CulturaEducaciónHistoriaInterés General

Aniversario del fallecimiento de Alejo Peyret, administrador de la colonia San José

Alexis Pierre Louis Edouard Peyret nació en el Cantón de Morlaas, Departamento de Bajos Pirineos el 11 de diciembre de 1826 y murió en su casa de la calle General Urquiza 176, el 27 de agosto de 1902 en Buenos Aires, de miocardia crónica.

Arribó a Montevideo en 1852 e inmediatamente desde esa ciudad, defendió la causa de la Confederación.

Alberto Larroque, rector del Colegio Nacional de Concepción del Uruguay le ofreció el cargo de profesor.

Fue designado administrador y director de la Colonia San José, por el Presidente Justo José de Urquiza el 11 de julio de 1857 y a partir de este nombramiento, actúa en la problemática de la inmigración y colonización.

Después de Caseros, es política del Estado, poblar el País que por entonces estaba ocupado por los nativos. Para la mirada de los europeos eran un cúmulo de tierras improductivas.

Santa Fe y Entre Ríos son las regiones inicialmente receptoras de inmigrantes.

La agricultura cobró fuerzas cuando llegaron los colonos extranjeros (Suizos, Franceses, Italianos y otros) a San José, quienes plantaron trigo, algodón y maíz.

Alejo Peyret, fue un factor importante en el periodo de la organización nacional  y cuando se inicia el periodo de la gran inmigración. Al decir del Prof. Macchi “en el aspecto de la colonización, Peyret es un práctico, que forma al teórico”.

La práctica la adquiere acompañando a los colonos de San José durante 17 años. Estos comienzan a instalarse en Julio de 1857; no había ninguna experiencia en el país en el hecho de ubicar familias en cien o más parcelas de 25 hectáreas cada una, en medio de una zona ganadera. Compartir estas dos actividades en  el mismo escenario, trajo problemas en el ensamble “sitios agrícolas en áreas ganaderas” y al mismo tiempo significaba el comienzo de una gran transformación.

Peyret viviría esta experiencia desde el mismo centro de la Colonia San José, donde fue designado administrador y director de la colonia por el Presidente Justo José Urquiza desde el 11 de julio de 1857. El éxito de su empresa radicaba en lograr un límite seguro entre las dos actividades. Debemos tener presente que por entonces no se había difundido el cerco de alambre.

No fue el único problema, había que establecer una sociedad agrícola en una provincia ganadera. El “gringo” y sus siembras coarta la libertad de quienes estaban acostumbrados a desandar campos sin límites, con sus animales.

Transcurrido el tiempo resulta admirable el esfuerzo y la voluntad, de los primeros grupos de extranjeros que constituyeron colonias agrícolas.

Aquel,  convivió desde el primer momento con todas las problemáticas positivas o negativas que se suscitaban en la colonia. Fue un testigo y partícipe responsable desde los primeros días y es de aquí, que adquiere la experiencia de la práctica lo que dio sustento y validez a su teoría. La que volcó a través de varios  escritos sobre colonización. En libros, folletos, conferencias y artículos periodísticos expresa sus pensamientos en 1860. En los meses de abril, mayo, y junio publican una serie de notas. A las mismas las traduce al francés y las reúne  en un folleto que denominó “Emigratión et Colonisatión – La colonia San José”. Doce años más tarde lo publicó en argentina bajo el título “Algunos aspectos sobre la colonización en la provincia de Entre Ríos”.

Iniciado en la francmasonería en Francia, Peyret se volvió un miembro activo de la Logia #44 George Washington en Concepción del Uruguay, ​ a la cual se unió en 1864. ​ En 1868 recibió el tercer grado y se convirtió en maestro masón. ​ Sirvió como orador en dos períodos consecutivos, desde 1877 hasta 1879. El 25 de octubre inauguró las conferencias públicas de la Logia. ​ El 16 de enero de 1887 asistió a la inauguración de la Logia L’Amie des Naufrages en Buenos Aires, donde fue nombrado miembro honorario. ​

También le interesa la educación, dictó cátedras en el Colegio Histórico del Uruguay y en la Universidad de Buenos Aires.

Los problemas simples algunos, complicados otros, lo mantienen el día entero en permanente trabajo, solo le quedan las horas nocturnas, las que utiliza para mantener la abundante correspondencia sobre los asuntos de la Colonia.

En 1860 eleva una memoria sobre la Colonia seguida de un cuadro sobre sus necesidades y allí incluye algunos conceptos sobre distintos aspectos a tener en cuenta por la colonización:

-“cuando se quiere fundar una Colonia es preciso escoger con mucho cuidado las familias que deben componerla”

-“los organizadores de una Colonia agrícola, deberían esforzarse en la consecución de verdaderos agricultores por lo que habría que dirigirse a los distritos agrícolas, donde el cultivo está en continuo progreso, donde las máquinas han sido perfeccionadas, donde la rutina ha sido vencida”

-“en cuanto a la procedencia de los inmigrantes que debían poblar el suelo argentino debían provenir en lo posible de lugares y cantones con desarrollo de la agricultura”

-“en lo referente a la religiosidad del inmigrante se definió terminantemente a favor del protestante. Partía de una base en cuanto al cotejo del católico y el protestante, definía a este último como el mejor elemento para colonizar, la igual capacidad para el trabajo de uno y otro”.

