Además de luchar contra la amenaza constante del avance del Covid-19, una batalla diaria se libra en muchos hogares. Esto es el soportar la carga informativa sobre las novedades del Coronavirus que por momentos abruma. Desde la medicina integrativa, regular el vínculo con noticias y opiniones de la pandemia también forma parte de un ejercicio para mantener un saludable equilibrio, planteó a AIM Paola Herbel, quien inscrita en esta línea de pensamiento describió: “estamos empachados de información”.
La alta frecuencia en la circulación de la información sobre la pandemia de Covid-19 también puede resultar nociva para la salud. Y si bien estar informados nos pone en alerta y mantiene al tanto sobre cómo nos debemos comportar ante esta situación excepcional, el nivel de atención sobre la problemática puede agobiar y angustiar. Esta situación es advertida desde corrientes dentro de la medicina que tratan de integrar distintas disciplinas, comenta a esta Agencia la profesional de la salud, Paola Herbel.
“En mis años de Facultad, cuando estudie en la cátedra de Infectología, se destinaba pocos renglones al conocimiento para el coronavirus y sus implicancias. Se refería que el virus podía producir un resfrío o síntomas similares a una gripe con escasa implicancia o patogenia en la población general y mi pregunta es la siguiente: ¿Qué cambio en el mundo y en cada persona para que esta situación se modificara?”, planteó para reflexionar Herbel, quien define su perspectiva dentro de la Medicina Integrativa.
Desde este punto de vista, no sólo el comportamiento biológico es tomado en cuenta. Y es por eso que acota que “en medio de tanta información malas noticias y opiniones me surge expresar un pensamiento, un sentir, espero pueda tomarse como una opinión y no herir susceptibilidades. Lo que aparece en mi mente es el abuso de información por parte de los medios. Siento que todo lo que nos llega junto al aislamiento –que no lo cuestiono–, pero es pánico y atosigamiento al que estamos siendo inmersos, nos vuelve vulnerables y estamos, según mi parecer, necesitando voces esperanzadoras y no solo la voz que realiza diariamente el conteo de muertes en la que estamos inmersos por los (mensajes de los) medios de comunicación y que lamentablemente mucha gente consume”, señala.
Enfoques
“Hace un par de años inicie el aprendizaje de Nueva Medicina Germánica (NMG), estudie en ella un cambio en el enfoque con respecto a la enfermedad este expresa que la enfermedad no es más que el resultado de un programa especial de la naturaleza con sentido biológico que se pone en manifiesto ante situaciones de emergencia cuando se sufre un impacto o un choq ue conflictivo el cual es inesperado, dramático y difícil de expresar y que ocurre simultáneamente en la psique el cerebro y el órgano correspondiente. Ante una hostilidad en el medio que ponga en peligro la supervivencia del ser aparece surge un proceso adaptativo para sobrevivir. Y a eso desde la medicina (tradicional) llamamos enfermedad. Esta teoría se expresa en cinco leyes biológicas, las cuales fueron muy cuestionadas, y que según mi opinión las mismas respondieron a muchos cuestionamientos que me hice muchos años inclusive en el pregrado. Según la nueva medicina, los gérmenes tienen un rol. Nosotros hoy en día sabemos que en nuestras células tenemos millones de gérmenes y no podríamos vivir sin ellos. Es lo que llamamos flora habitual. Estos gérmenes están para ayudarnos con nuestros procesos biológicos. Es lo que se denomina Microbiota, que se consideran los ‘microcirujanos naturales’. Osea que es una organización inmensa de células especializadas. Bien, con la cuarta ley de la NMG se descubre que los microbios de nuestro cuerpo no actúan de forma autónoma sino que son controlados sensatamente por el cerebro con un fin y una función precisa en relación a los diversos tipos de tejido sobre los cuales operan. Este enfoque de medicina explica mediante sus leyes biológicas el origen, la secuencia que ocurre a nivel psiquis cuerpo mente y como los gérmenes participan en la resolución de esos conflictos en etapa posterior al conflicto. Todo lo planteado previamente me hace preguntarme si en una población tuvo que haber pasado algo, y en el caso del coronavirus, ¿Cuál fue ese conflicto? ¿Cómo se originó para qué la anatomía de cientos de personas se active en el mismo momento?”, se preguntó Herbel para plantear otro modo de ver la enfermedad que hoy preocupa al planeta.
Y continúa: “Recordemos que nosotros como seres humanos somos parte de un todo, así como tenemos un consciente individual pero también estamos dentro de un grupo social, formamos un inconsciente colectivo. Cuando el conflicto esta vivenciado en grupo ya sea una familia en un pueblo en una ciudad un país el mundo, esa vivencia vivida por una masa de personas que recibo el mismo impacto genera, en ese cuerpo social, una situación biológica que en este caso da inicio de esta pandemia. Y que responde según el NMG a un conflicto social. Habría que investigar seriamente qué sucedió en esa población inicial en China para que se vivencie de manera colectiva. Si bien las poblaciones tienen conflictos personales, hay otros que son sociales y colectivos. Por ejemplo una crisis económica, una inundación, cualquier catástrofe; una catástrofe no da un conflicto a una sola persona, da un conflicto masivo. Entonces claramente cuando se salga de esa situación de conflicto quienes van a reparar el tejido que fue afectado, el germen que esté disponible y el germen (obviamente que los gérmenes se contagian) porque nos compartimos las herramientas con esos ‘microcirujanos’ de reparación, si el germen disponible es el coronavirus, el que va a reparar es el coronavirus”.
