OBSERVACIONES DE CAMINANTE…
Por Rodolfo Oscar Negri –
Este título nos adelanta el sentido de la nota y sobre el mismo quisimos interiorizarnos recabando información con la Directora del Cementerio Municipal de la ciudad. la Arquitecta Ana María Almeida que, con la mejor disposición y amabilidad se prestó al diálogo.
El tema refiere a la situación de un servicio público que encierra algo más que solo eso y se fundamenta en cambios culturales y sociales, a los cuales la gestión del municipio no es indiferente y al cual da respuesta. Así, Ana Almeida bajo su profesionalismo y especialización ha tomado la tarea de poner en práctica esta necesidad y nos relata antecedentes y actualidad.
Pero vamos por parte.
Ana María Almeida es una joven y emprendedora arquitecta uruguayense egresada de la UNL y profesora universitaria UCU, que tiene una activa participación en la docencia universitaria desde al año 1990 a la fecha en la UCU carrera de Arquitectura y en la UTN en Ingeniería Civil.
También viene llevando a cabo tareas de extensión universitaria e investigación con preparación relacionada a la Preservación del Patrimonio Cultural.
Por otro lado, y relacionado puntualmente con el punto anterior, fue designada por la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos, como subdelegada de la provincia de Entre Ríos
1 – ¿Cómo cambian las costumbres funerarias y bajo que parámetros culturales?
Actualmente las prácticas relacionadas con la muerte comienzan a sufrir cuestionamientos, nos referimos específicamente a la preparación del fallecido, las ceremonias, la inhumación y un lugar físico donde los deudos puedan ir periódicamente a relacionarse con el difunto. Ya no hay una necesidad imperiosa de marcar un territorio, la parcela, la práctica decimonónica de los magníficos panteones, pues la relación con lo físico es menos importante y se hace más hincapié en lo espiritual —se honra más al ser querido con los recuerdos y los sentimientos y ya no con estatuas y flores.
2 – ¿Estamos entonces ante la desaparición de los cementerio tal como hoy los conocemos? ¿O se va perfilando un cambio de prácticas pero manteniendo las ceremonias vigentes?
Es un cambio de conductas, de costumbres sin perder las ceremonias que hasta hoy practicamos, aun con sus adaptaciones según la época. El crecimiento de las cremaciones como práctica social es entendido de esta manera: «Con la cremación se iguala todo”. Pues dentro del cementerio la diferenciación es evidente puede pensarse entonces que la cremación posibilita la igualdad de las clases sociales; incluso este deseo es manifestado por las personas antes de su fallecimiento, dejando este mandato a sus familiares y amigos sin distinción.
Paulatinamente va cambiando la necesidad de retornar a ese “sacro lugar” para lograr cierta cercanía con la persona fallecida, “contemplar su sitio de descanso”. Hoy hay una mezcla de cosmovisiones que ya no tiene que ver con un espacio físico determinado.
3 – ¿Y desde que época podemos hablar de este cambio?
El primer crematorio se instala en el Cementerio de La Chacarita en 1903, de hecho tiene declaratoria de Monumento Histórico Nacional. Pero la cremación se hizo profusa en Argentina a partir de 1980 y se instaló como una opción más cuando una persona fallece. En Europa se viene realizando con anterioridad y tal vez responde quizás a la carencia de espacios físicos y a cierto abandono de los cementerios o a nuevas lógicas culturales, como en su momento fueron los cementerios jardín tan vigentes hoy y antes el panteón familiar. Esta opción va de la mano de una necesidad muy personal que no está ligada a una religión, sino que es una decisión que puede coincidir o no con la religión que se practica, y empieza por el velatorio, también puesto en cuestión por estos tiempos, ya que no es raro escuchar, “Yo no quiero que me velen ni nada”. Esto genera cierta confusión, aclaremos que “velar” significa esperar, que esta costumbre es tan antigua como la humanidad con su diferente creencia pero para las costumbres judeocristianas el velar al fallecido es parte del ritual de la partida, por lo cual es importante diferenciar el velar con la ceremonia del velatorio en sí, a mi criterio este debe existir en la intimidad, lo que la persona o familia puede elegir es no tener una ceremonia; en tiempo de pandemia y la obligación de respetar las normas sanitarias nos han privado de este acto.
4 – ¿La práctica de la cremación va creciendo en la sociedad?
La opción de cremar los cuerpos es una práctica que va exponencialmente creciendo, hoy el 25% fallecidos son cremados. Nuestro cementerio municipal carece de un crematorio, pero desde marzo del 2020 una empresa funeraria privada instaló uno; con anterioridad los cuerpos eran trasladados a Gualeguaychú para ello.
Lo que parece paradójico, es la carencia de un cinerario en el cual depositar las cenizas, el único que existe como tal se encuentra en el interior de la Basílica pero si quien fallece o las familias no profesan la religión católica no tienen un lugar para depositar las cenizas.
