Por Ana Hernandez (1) –
En el mundo hoy el 75 por ciento está comprometido, el hecho simbólico inusual y poco registrado es que suceda lo mismo, al mismo momento en todo lugar.
Un virus que acecha a gran parte del planeta. Por lo tanto, genera esa rara e imprecisa sensación de un no lugar, la soledad y el desamparo. Ese espacio lo ocupa en nuestro país el Estado como padre protector y regulador de la vida de los sujetos.
Más sujetos y sujetados a sus condiciones materiales de existencia que nunca. Determinados por categorías e interseccionalidades. Donde está segmentada por edad, clases, geografías. La casa se vuelve o debe convertirse en hogar, cueva o trinchera. Dependiendo de la historicidad o del determinismo antes mencionado. Los padecientes tienen pocos o casi nulos recuerdos de algo con este precedente y los libros hablan de algo parecido con la denominada gripe española entre 1918 y 1919 que mató a 50 millones de personas.
Control y Disciplinamiento
Byung-Chul Han, el filósofo surcoreano que piensa desde Berlín; es profesor de estudios de filosofía y estudios culturales en la Universidad de las Artes. Es autor de dieciséis libros, de los cuales los más recientes son tratados acerca de lo que él denomina la «sociedad del cansancio», y la «sociedad de la transparencia» y sobre su concepto de neologismo que busca identificar los modos de la deconstrucción en las prácticas contemporáneas del capitalismo chino. Menciona la diferencia de los países asiáticos gestionando mejor esta crisis que Occidente afirma Han.
Allí se trabaja con datos y mascarillas. Al parecer Asia tiene mejor controlada la pandemia que Europa. En Hong Kong, Taiwán y Singapur hay muy pocos infectados. Es una sociedad con la tele presencia incorporada. Todo lo que ocurre en esta ciudad está siendo registrado y gestiona la crisis con un mapa en tiempo real. Además de las cámaras, los móviles van dejando huella de todos los movimientos. Los teléfonos, los pagos con tarjeta o aplicación en el taxi. Así sigue el rastro de todo el mundo. A cada caso confirmado de Covid-19 le sigue una cascada de personas contactadas y puestas en cuarentena que se les informa con un mensaje a su celular. Tienen el registro de hasta quienes compartieron el transporte. Con cada positivo el Gobierno ha dado cuenta de la edad, sexo, hotel o domicilio en el que se había alojado la persona, lugares por los que había estado y el transporte que había utilizado. El detalle y precisión impresionan. Es como una ciudad de paredes transparentes. Estas características de control y disciplinamiento son ya antes criticadas por el filósofo, pero se las menciona como característica y causa principal de eficiencia en el caso del control del virus.
Al mismo tiempo Noam Chomsky, filósofo, politólogo y lingüista, hace referencia al coronavirus, y mantiene una teoría conspirativa, y creíble más o menos dependiendo quien la lea, acusando a EEUU de ser el autor de esta estrategia, una pandemia que afecta a más de 120 países.
Acusa abiertamente al imperialismo estadounidense de lanzar una guerra bacteriológica.
Guerra de baja intensidad porque el virus no afecta a los niños y jóvenes (mano de obra futura) y en cambio se ceba con las personas mayores (mano de obra inactiva) con el objetivo de disputar el crecimiento exponencial chino.
La subjetividad
La cultura Oriental jamás cuestionaría la tele presencia; la concepción de esfera pública y privada que manejamos los occidentales es totalmente diferente. Es otra cosmovisión socio cultural.
El disciplinamiento nunca fue algo muy fácil en América Latina, tenemos ejemplos de resistencias. La América de habla hispana tiene historia incluso antes de los años 70, y antes del mayo francés. El paradigma era otro con un enemigo visible claramente en un mundo bipolar.
Hoy la amenaza es más compleja, contraria a la que se dibuja como metáfora de “enemigo invisible “es aun de mayor consistencia con la posibilidad de que cualquiera pueda tener el bicho adentro. Todas las personas somos potenciales y no hay lugar garantizado libre de no contaminación. Aunque no es la metáfora más conveniente invisbilizarlo, ya que tiene un nombre con sus circunstancias y consecuencias obvias de un mundo globalizado, con organización capitalista y neoliberal.
Para nuestra idiosincrasia el aislamiento social no solo es difícil por la indisciplina urbana, sino por las formas de socializar y la construcción de vínculos. Hoy no se puede elaborar una conclusión mientras se transita el proceso y menos una predicción. La teoría dice que no hay un hecho ni una cosa sino lo que se relata y la construcción discursiva del acontecimiento; para Foucault que se haría una panzada con su teoría de Panóptico (tema para otra nota).
¿No obstante que nos dice el discurso hegemónico hoy?
Mientras hay seres humanos aislados y desolados en cuatro continentes. Se afirma el sistema de poder a través del disciplinamiento; y establece en el relato inmanente que somos seres finitos; mortales; impotentes y con imposibilidad de ponerle un nombre al vacío. Razón por la cual se inventó el cero.
(1) Ana Hernández es Comunicadora Social y Periodista