El caso Wuhan
Volviendo al origen conocido de la actual pandemia, la médica plantea que “existe una teoría que había pasado ya en Wuhan (China) a mediados del año pasado. Hubo una gran problemática en esa ciudad en la cual había un basurero que iba a ser convertido en un espacio verde, por conciliación con el gobierno. Mediante una imposición ese espacio verde no fue realizado y ese lugar y se quiso transformar en un lugar de incendio de productos químicos. ¿Qué sucedió en la población por esta propuesta? Evidentemente que se vivió en la población un conflicto que fue agudo, grave, dramático y vivido en soledad, un conflicto de miedo en el territorio que podría haber iniciado esta pandemia”.
Sobre cómo se presentan el escenario a futuro, la consultada no arriesga respuestas cerradas. “No sé si podremos descubrir estas teorías. Lo que si pienso es que este momento es un tiempo de inflexión y de empezar a ver y revisar otras cuestiones que desde diferentes campos no estamos viendo. La medicina, la educación, la política, la economía. Si bien no soy experta en esas áreas, pienso que tiene revisarse ciertos paradigmas que actualmente son incuestionables. Este es un momento para ver qué incorporo del afuera. Estamos empachados de información. Creo que sería bueno empezar a elegir de qué me nutro, no solo en lo que tiene que ver con alimentos, sino también con la información me conecta con el terror, con el miedo y con la desesperanza no me conviene en este momento”, apuntó.
No con las comidas
Cómo administrar el vínculo con la información se presenta así como un trabajo que hay que plantearse. “Al iniciar la pandemia compartí con mis consultantes unas sugerencias y era que pudieran elegir qué ver y escuchar. Y que si escuchaban noticias, fueran lejos de las (horas de las) comidas y del descanso. Realizar actividad física, cuestiones creativas y sobre todo ser empático con el que tuviera síntomas. No juzgarlo, ni cuestionarlo. Cuestiones muy básicas, pero que lamentablemente a veces no tenemos tan cuenta. Dentro de las indicaciones estaba el elevar la vibración para que nuestro cuerpo tenga las mejores condiciones por si debería hacer una reparación. Como aumento de la vibración riendo, cantando, estando en eje según el propósito de vida, conectando con la naturaleza, caminando, saliendo al sol, dando amor, regalando. Eso me pone en un lugar saludable; eso es salud. Es volver a un estado saludable, eso es amor. Es como la vida. Nunca podremos resolver un problema desde el miedo y la paranoia. Cuando hay paz mental es mucho más fácil”, sostuvo Herbel.
“Los primeros días del distanciamiento social –que es el término más acorde, ya que hoy mediante las redes no estamos aislados, solo distanciados– planté qué puedo hacer yo para acompañar al otro, y que el ayudarlo me nutre el pensar en ayudarlo me sana y me ayuda a mí, no solo es para el otro. Y eso fue maravilloso, lo que surgió, fue una catarata de mensajes y de compartir de saberes y sentires, y pensaba que nosotros nacemos empáticos y solidarios –así como nuestra biología también es así–, y a veces el generar mi bien y no revisar que vivo en un cuerpo social, que lo que le pasa al otro, a mí también me afecta”.
Sanarse
¿Qué hacer entonces ante este horizonte complejo? “Como te comente anteriormente hace dos años me llega un video del doctor Fernando Callejon y de su medicina psicobiologia. A él lo conozco y es de quien me nutro junto con todo el grupo de psicobiologia social. .Él siempre nos hace pensar y nos dice que elaboremos o hagamos creaciones a partir de nosotros, no siempre replicando el afuera o repitiendo. Y aparece el término de la ‘revolución del encolectivamiento’. Hace cuatro o cinco meses lo que más me sorprendió que el término apareciera antes de esta pandemia y creo que es un poco la llave o receta para este momento mundial. Este término de ‘encolectivamiento’ no lo vamos a encontrar en el diccionario. Es un término nuevo, creado. Esta revolución empieza por uno, es un movimiento interno, podemos acompañar al otro desde una actitud interna, y en este momento es una muy buena oportunidad para practicarlo”, observó la médica.
“¿Qué puedo hacer por el colectivo social?”, se pregunta la profesional integralista. “No es desde el enfrentamiento. Es estar dispuestos a escuchar, comprometidamente junto al otro y hacia adelante. Cuando escuchamos no dejar de estar presentes, en el aquí y el ahora. En ese presente no dejar de estar en movimiento, constantemente preguntar, cuestionar, complejizar lo que se da por sabido nuestros pensamientos cuestionarnos a nosotros mismos. Cuidarse de la mejor manera, cuidando al otro sin juicio. Hacer lo que es justo por encima de los intereses individuales. Entender que nuestra identidad es una de tantas y que todas pueden coexistir convivir trabajar desarrollar con otras identidades, aceptar las diferencias. Ser capaz de encontrar en lo que decimos la palabra que sana, y que genera el verdadero crecimiento que es el de todos. Ser conscientes de nuestros propios egoísmos y de nuestras propias mentiras, errores, así podemos admitir que no somos peores ni mejores somos diferentes, solo diferentes. Buscar la paz y la alegría juntas ellas dos nos da crecimiento, porque la paz sin alegría es renunciamiento, y la alegría sin paz es resentimiento. Hacer del vínculo un homenaje a la vida, encontrar en el servicio a otro el sentido de nuestra propia vida. De ver cómo incluyo al otro y que el cambio no es para el otro, es para mí. Yo no sano al otro y me sano con esta intención”, planteo finalmente.
Fuente: AIMDigital