Para definirse realizo un análisis de la práctica del culto por ambos. El católico necesitaba de iglesia, sacerdote muy cerca, lo que era honeroso para una colonia naciente, mantener un culto, pagar un sacerdote, comprar objetos y edificar una iglesia. El protestante en cambio lleva la Biblia y le basta con eso. “La religión protestante es mas cómoda y menos costosa”.

-“aseguraba que América necesitaba poblaciones que no solamente tengan la actividad física, la laboriosidad en grado relativamente superior, sino también superiores intelectualmente y exenta de las preocupaciones, de la superstición y el fanatismo”

Además de lo antes señalado consideró necesario acreditar agentes en Europa en forma permanente para difundir las características del país y también defendió los concursos y premios para el que tuviera mejor cosecha o extensión de terreno cultivado o mejor quinta; la incorporación de la máquina y la diversificación de los sembrados.

Ocupó diferentes cargos: administrador, director, Juez de Paz, comisario, presidente de la Municipalidad de San José, y oficial del primer Registro Civil que se creara en 1873 en Colón.

A partir del 9 de junio de 1873, Peyret envió al diario La República de Buenos Aires una serie de cartas sin firmar en los que denunciaba el asesinato de Urquiza el 11 de abril de 1870 y criticaba la intervención federal en contra de la provincia de Entre Ríos, argumentando que se habían violado los principios del federalismo y de la autonomía provincial. Peyret declaró que Ricardo López Jordán representaba la esperanza del pueblo de Entre Ríos, preservando, al mismo tiempo, el verdadero objetivo de la intervención armada ordenada por Domingo Faustino Sarmiento, ​ que era asegurar el éxito de la candidatura presidencial de Nicolás Avellaneda. Argumentó que, aunque Leonidas Echagüe no podría haber permanecido en el control del gobierno de Entre Ríos, Ricardo López Jordán no lo debería haber reemplazado tan pronto, luego de la violenta muerte de Urquiza. ​ Peyret usó este argumento en respuesta a las acusaciones del cripto-Jordanismo. ​

Como sólo seis de las quince cartas fueron publicadas, Peyret las recopiló en Cartas de la Intervención en contra de la provincia de Entre Ríos, que publicó bajo el seudónimo de «Un extranjero».​ La identidad del autor no quedó en secreto entre sus contemporáneos, siendo este error de criterio el que le costó el trabajo de administrador de San José y el que lo obligó a abandonar la provincia, donde había pasado dieciocho años. ​ En una carta a Benjamín Victorica, escrita en Buenos Aires el 3 de marzo de 1874, Peyret escribió «… Hubiera sido mejor no haberme involucrado con la política. No sé cómo me olvidé del consejo del señor Pedro de Angelis. Cedí ante un momento de irritación e impaciencia, viendo que se nos acercaba una nueva guerra, que duraría un año entero. Estoy siempre a su servicio y creo que usted permanecerá siempre al mío, sin importar mis imprudencias».​ En marzo de 1874, Peyret renunció a su posición como director de la colonia y fue reemplazado temporalmente por Rodolfo Siegrist hasta el 30 de abril. ​ En junio, desde Buenos Aires, Dolores Costa de Urquiza lo designó representante en el cargo de seleccionar y transportar colonos a la Colonia Caseros.

Peyret fue también escritor y publicó sus Cuentos Bearneses en Concepción del Uruguay en 1870. Esta obra en occitano del Bearne fue traducida al francés y editada luego en París en 1890. ​ Peyret hizo todo lo que pudo para preservar la lengua de su región natal,​ y por sus Cuentos Bearneses se ganó los elogios de Pierre-Jean de Béranger. ​

El 13 de julio de 1874 fue nombrado por Vicente Fidel López, presidente de la Universidad de Buenos Aires, para ocupar la cátedra vacante de Francés, en la Facultad de Humanidades y Filosofía. ​ El decano Andrés Lamas expresó su aprobación y se comunicó con Peyret. ​ El 13 de abril de 1876, Peyret envió su renuncia desde Concepción del Uruguay. El 31 de marzo de ese mismo año fue nombrado profesor de historia mundial para los seis grados del Colegio Nacional de Uruguay, y fue posteriormente nombrado, en 1879, para enseñar unos cursos especiales en la historia de las universidades gratuitas. Continuó en el colegio hasta el 17 de agosto de 1883, cuando se resignó a ser trasladado a Buenos Aires. ​

La Logia George Washington accedió en 1877 a la propuesta de Peyret, formar una comisión liderada por él mismo para estudiar «la situación que estaba afligiendo a numerosos estudiantes que no podían seguir con sus estudios debido a la falta de recursos». Esto llevó al establecimiento de la sociedad educacional La Fraternidad, que buscaba proteger y proveer alojamiento a los estudiantes del Colegio de Uruguay. ​ El 23 de agosto de 1880 fue nombrado presidente de la Comisión Directiva provisional de la Sociedad Francesa de Auxilio Mutuo de Concepción del Uruguay y en 1882 fue nombrado presidente honorario.

