HistoriaInterés General

Concesión de tierras en el Montiel

Concesiones de suertes de estancia de nueve leguas cuadradas en los montes de Montiel favorecen el poblamiento de Villaguay, Federal y Feliciano.

En 1835, El Gobernador Echagüe, creyó conveniente entregar tierras entrerrianas, cubiertas por el “Montiel” monte de arboles bajos, achaparrados espinosos, donde no faltan la palma caranday como las tunas u opuntias. Ambiente este, que protegía al que poseían conflictos con la ley pero conocía y se movía muy bien en “Montiel”.
Según Oddone “era una vastísima extensión de tierras que ocupa la quinta parte de la provincia, o sea unas seiscientas leguas cuadradas y está ubicada en el centro del territorio de la provincia”.
Por una Ley del 10 de febrero de ese año promulgada el 21 de febrero con la firma de Echagüe y Toribio Ortiz, se entregó gratuitamente “a personas que las puedan poblar y de buena conducta” una suerte de estancia “Compuesta de nueve leguas cuadradas a toda persona que pidan y acrediten con justificación del juez del partido, ser personas que la puedan poblar y de buena conducta, no debiendo darse más que una suerte a cada individuo”.
El artículo 3ero, de la Ley manifiesta la preocupación de su delimitación “cuyos límites o mojones deben ser fijos, como arroyos, zangas profundas, cañadas o árboles grandes marcados (…) para evitar en adelante cuestiones sobre dichos límites”. Y en el artículo 4to se señala la verificación y cumplimiento de las exigencias:” verificada la población con ranchos, corrales, y haciendas de campo dentro de un año se le despachará título de propiedad. En el artículo siguiente se aclara que “pasado el año sin verificarse la población del terreno concedido, cualquier vecino podrá pedirlo y el gobierno concederlo a quién más pronto pueda poblarlo”.
Es evidente que para la época era un problema poblar el “Montiel” y a pesar de las escasas exigencias, fueron muy pocos los interesados  en instalarse en esos lugares donde la actividad principal era la ganadería bajo monte, con el agregado que en este era abundante el ganado orejano.
La actividad agrícola, que es la que fija población y permite reunir pequeños núcleos de viviendas, ofrecía el inconveniente de extraer el denso monte.
Tres años más tardes, las necesidades económicas del erario público, demandó vender tierras  para atender “Gastos y atenciones que demandan las fuerzas acantonadas para el celo de la dilatada frontera del Uruguay a la compra de armamento”. Para ello se creó una Comisión para la venta de tierras la que deberá determinar cuáles son los campos a venderse, acordar precios, y condiciones.
En su artículo 3ero recomendaba “Hacer una demostración de aprecio con aquellos vecinos que hubieran servido al Estado, con las armas en la mano o que hubiesen prestado servicios distinguidos (…) no podrán ser vendidos los terrenos que posean estos, antes bien, serán amparados en su posesión como que lo han comprado con el precio de su sangre, con el peligro de su propia vida”
El “Montiel ha sido siempre un obstáculo para la ocupación del espacio por el hombre, aún hoy los departamentos cubiertos por este, presentan las densidades más bajas de población o son expulsores de la misma. Los últimos años  los avances tecnológicos han facilitado la extracción del mismo para dar lugar a los cultivos, especialmente soja.
Bibliografía:
– Oddone, Jacinto: “La burguesía terrateniente argentina”. Ed. Populares Argentinas   
– “El Diario”- Anuario.- 1964
– Urquiza Almandoz, Oscar: “Historia económica y social de Entre Ríos- 1600 – 1850-“ Ed. Banco Unido del Litoral. S.A.- 1978
Imagen: Monte nativo en la zona del distrito Moscas, departamento Uruguay.
Fuente: Genoma