5 – ¿En tus investigaciones del cementerio, has podido hallar antecedentes de este tema?
Indagando en los archivos de legajos de obras públicas encontré un borrador para la creación de un crematorio, también una nota enviada en fecha 17 de marzo de 1983 y su informe de respuesta con fecha 11 de abril de 1983, dirigida al Arq. Esteban R. Agüero quien entonces se desempeñaba como Director de Proyecto y Planeamiento de la municipalidad. En este informe se detallan las pautas necesarias para la instalación de un crematorio en esta ciudad, lo firma el Arq. Francisco Bustos Correa, residente en la ciudad de Córdoba, proyecto que finalmente nunca se llevó a cabo; pero si tuvo trascendencia y hay un artículo publicado en el diario DIARIO LA CALLE el 10 de julio de 1994 por PABLO SCHVARTZMAN titulado “HISTORIA DEL CREMATORIO”. Un artículo muy interesan te en su contenido, allí cuenta: “Hace cosa de veinticinco años – en épocas cuando quien escribe era Delegado de la Liga Argentina Pro Cremación – un grupo de caracterizados vecinos, entre los que se encontraban los señores José María Urquiza Cabral, Dr. Luis A. Cortiñas Díaz, Pedro Grinnan y Edmundo Petroni, iniciaron gestiones ante autoridades municipales de entonces, las que no tuvieron eco. Posteriormente en 1975, en oportunidad de una de las intendencias de don Carlos María Scelzi, una treintena de vecinos encabezados por los citados señores elevaron un pedido al señor Scelzi, donde destacaban el auge que había tomado la práctica de la cremación en los países adelantados del mundo, que a sus indudables ventajas de higiene, se sumaban razones de espacio en las cada vez más congestionadas ciudades modernas.”, sin dudas tanto Schvartzman y los convecinos que lo acompañaban eran unos pioneros.
6 – Finalmente cabe pedirte que nos adelantes el proyecto del CINERARIO y cuál es su función.

Hoy en día es notable el crecimiento de las cremaciones en la ciudad, que no tiene que ver con el tiempo de pandemia de Covid-19 en el cual vivimos, sino por las nuevas conductas que se convierten en nuevas prácticas funerarias adaptadas al Siglo XXI, por ello en el proyecto de gestión presentado al Presidente Municipal, Dr. Martin Oliva, uno de los objetivos es la creación del CINERARIO PUBLICO, para ofrecer este servicio y adaptar a nuestro cementerio a tono con los requerimientos de la sociedad. Se adaptará un panteón existente que ha pasado a dominio municipal, cuyo proyecto y presupuesto para esto se presentará en breve.
La función del cinerario público es contener las cenizas de los difuntos que han sido cremados y que sea el lugar de referencia para sus deudos.
7 – Te sacamos un poco del tema funerario y quisiéramos que nos cuentes un poco de tu rol como subdelegada de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos, un verdadero honor para vos, el municipio y los uruguayenses.
Esta designación resulta de gran importancia para Concepción del Uruguay dada la cantidad de sitios y bienes históricos que la ciudad posee y la relación directa para con la historia tanto nacional como provincial que contiene.
La provincia de Entre Ríos tiene un total de 33 bienes declarados como Monumentos y lugares Históricos Nacionales. De ese total, 11 corresponden al departamento Uruguay que es el que más declaratorias concentra junto con el departamento Paraná donde hay 12 también; y el resto se distribuye entre otros lugares de la Provincia.
En la lista de Monumentos, Lugares y Bienes de nuestra ciudad, recordemos que están incluidos, por ejemplo, la desembocadura del Arroyo de La China (Balneario Itapé) escenario del combate naval que lleva ese nombre o La Plaza Ramírez, entre otros muchos sitios; resalto esto porque se habla generalmente de monumentos y debemos incorporar una visión más amplia en las nominaciones adquiridas por estos sitios.
Hoy en día comienza un gran desafío en dar respuesta a los requerimientos del público interesado en nuestro patrimonio tanto local como regional pero aunando esfuerzos desde las Instituciones educativas de nuestro medio, con tantas carreras que se cursan en nuestra ciudad afines al patrimonio cultural, tales como: la carrera de Arquitectura, Museología, Ingeniería Civil, Licenciaturas en Turismo e Historia, solo por nombrar algunas, pueden aportar capital humano a través de practicantes y pasantes que pueden incorporarse a esta titánica tarea que requiere de trabajo interdisciplinario.
Es un gran desafío, en un año de pandemia -como el 2021- que quizás no sea fácil de transitar, pero espero responder a esta distinción que me honra.
Hasta aquí llego el diálogo y nuestro agradecimiento por la muy buena disposición con que Ana María Almeida se prestó a nuestras preguntas.
Dada la capacidad que se percibe, no dudamos del buen rumbo y el éxito que llevará toda su gestión.