
Un incremento de casos de trastornos de ansiedad, depresión y estrés se viene advirtiendo desde diferentes ámbitos, y lidiar con los síntomas muchas veces puede resultar abrumador para quien los padece.
Fernando Fusaro, renombrado médico psiquiatra de Paraná, comentó a UNO que a partir de marzo del año pasado hubo un aumento en las consultas a profesionales de la salud mental y observó: “Un paciente puede llegar a ir a la consulta porque tiene sintomatología de ansiedad o depresión, pero lo que realmente preocupa cuando uno habla con muchos de los que recurren a la consulta es que hay un aumento en el abuso de ansiolíticos, sobre todo de los más conocidos, que son clonazepam, diazepam, entre otros; y también de alcohol, que farmacológicamente tiene mecanismo de acción muy similares a estos medicamentos”.

Consumo de alcohol y psicofármacos, un tema que prolifera y preocupa.
Sobre este punto, señaló: “Vemos que el consumo de este tipo de psicofármacos, que muchas veces viene de la mano de la automedicación”, dijo, aclarando que esto puede darse por falta de controles y otro tipo de situaciones, pese a que deben venderse con receta archivada, y explicó: “Este consumo se da porque de alguna manera la persona quiere mitigar esa sintomatología de cuadros de trastorno del sueño, de angustia, de depresión o de ansiedad. Y en esto se ve en una relación muy similar en el consumo de alcohol”.
Asimismo, Fusaro evaluó: “Vemos llegar a pacientes con un sobrepeso que nunca han tenido, o con una dificultad para bajarlo que antes no registraban; y también con un consumo de alcohol que excede una situación de tomadores sociales y prácticamente terminan utilizando el alcohol, al igual que los psicofármacos, como un remedio para esa sintomatología que caracteriza el estrés en forma prolongada”.
“Recordemos que estamos diseñados para responder a situaciones de estrés de corta duración, pero cuando se prolongan en el tiempo el sistema se agota y ahí es donde químicamente empieza a haber un desequilibrio. Y como en cualquier otro órgano, se ve el síntoma; así como cuando hay una afección en los pulmones se ve la tos, en el cerebro pueden verse los trastornos del sueño, irritabilidad, dolores inespecíficos que por ahí uno no sabe por qué los tiene, preocupaciones intrusivas y patológicas, disminución de peso incomprensible y no habitual”, refirió.
Por otra parte, se refirió a situaciones de estrés postraumático, que se dan habitualmente en quienes participaron en un conflicto bélico o en alguna catástrofe, y que pueden darse hoy en día en personas que perdieron un familiar a causa del Covid, o vivieron algún hecho que los llevó a un límite, como la falta de trabajo generada por las medidas ante el Covid, ruptura de vínculos familiares o afectivos por esta misma cuestión, y demás. “El estrés postraumático se da cuando una persona tuvo una emoción tan fuerte que empezó a padecer trastornos que la inhabilita en su vida cotidiana, y debe hacer un tratamiento bastante complejo. Esto se ve generalmente tras alguna guerra o una situación catastrófica, pero está viendo ahora también. Hay gente tiene una conducta evitativa y el miedo la paraliza. Y encima ante cualquier situación, aunque racionalmente sepa que no tiene que ver con eso, el cerebro automáticamente la relaciona, desatando una respuesta exagerada que le genera una invalidez a esa persona y se requiere un tratamiento específico para poder volver a desensibilizarla, insertarla y rehabilitarla”.
“Creo que todavía no vimos el coletazo de esto, lo que es el estrés postraumático debido a la pandemia”, advirtió, y expresó: “Pasa que todavía hay ciertas justificaciones donde la persona racionalmente podría tener un porqué lógico para quedarse pero de poco, cuando terminen de levantarse las restricciones, vamos a observar un tamiz donde vamos a ver realmente las personas que han quedado afectadas con un trastorno traumático e inhabilitada”.
Fusaro comentó a UNO que en la actualidad la pisquiatría y todas sus ciencias auxiliares, como la psicología y al psicopedagogía, estén siendo afectadas y superdemandadas a causa de la pandemia. “En la atención pública ha habido pacientes nuevos e incluso una saturación en las turneras. Muchos se han movido evidentemente con motivo de consulta o a causa de la pandemia: personas que jamás pensaron que iban a tener algún tipo de afección psicológica, como un estrés desmedido, depresión, ansiedad, estrés traumático, o todo lo que tenga que ver con enfermedades relacionadas con el cerebro, han hecho que haya una progresión geométrica de consultas en psiquiatría y en psicología, y en psicopedagogía”, afirmó.
Por último, aconsejó: “Lo que debemos, cada uno dentro de su familia, es reconocer al cerebro como un órgano, y ante cualquier situación en la que haya un cambio conductual en la familia, de un chico, de un papá, de un abuelo, siempre asistir a una consulta con un psicólogo, un psiquiatra, con su medico clínico, que va a saber derivar a esa persona hacia el profesional correcto para poder atenderlo”.
Fuente: unoentrerios.com.ar
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