En 1883, se trasladó a Buenos Aires y Julio A. Roca lo autorizó a enseñar “Historia de las Instituciones libres en el Colegio Nacional de Buenos Aires y fue nombrado “Inspector de Colonias y de esta experiencias publicó dos (2) tomos en Castellano bajo el nombre de “ Una visita a las colonias de la República Argentina” y también lo publicó en francés

Fue designado representante de la provincia de Entre Ríos en el 1er Congreso Agrícola provincial realizado en Esperanza en Santa Fe, en 1892.

Se desempeñó como “Inspector General de Colonias de la Dirección de Tierras y Colonias de Ministerio de Agricultura” desde principio de 1895 hasta 1900.
Durante 43 años estuvo trabajando sin descanso en el tema colonización Escribió toda su experiencia, para que sirva, en proyectos futuros desde la práctica sustentó la teoría.

El 13 de junio de 1893, Peyret fue unánimemente elegido para ser el presidente de la Alianza Francesa de Buenos Aires, cuyo comité se reunía en el Club Francés. ​ El 13 de diciembre de 1885, ante la presencia del Juez Federal Juan del Campillo, juró el Juramento de Ciudadanía en la Constitución Argentina. ​ El 14 de octubre de 1889 solicitó beneficios de jubilación, justificándose en su avanzada edad, su débil salud, su ciudadanía argentina y su enfermedad física luego de treinta y un años de servicio. El entonces presidente Julio Argentino Roca le otorgó lo solicitado en un decreto firmado el 19 de febrero de 1900. ​

En su último año de vida, escribió sus memorias agronómicas en el artículo «Colonia San José – Cómo fue fundada», escrito en octubre de 1901 y publicado en la revista Urquiza. ​ Peyret murió en su casa de la calle General Urquiza 176, el 27 de agosto de 1902 en Buenos Aires, de miocardia crónica. ​ A su entierro en el Cementerio Oeste asistieron Julio Argentino Roca, su ayudante de campo, el coronel David Marambio Catán, y una larga audiencia.

La Revista Masónica, un órgano independiente de la francmasonería internacional, publicó: «En memoria del Ilustre y Honorable Dr. Alejo Peyret: esta República y más directamente la francmasonería Argentina han perdido a uno de sus mayores pensadores, un apóstol incansable del liberalismo. Por un decreto especial, la Argentina Oriental eligió al Poderoso y Honorable Francisco F. Fernández para hablar en nombre de la francmasonería nacional. El nombre del Honorable Peyret está grabado en la memoria de esos a los que ha enseñado a cultivar el conocimiento y a amar la justicia y la verdad».​

Como un pedido de sus herederos, las cenizas de Peyret fueron trasladadas al cementerio de San José el 26 de noviembre de 1995. ​ Sus únicos artículos en su testamento eran un terreno en San José y una fracción de la zona de granja en la misma colonia. ​

Bibliografia:
– Quinodóz,María Martha.

– http://www.zonacolon.com/historica/archivos/alejopeyretzonacolon.html (febrero 2015)              

– Macchi, Manuel.”Alejo Peyret, un precursor de la Inmigración en Argentina” en Revista de Junta de Estudios Históricos de Entre Ríos. Paraná 1978

(fuente: https://genoma.cfi.org.ar y Wikipedia)

Esta nota fue publicada por revista La Ciudad el 29/7/2019

Related Articles

CulturaEducaciónHistoriaInterés General

NEFASTO ANIVERSARIO: 1 DE ENERO DE 1865, LA TOMA DE PAYSANDU 

  Mientras Mitre hacia la comedia de “la neutralidad”, el 16 de...

CulturaEducaciónHistoriaInterés General

EL GRAN ORWELL

Por Germán  Bercovich     –     De entre los escritores que más me gustan,...

Interés GeneralCultura

Julio Cortázar: la icónica «Rayuela», de puño y letra

La Biblioteca Nacional Mariano Moreno acaba de publicar la edición facsimilar de...

CulturaEducaciónHistoriaInterés General

Las ruinas de El Palmar revelan la obra de los jesuitas hace más de tres siglos

En las entrañas del Parque Nacional El Palmar, allí donde el gran...