hay un concierto de monumentos y reconocimientos a quienes hicieron su siembra mientras estuvieron en el mundo de los vivos.

No obstante hay que adentrarse en una callejuela cercana al ingreso para ubicar el Panteón donde se encuentran los restos de Ana Teresa en un anonimato que duele, de los Almazora-Rivero. Allí ninguna placa identificatoria, ninguna referencia a la dulce escritora del dolor, a la dueña de una sensibilidad que arde como la fiebre que la envolvía en su mal.

En otro orden, hay un monumento que la recuerda en Concepción del Uruguay, en el bulevar Yrigoyen y Combatientes de Malvinas, obra del arquitecto Juan Carlos Rivero (1979).

También existe Calle Ana Teresa Fabani, es la  Nro 30 oeste Sur, por ordenanza del 2012.

En 2017 su imagen fue incluida en el Salón Mujeres Entrerrianas de la Casa de Gobierno de la Provincia de Entre Ríos.

En la Biblioteca Provincial de Entre Ríos, en Junio de 2013, se le realizó un homenaje con lectura de poesía, música en vivo, exposición de cuadros y una muestra bibliográfica,La actividad se enmarcó en el ciclo Nuestros Escritores, iniciado el año 2012 por el Ministerio de Cultura y Comunicación para difundir los valores literarios de la provincia.

Dice Selva Almada, en Ana Teresa Fabani, (octubre  de 2022) al cerrar su artículo publicado en Infobae: “Lo curioso es que la misma ciudad (Concepción del Uruguay) tiene en la Plaza Constitución el llamado Rincón de los poetas: los bustos de siete poetas entrerrianos, todos varones. Ni  Ana Teresa ni ninguna otra poeta tienen lugar en ese parnaso.”

Justamente desde el año pasado el Proyecto Galería de poetas entrerrianas que promueven Marina Delorenzi y Paula Ciancio ha propuesto a Ana Teresa entre las autoras que debieran visibilizarse en la mencionada plaza de los poetas de nuestra ciudad. Este proyecto ha circulado  en espacios oficiales, en Uader , sindicatos, agrupaciones feministas; cuenta con avales suficientes pero no ha logrado saltar el cerco que el patriarcado históricamente ha construido a las poetisas o mejor sin sufijo: poetas.

Quizás este año  el sol disipe la niebla y podamos ver un homenaje en un lugar de vida y  también en el de descanso. Hay esperanzas de que la niebla como excusa natural del invierno, no le gane al sol.

 

Bibliografía 

 

Uzin Olleros Angelina, Ana teresa Fabani, artesana de la fugacidad profunda, disponible en https://www.eldiario.com.ar/163750-ana-teresa-fabani-artesana-verbal-de-fugacidad-profunda/

Civetta m . y Ratto c. Ana Teresa Fabani, disponible en Concepcion historia y turismo.com Civetta m. y Ratto – pag 9

Almada Selva, Sus libros casi se pierden para siempre y ahora hay una calle con su nombre, disponible en www.infobae.com/leamos/2022/10/30/la-encerraron-por-tuberculosa-sus-libros-casi-se-pierden-para-siempre-

Calles con historia disponible en https://lacalle.com.ar/calles-con-historia-114/

Rousseaux Andrés, Historia del puerto de Concepción del Uruguay, Tomo II, Artes Gráficas Yusti, 2001

Zaidenwerg Ezequiel.El deseo y lo deseado. Una conversación con Mariana Spada de  | Entrevistasdisponible en https://periodicodepoesia.unam.mx/texto/el-deseo-y-lo-deseado-una-conversacion-con-mariana-spada/

Ponce Stella Maris, Ana Teresa Fabani, disponible en https://www.autoresdeconcordia.com.ar/autores/82/perfilhttps:

Ana Teresa Fabani sera homenajeada en el ciclo Homenaje a nuestros escritores. Disponible en //noticias.entrerios.gov.ar/notas/ana-teresa-fabani-

 

Panteón familiar Almazora -Rivero, cementerio Cdel Uruguay, foto de Ana María González.

 

 

Sobre la autora:

Ana María González, (gonzalezpontelli@gmail.com). n. en Concepcion del uruguay en 1964. Cursó la primaria en la Esc. 63, hoy 92, la secundaria en el Instituto Sagrado Corazón y egresó como Profesora de Lengua y Literatura del Profesorado Mariano Moreno.

Se ha postitulado en Gestión y práctica docente, Cultura y civilización italiana, Escrituras y creatividad humanas, Pedagogía de la lectura.

Ha publicado dos antologías poéticas: Palabras al vuelo y Bien pudiera ser (coautora, compilación), sus obras integran numerosas antologías de nuestro país de Italia, España y Chile.

Ha sido ganadora del Certamen Internacional de Poesía Nósside 2010 (Italia), Ganadora Absoluta del Certamen Internacional de Poesía Nósside 2018.

Ganadora del Premio Entre Orillas edición 2021.

Ganadora del Premio Provincial Juan L Ortiz, edición 2022.

Mención en el Certamen provincial de poesía Luz de Provincia, Autores de Concordia, 2022

Regularmente publica reseñas en Revista La Ciudad de C. del Uruguay.

Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 2/3/2023

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